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Aluminosis en edificios

El uso de cemento aluminoso en la construcción de los edificios puede provocar el hundimiento de un inmueble

La aluminosis es una grave patología de los edificios que tiene su origen en el uso de un hormigón que incluye entre sus componentes el cemento aluminoso. Este cemento, de rápido endurecimiento y alta resistencia inicial, tiene unos cincuenta años de vida útil pero es fácilmente alterable. Los cambios se traducen especialmente en un aumento de la porosidad que origina la falta de resistencia mecánica de los forjados, y puede ocasionar el hundimiento del edificio, por lo que es necesario su apuntalamiento inmediato y la rehabilitación del mismo. Este cemento fue muy utilizado en toda Europa a partir de los años 50 porque permitía construir con mucha rapidez, pero su uso está prohibido en la actualidad.

Problemas derivados del cemento aluminoso

La aluminosis es un problema derivado del tipo de cemento que se comenzó a utilizar a finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta, época en que se empleó masivamente el cemento aluminoso en la elaboración del hormigón. Este componente se utilizó porque poseía dos propiedades que, según indica María Leal, Arquitecto Técnico en Sevilla, permitían obtener una rápida fabricación y la inmediata colocación en obra de otros elementos: un endurecimiento muy rápido y una alta resistencia inicial.

El problema de este cemento aluminoso que fragua tan rápidamente es que resulta poco protector frente a la corrosión. Además, como explica Carlos Sánchez, arquitecto de la Agencia de Vivienda de la Junta de Extremadura, es fácilmente alterable y en su interior se producen complejos procesos químicos que provocan un cambio de su forma y estructura. "Esto tiene como consecuencia el cambio de sus propiedades, entre las que se encuentra el aumento de su porosidad, con una reducción de su volumen de hasta un 40%, incidiendo así en la resistencia mecánica del hormigón que puede llegar a reducirse hasta en un 75%. Al quedar mermadas sus propiedades, el hormigón es más vulnerable a las variaciones de temperatura y humedad, por lo que el problema se agudiza en los edificios situados en zonas costeras, donde se acelera el proceso de corrosión de las armaduras. Porque se trata de un problema que afecta fundamentalmente a las armaduras y no a los elementos estructurales, como los pilares y las vigas.

Los problemas derivados del uso de hormigón que contenía cemento aluminoso se conocieron en España a raíz del hundimiento de un edificio en la calle Cadi de Barcelona, en el año 1990, suceso en el que pereció una vecina sepultada bajo los escombros. El colapso del edificio se produjo como consecuencia de la pérdida de resistencia de las viguetas, que habían sido fabricadas con cemento aluminoso. "En España se calcula que existen aproximadamente 300.000 viviendas afectadas por esta patología y en muchas de las cuales aún no se ha realizado ningún tipo de intervención", señala Leal.

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