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La crisis de las hipotecas favorece el intercambio de pisos como una alternativa a la compra-venta tradicional
Antes de que naciera y se generalizara el dinero, el trueque era la única forma de intercambio de bienes y servicios entre los humanos. Ahora, vuelve a ponerse de moda en el sector de la vivienda provocado por los efectos de la crisis económica.
- Imagen: bjoern -La crisis de las hipotecas ha hecho emerger el trueque de viviendas en varias ciudades, entre ellas Londres, y últimamente Madrid, con una multiplicidad de anuncios en la web donde las familias permutan sus viviendas por otra más barata al no poder hacer frente a la hipoteca, según indica el experto Gerardo Hernández. Aunque no es ni mucho menos una fórmula generalizada, empiezan a darse un gran número de casos de trueque de viviendas. Algunos portales inmobiliarios, de hecho, cuentan con apartados de personas que proponen el intercambio de casas por otras viviendas, en otras ciudades e incluso en otros países. ¿Qué ventajas tiene esta fórmula respecto al sistema clásico de la compra por un precio determinado?
El intercambio de vivienda posibilita emplear como medio de pago un bien inmueble, sin esperar a hacerlo líquido
El intercambio, como señala el abogado Juan Alberto Pérez Senso, socio del despacho Pérez-Alvarez Abogados, empieza a ser un caso generalizado por las dificultades actuales en la adquisición de vivienda. Los precios están bajando, pero la compra de una vivienda sigue siendo complicada para muchas familias, básicamente por las dificultades para conseguir financiación ajena debido a la desconfianza de las entidades de crédito y subida imparable del Euribor. ¿A quién interesa esta alternativa a la compra-venta tradicional?
En definitiva, según los expertos consultados, la ventaja de este sistema centrado en el trueque es doble: la de conectar oferente/demandante, demandante/oferente de forma simultánea, sin tener que ofertar la venta aislada de sus respectivos inmuebles en un mercado (el de la compraventa de vivienda) que cada día está más complicado (un mercado a la baja que les obligaría, en función de sus necesidades, a tener que rebajar de forma sustancial el precio). Y sobre todo, y en relación con lo anterior, la posibilidad de poder emplear como medio de pago del precio total o de parte de su importe un bien inmueble, sin esperar a hacerlo líquido (convertirlo en dinero) para pagar la nueva vivienda.
Como mejor puede comprenderse la lógica del intercambio es mediante un caso práctico. Supongamos que dos personas, Silvia y Pedro, llegan a un acuerdo para intercambiar sus casas. Silvia es la titular de una vivienda valorada en 300.000 euros y está interesada en permutar su vivienda con la de Pedro, que está valorada en 400.000 euros. Si Silvia tuviera que esperar a vender su casa para, con el dinero de la venta, comprar la vivienda de Pedro, debería colocar su vivienda en el mercado. En esta situación, es más que probable que, dada la situación actual, encontrara serías dificultades para conseguir comprador, debido a las reticencias de las entidades de crédito a conceder préstamos para la compra de vivienda.
Posiblemente Silvia tendría que esperar muchos meses para poder encontrar un comprador e incluso tendría que rebajar el precio. Tampoco podría solicitar un préstamo para adquirir la vivienda de Pedro sin vender antes la suya, pues previsiblemente se encontraría con numerosos problemas para obtener tal financiación. Y además sería muy arriesgado, pues podría encontrarse con la situación de que la venta de su vivienda se estancara y tuviera que hacer frente a dos préstamos (el de la vivienda que no ha vendido y el de la vivienda de Pedro).
Si Pedro está también interesado en la vivienda de Silvia (por ejemplo, porque tiene problemas para llegar a fin de mes), pueden pactar la permuta de sus viviendas. De este modo Silvia, que tiene que pagar 400.000 euros a Pedro por su vivienda, le entregaría su vivienda más 100.000 euros. Así es como Silvia consigue de forma instantánea vender su vivienda y, por 100.000 euros más, mejorar y comprarse una más grande (la de Pedro), incluso con financiación bancaria (el banco sólo prestaría 100.000 euros, lo que hace más viable la operación).
Por su parte, Pedro consigue mantener una vivienda (aunque más pequeña) y además una cantidad económica (100.000 euros), que le puede suponer un pequeño desahogo económico y permitirle pagar deudas.
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