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Vigorexia

La obsesión por un cuerpo musculoso

  • Última actualización: 7 de enero de 2003

La insatisfacción por el propio físico conduce a la obsesión de muchos hombres por el músculo, lo que se conoce con el nombre de vigorexia. "Estar cachas" en el menor tiempo posible pasa de ser un objetivo a convertirse en un desorden emocional. El ansia por adquirir a toda costa una apariencia atlética puede llevar al consumo de sustancias perjudiciales para el organismo. Las consecuencias de este trastorno tienen su reflejo en la dieta, la salud y la conducta social de quienes lo padecen.

Esclavos del cuerpo

Existe en la sociedad una tendencia creciente, incluso compulsiva en algunos casos, a lograr a toda costa ampliar el canon de belleza. Sin embargo, la anorexia y la bulimia demostraron en la década de los 90 que de la moda a la enfermedad sólo hay un paso. Ahora irrumpe con fuerza lo que se conoce de manera científica como vigorexia o la obsesión por ganar músculo a través de una actividad física desproporcionada, y la delgadez que buscaban ellas se contrapone con la robustez que persiguen muchos varones.

El psiquiatra estadounidense Harrison G. Pope acuñó el término en 1993. Por entonces, lo bautizó como la anorexia reversa, por estar más relacionada con los varones que con las féminas. En sus últimos libros y escritos sobre el tema, prefiere hablar de Complejo de Adonis.

Las cifras ponen de manifiesto que aspirar a tener una buena musculatura no es, precisamente, un caso aislado. Un estudio del doctor Pope indica que de los nueve millones de hombres que acuden regularmente a un gimnasio en este país, algo más del 10% podría ser vigoréxico. En España, el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos calcula que existen unos 700.000 casos.

"Se trata de un trastorno que se caracteriza por una tendencia obsesiva a conseguir un cuerpo musculado", afirma la doctora Teresa Lartigau, psiquiatra y especialista en este tipo de patologías. Aunque la alimentación juega un papel importante, ya que los suplementos dietéticos -ricos en proteínas y carentes de grasas- ayudan a conseguir esa musculación, lo correcto sería hablar de un desorden psiquiátrico. "De alguna forma, está relacionada con la anorexia y la bulimia porque las tres son trastornos adictivos", añade. "Recuerdo el caso curioso de algunos muchachos que después de superar una anorexia nerviosa se dedicaron a cultivar el cuerpo en exceso y pasaron de un trastorno a otro", explica.

Insatisfacción con el físico

Aunque hasta hace tres años no se habían estudiado casos de vigorexia, su perfil resulta bastante familiar:

  • Personas inmaduras, "por su excesiva dedicación al cuerpo", apunta la doctora Lartigau.
  • Baja autoestima
  • Introvertidos
  • Antisociales
  • Miradas continuas en el espejo
  • Acuden con mucha frecuencia al peso
  • Obsesionados con hacer sobreesfuerzos físicos

En definitiva, quien sufre de vigorexia es una persona insatisfecha con su propio cuerpo; se ve demasiado delgado y busca con el ejercicio adquirir el volumen deseado. "Necesitan, buscan, a través la musculación, estar más satisfechos consigo mismos", precisa la especialista. Al tratarse de un trastorno, su tratamiento es más sociológico que clínico. "La base está en tratar los rasgos de la personalidad. Deben mejorar su autoestima, pero por cauces distintos a la actividad física obsesiva", aconseja la doctora.

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