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Mochilas escolares

Si se usan correctamente, son la forma más apropiada de transportar la carga

  • Autor: Por CLARA FRAILE PARA CONSUMER.ES
  • Última actualización: 8 de septiembre de 2006

Los especialistas consideran que la utilización correcta y racional de las mochilas para llevar al colegio el material escolar no tiene por qué ser perjudicial para la salud de los niños sanos ni causarles "dolor de espalda". No obstante, desde hace algunos años, cada comienzo de curso coincide con la publicación de informaciones que relacionan este dolor y otras patologías con el uso de estas carteras. A falta de datos concluyentes, algunos médicos prefieren aconsejar que el contenido de las mochilas se limite al 10% del peso corporal del niño. En lo que sí hay consenso es en que para evitar posibles lesiones, los padres deben comprar una mochila adecuada a las necesidades y características del niño, asegurarse de que la llevan bien colocada y enseñarle a adquirir unos hábitos posturales saludables.

Un adecuado sistema

Alumnos, padres, profesores y médicos coinciden en la necesidad de encontrar la mejor manera de trasladar el material escolar de los más pequeños. La doctora Margarita Martín, directora médica de la Unidad de Espalda de la Fundación Kovacs, considera que "las mochilas son un sistema de transporte adecuado", pero matiza que "es importante que tengan unos tirantes anchos y acolchados. Es necesario usarlas correctamente, apoyadas en ambos hombros. La mochila se debe situar pegada al cuerpo y en la zona baja de la espalda (en la zona lumbar o entre las caderas)", puntualiza esta especialista.

José-Ricardo Ebri, coordinador del Grupo de Ortopedia Infantil de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria, ratifica la idea. "Se puede afirmar que para transportar varios kilos de peso, aunque sea para distancias cortas, las mochilas son mejores que las bolsas o las carteras, ya que los que soportan el peso de la carga son los grandes y potentes músculos de la espalda y el abdomen, de manera que resultan menos comunes las lesiones en los hombros y el cuello", afirma.

Para el doctor Ebri, la mochila más segura y apropiada debe reunir las siguientes características:

  • Un armazón semiblando que sea anatómico y modificable.
  • Dos tirantes anchos para ambos hombros, acolchados y extensibles con el fin de llevarlos tensados para mantener la mochila alta y pegada en su parte superior. Si los tirantes son estrechos y se clavan en los hombros se puede interferir con la circulación sanguínea y el sistema nervioso.
  • Un cinturón acolchado que se pueda abrochar a la altura del abdomen o el pecho. Sirve para ayudar a distribuir el peso entre el resto de los grupos musculares del cuerpo.
  • Múltiples compartimentos para repartir los distintos objetos que pesan y, a ser posible, que sean desmontables, como las mochilas de excursionista.
  • Un tamaño igual o inferior al del torso del niño, para no sobrepasar su eje de gravedad (2ª vértebra lumbar).

Entre los consejos prácticos para un correcto uso de la mochila, este especialista en Traumatología y Ortopedia incide en la conveniencia de:

  • Limitar el peso del contenido y evitar transportar cargas inútiles. Si la mochila es muy pesada, el niño se ve obligado a arquear hacia delante la columna vertebral o a flexionar hacia delante la cabeza y el tronco para compensar el peso.
  • Tener en cuenta las particularidades de cada niño, la relación entre su talla y su peso: si se trata de un niño obeso, si posee una complexión atlética etc. y, sobre todo, si presenta previamente una patología de alineación de la columna (escoliosis, cifosis, espondilolistesis..) u otras enfermedades del raquis, como discitis y calcificaciones discales.
  • Colocar los objetos de más peso al fondo y pegados a la espalda.
  • Hacer uso de los dos tirantes. Si solamente se usa un asa, se produce asimetría en la carga, se levanta un hombro y se flexiona lateralmente la columna.
  • Utilizar las dos manos para coger la mochila, doblar las rodillas e inclinarse para levantarla y dejarla caer con los brazos hacia atrás.

Desde la Fundación Kovacs se valora mejor la mochila de carro o con ruedas y con un asa de altura regulable que se adapte a la estatura de cada niño, aunque los más pequeños tengan que cargarla para subir escaleras. Ebri estaría de acuerdo con esto si los chavales "la llevaran hacia delante", pero si la arrastran estima que "ese ángulo resulta perjudicial para la muñeca y les obliga a llevar un hombro hacia atrás".

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Etiquetas:

dolor, ebri, espalda, mochilas, peso




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