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Ningún niño sin comida
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Suspenso en actividad física

Sólo un 12% de los españoles practica ejercicio físico de forma adecuada, según una encuesta llevada a cabo por los médicos de familia

  • Autor: Por JORDI MONTANER
  • Fecha de publicación: 12 de diciembre de 2007
Imagen: Les Chatfield

Ponerse en forma suele ser el propósito de muchas personas al estrenar año, pero los datos confirman que pocos cumplen con tan saludable cometido. Desde la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria se ha publicado recientemente una guía que anima a los profesionales a prescribir programas de ejercicio físico como una forma de prevenir, tratar y rehabilitar enfermedades. Una guía que viene a complementar la Guía Práctica de Salud y Deporte, elaborada por CONSUMER EROSKI, en la que se incluyen una serie de consejos y pautas sobre cómo ejercitarse en cada caso y en las diferentes edades.

Valor terapéutico

Un estudio reciente con 68.055 pacientes de más de 14 años revela que sólo el 12% de la población practica ejercicio físico de forma adecuada. Los expertos se niegan a considerar a una persona físicamente activa si no realiza por lo menos tres sesiones semanales de actividad física moderada de al menos 30 minutos de duración. «Son tantos los datos que avalan los beneficios del ejercicio que la actividad física se debe recetar escrupulosamente desde los centros de salud en cada visita médica», sostiene el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, semFYC, Luís Aguilera.

Ejercitarse no sólo es bueno para cualquier persona sana, sino también para pacientes con enfermedades crónicas como bronquitis, hipertensión arterial, diabetes, cáncer, obesidad, osteoporosis o artrosis. Los médicos de familia quieren acabar con la idea errónea de que un enfermo no debe practicar ejercicio físico. «Se trata de pautar convenientemente la duración, la frecuencia o la intensidad de la actividad que van a practicar, igual que hacemos a la hora de asignar un determinado medicamento», señala el experto.

Con semejante fin, la semFYC ha elaborado un manual sobre prescripción de ejercicio en el tratamiento de las enfermedades crónicas. La obra anima a los profesionales a prescribir programas de ejercicio físico como una forma de prevenir, tratar y rehabilitar enfermedades, introduciendo además una mejoría sensible en la calidad de vida. «Sabemos que la edad tampoco no es una contraindicación para practicar ejercicio de manera regular y adaptado a las condiciones de cada paciente», puntualiza Aguilera. «Todos podemos ejercitarnos en un grado u otro, desde andar un trecho a paso algo ligero o correr, al menos tres días a la semana y durante al menos media hora».

La inactividad física es un factor de riesgo importante implicado en el desarrollo de numerosas enfermedades

Aguilera subraya que conviene empezar de forma progresiva y continuada, evitando ese recurso tan habitual como nefasto de llevar a cabo grandes esfuerzos un solo día de fin de semana. «Los beneficios del ejercicio se dejan sentir a largo plazo y de forma gradual, y por eso es preciso ser constantes», añade.

Una guía oportuna

«Estamos ante un factor de riesgo importante que, asociado a los hábitos de vida actuales, tiene un impacto negativo sobre la salud y aparece implicado en el desarrollo de numerosas enfermedades», explica Ortega. En España, advierte, la prevalencia del sedentarismo es superior a la de cualquier otro factor de riesgo como el tabaquismo o el consumo de alcohol. Ortega, que ha tomado parte también en un estudio sobre ejercicio físico en un centenar de pacientes fumadores y no fumadores, asegura que esta práctica «ayuda a dejar de fumar y que la intensidad del ejercicio influye en el abandono del tabaco».

El experto asegura que la razón de que en la mayoría de las citas bibliográficas de experimentos de ejercicio físico con fumadores se roce el desastre es que la actividad propuesta era demasiado suave. Según su experiencia, «correr una distancia moderada es un ejercicio suficientemente intenso como para hacerlo incompatible con el hábito de fumar». Ortega aclara que un 70% de quienes habían empezado a correr en su estudio lo hizo con la idea en mente de abandonar el tabaco.

Exploraciones como un electrocardiograma o una prueba de esfuerzo pueden ser necesarias al prescribir ejercicio en personas mayores o con riesgo cardiovascular. «Sabemos, no obstante, que los pacientes activos viven unos tres años más de media con mayor calidad de vida y autonomía personal que los pacientes inactivos», explica.

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