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Ningún niño sin comida
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Suspenso en actividad física

Sólo un 12% de los españoles practica ejercicio físico de forma adecuada, según una encuesta llevada a cabo por los médicos de familia

  • Autor: Por JORDI MONTANER
  • Fecha de publicación: 12 de diciembre de 2007

Mujeres más sedentarias

Imagen: Les Chatfield

Los resultados del estudio sobre promoción del ejercicio físico llevado a cabo por la semFYC muestran que las mujeres son más sedentarias que los hombres y que, paradójicamente, los ancianos (mayores de 74 años) son los adultos más activos (27,2%), seguidos por el grupo de edad de entre 65 y 74 años (26.7%). Montserrat Romaguera, responsable del estudio, asegura que lo más llamativo de esta investigación ha sido comprobar la población joven es en España la más sedentaria.

«Por este motivo, deberíamos buscar programas que estimulen a este colectivo a tener una vida más activa». La investigadora propone llevar a cabo políticas sociales dirigidas a mejorar los horarios laborales, el peso del deporte en los planes educativos y la accesibilidad universal a las instalaciones deportivas. Reconoce, no obstante, que las diferencias de actividad apreciadas por edades también se explican porque la población mayor cuenta con más tiempo libre, «lo que siempre facilita la motivación y la posibilidad de insistirles en los beneficios que va a tener para su salud», dice la experta.

Asume Romaguera que el sedentarismo de las mujeres se debe, en la mayoría de los casos, a que suelen disponer de menos tiempo libre que los hombres. «Asumen las tareas domésticas, el cuidado de la familia y, en general, tienden a percibir como algo menos importante la actividad física», explica. La paridad en cuanto a actividad física sólo se iguala entre ambos géneros a partir de los 65 años, etapa en la que los hijos ya han abandonado el núcleo familiar o las mujeres están jubiladas.

Pese a que en los últimos 10 años se ha observado un ligero incremento de las historias clínicas en las que consta que se ha preguntado al paciente si realiza ejercicio físico y se han pautado prácticas, el estudio de la semFYC revela que sólo un 44% de los profesionales interroga a los ciudadanos sobre este asunto en sus visitas. «Si lo comparamos con el registro de otras variables, como puedan ser la hipertensión arterial, el colesterol o el tabaco (que figuran en el 90% de las historias clínicas), se trata de una tasa bien ridícula», asegura Romaguera.

AIREAR LAS PENAS

La depresión es el problema de salud mental más frecuente en la población general y constituye uno de los principales motivos de consulta en atención primaria. Las personas con depresión presentan, además, un riesgo aumentado de desarrollar complicaciones cardiovasculares y una tasa de mortalidad nada despreciable. Según Romaguera, «está demostrado que el ejercicio físico mejora la salud mental en general, tanto la ansiedad como el insomnio o los trastornos del ánimo».

La autodisciplina que impone ejercitarse, la programación de una práctica regular, redunda en que el paciente experimente una mayor sensación de control sobre su vida. Insiste Romaguera en la importancia de plantearse metas a corto plazo y tener claro cuál es el objetivo final: «los gustos personales son fundamentales a la hora de definir los ejercicios que resultan más favorecedores para cada persona, y a la hora de recomendar a nuestros pacientes que hagan ejercicio es necesario tener en cuenta su estado de salud, saber si practica o practicó previamente algún tipo de actividad, conocer sus expectativas y preferencias así como la disponibilidad de tiempo».

En las personas mayores que pasan demasiado tiempo postradas, castigadas por la osteoporosis o la artrosis, el ejercicio disminuye el dolor articular y mejora la movilidad. De hecho, la actividad física ha demostrado reducir el riesgo de fractura osteoporótica en un 50%. En pacientes con cáncer, por otra parte, la prescripción del ejercicio se dirige tanto a conseguir unos beneficios psicosociales como de salud física.

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