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Seis consejos para ahorrar en la revisión del coche

El coste de una revisión no se disparará, si se aprovechan las ofertas de los talleres, no se compran piezas de la marca oficial o hace uno mismo el mantenimiento básico

Imagen: jeffwilcox

Al igual que las personas debemos pasar un chequeo médico al año, un coche tendría que acudir al taller también, al menos, cada 365 días. Sin embargo, cuatro de cada diez conductores afirman haber retrasado el mantenimiento o las reparaciones de sus automóviles en los últimos dos años, debido al elevado gasto que suponen, según revela un estudio realizado por Coches.net. La crisis ha propiciado que se alarguen, cada vez más, los exámenes de los vehículos, pero no hacerlos aumenta las probabilidades de avería en un 20%. Por ello, lo más conveniente es llevar a cabo una revisión, pero siguiendo unas pautas que pueden rebajar su coste. Estas se desgranan en el siguiente artículo, donde se propone aprovechar las ofertas de los talleres, utilizar piezas de calidad que no tienen por qué ser las oficiales o realizar el mantenimiento básico del coche uno mismo.

Cómo ahorrar al hacer la revisión al automóvil

Realizar al coche una revisión al año, como mandan los cánones, evitará tener que hacer mayores desembolsos en el futuro como consecuencia del desgaste de piezas. Además, conviene no olvidar que mantener el automóvil en buen estado es un seguro de vida, ya que hay acidentes que pueden producirse por un incorrecto funcionamiento.

Cuanto más se espacien las revisiones, peor será el estado del vehículo y habrá que cambiar y verificar más cosas

Pero, a pesar de sus bondades, hacer un "chequeo" al automóvil puede salir muy caro y, en tiempos de crisis, puede descuadrar el presupuesto familiar. Por ello, a continuación, se indican una serie de consejos para lograr que los necesarios mantenimiento y revisión del turismo sean lo más baratos posibles:

  1. Realizar un mantenimiento preventivo

    No hay que esperar a que el coche haga ruidos extraños, eche humo o vibre más que una atracción de feria para cuidarlo. Pero esta es una de las tareas más olvidadas por los conductores, que para mantener su automóvil se limitan a llenar el depósito y lavarlo a fondo una vez al mes. En realidad, si se revisan y cambian de forma rutinaria piezas y líquidos del vehículo, se puede ahorrar dinero a largo plazo.

    Así, hay ciertos elementos del turismo que deben ser controlados por sus propietarios de manera regular:

    • Aceite: verificar su nivel cada tercer depósito de gasolina que se llene.
    • Amortiguadores: probarlos botando un poco. Cuando se deje de ejercer presión, el coche no debe moverse.
    • Anticongelante: en lugares de bajas temperaturas, revisarlo cada semana.
    • Faros: nunca dejar uno sin reparar y verificarlos y cambiarlos de manera periódica.
    • Limpiaparabrisas: revisarlos a menudo y poner otros si están rotos o quebradizos, o una vez al año.
    • Líquido de dirección hidráulica: una vez al mes, mirar su estado y llenarlo cuando el nivel esté bajo.
    • Líquido de frenos: ver cada 30 días y rellenarlo cuando sea preciso.
    • Líquido de limpiaparabrisas: hay que verificar su nivel al llenar el depósito de gasolina. Agregar agua y, una vez al mes, añadir un poco de limpiacristales.
    • Líquido de transmisión: conviene revisarlo cada 30 días con el motor encendido, pero no caliente, y el freno de mano puesto.
    • Llantas: hay que mantener los neumáticos inflados a la presión indicada en el manual. Y observar las llantas de vez en cuando para detectar grietas, abultamientos o desgastes.
  2. Mantener limpio el motor

    El motor del coche es esencial. Si está limpio, se reduce la frecuencia de las reparaciones, además de alargar la vida del vehículo. La suciedad en el motor puede tener peligrosas consecuencias: en forma de polvo, puede perjudicar al mantenimiento de una temperatura óptima, ya que puede elevarla y provocar recalentamiento, tanto en el interior como en el exterior.

    Pero el automóvil no solo hay que limpiarlo por dentro. En este caso, la belleza exterior también es importante: una carrocería limpia dura más, y si se encera cada cierto tiempo, se protege de la corrosión. Cuanto más cuidado está, más dura y menos averías tiene.

  3. Llevarlo al taller si es preciso, aunque no sea al oficial

    Aunque pueda parecer lo contrario, cuanto más se espacien las revisiones, el estado del coche será peor y habrá que cambiar y comprobar más cosas, lo que equivale a tener que gastar más dinero.

    Se puede buscar la opción que más se ajuste a cada bolsillo y, según el Reglamento 1400/2002, se pueden realizar las revisiones de mantenimiento en cualquier taller independiente. Hay que desterrar la vieja e interiorizada creencia de que por ello se pierde la garantía del fabricante, ya que no sucede así.

    No hace falta indagar mucho para darse cuenta de que las casas oficiales son más caras, pero no siempre por el hecho de ser "oficiales" brindan una mayor calidad de servicio. Se puede encontrar el mismo servicio en otros talleres, a un precio mucho menor.

  4. Hacer uno mismo las revisiones sencillas

    Las revisiones básicas, sin arreglo de averías, cuestan una media de 200 euros y consisten en:

    • Cambiar el aceite y su filtro

      El aceite y el filtro tienen una vida limitada y, por término medio, hay que cambiarlos a los 20.000 kilómetros o a los dos años. No es difícil hacerlo uno mismo, y en todos los manuales de los coches se indica con claridad cómo llevarlo a cabo.

    • Cambiar la batería

      Al abrir el capó del coche, se ve de inmediato la batería. Comprobar cómo está es sencillo, y cambiarla, también. Puede hacerse con una simple llave inglesa y con cuidado.

    • Cambiar filtro del aire

      Es lo más fácil. Basta con poner un filtro nuevo con ayuda de un destornillador.

    Si este trabajo lo ejecuta uno mismo, puede suponer un ahorro considerable. Además, existen talleres de alquiler, donde los "manitas" pueden realizar hasta reparaciones más complicadas, sin tener que pagar la mano de obra.

    Pero conviene aclarar que no se debe hacer una autorreparación para problemas serios o si se desconoce cómo llevarlo a cabo, ya que cualquier error puede ocasionar un accidente de la manera más insospechada. Pueden provocarse averías irreparables o mucho más caras de reparar que la inicial.

  5. No comprar aceite, piezas, etc. de la marca oficial

    En la misma línea de lo ya citado respecto a las "casas oficiales", con las piezas sucede lo mismo. Las que no son de la marca no son de peor calidad. En cambio, sí resultan mucho más económicas.

    Se pueden utilizar recambios (aceite, filtros, etc.) de cualquier marca, aunque es importante que cumplan las exigencias mínimas del fabricante.

  6. Estar atentos a las ofertas de talleres

    Con la crisis, algunos talleres brindan un "dos por uno" en neumáticos o regalan algún servicio o limpieza si se hace la revisión con ellos, etc. Así que, buscar, buscar y buscar, y comparar siempre, es un buen modo de ahorrar dinero al revisar el coche.

Qué piezas hay que revisar más a menudo

Los componentes de un coche que tienen una mayor probabilidad de fallar en los primeros años son: la batería, los discos de freno, las bujías, los fusibles, el indicador de presión de los neumáticos, las luces delanteras, el mando de apertura a distancia y los tiradores y seguros de las puertas.

Hay que ser precavidos, porque como son piezas "consumibles", en cientos de ocasiones las marcas no se responsabilizan. Señalan que la garantía no es aplicable en estos casos, ya que su deterioro se debe al propio uso y al desgaste.


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