Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER

Secciones dentro de este canal: Vivienda


Estás en la siguiente localización: Portada > Vivienda > Comunidades de vecinos, seguros y legislación

Tipos de contenidos: Vivienda

^

Portero en casa, un oficio en declive

La dedicación de este profesional es casi completa, pero supone un coste elevado para una comunidad de propietarios

  • Autor: Por ROSA CUEVAS
  • Fecha de publicación: 29 de agosto de 2009
Imagen: Marta

En la década de los 60 era imprescindible; hoy, es casi excepcional. El oficio de portero es desplazado por las nuevas tecnologías (cámaras de vigilancia y dispositivos automáticos), las contratas de limpieza y mantenimiento y la aparición de figuras como los conserjes o bedeles. En teoría, brindan una asistencia similar, aunque con matices. La dedicación de los porteros es casi exclusiva, mientras que los servicios actuales se rigen por turnos, en general, más reducidos. Éste es el principal inconveniente y, a su vez, la explicación del declive de esta figura. Buena parte de los vecinos no están dispuestos a afrontar el gasto que conlleva un portero: sueldo, alta en la Seguridad Social y una vivienda en el bloque. Por ello, con el paso de los años, han tendido a desaparecer de las comunidades pequeñas y medianas, mientras que todavía hoy son un sello de distinción propio de los inmuebles con propietarios de alto poder adquisitivo, además de un valor añadido y un reclamo para vender o alquilar un piso.

Funciones

El portero vigila la entrada y salida de todas las personas. Realiza el mantenimiento de las zonas comunes de una comunidad, como patios, terrazas o descansillos. Pero según el Convenio Colectivo de Empleados de Fincas Urbanas de Madrid, aprobado en 2001 y todavía vigente, estos profesionales son también los encargados de la limpieza, el cuidado y la conservación de las dependencias que tengan acceso por un elemento común del inmueble, así como de todos los aparatos eléctricos; abren y cierran el portal, encienden y apagan las luces y la calefacción; se encargan de repartir la correspondencia, recogen los cubos de basura colectivos y pueden, en ocasiones, gestionar el cobro de los alquileres y de las cuotas de la comunidad, si la junta vecinal así lo acuerda. Además, el portero cuida de los pisos y los locales vacíos del inmueble e, incluso, acompaña a las personas que desean verlos, siempre que la propiedad no decida lo contrario.

Sin embargo, la creación de un número considerable de empresas que ofrecen estos y otros servicios a las comunidades -limpiadores, conserjes o vigilantes- y la falta de herederos de esta profesión tradicional, han relegado el oficio de portero a un plano casi anecdótico.

El portero es un valor añadido y un reclamo para vender o alquilar un piso

Las diferencias con el conserje son significativas. Éste es una persona ajena a la finca, que no permanece en ella una vez finalizada su jornada laboral. El portero, al contrario, vive en una casa-habitación del inmueble, propiedad de la comunidad, por lo que su relación con los vecinos suele ser más estrecha. Su profesión es un estilo de vida, mientras que para el conserje es un puesto de trabajo.

La cobertura de servicios y horarios también puede variar mucho. Pese a que en ambos casos la jornada laboral no debe superar las 40 horas semanales, con dos días de descanso, es habitual que el portero atienda las urgencias, como el arreglo de un cañería rota o un corte de luz. En el caso de los conserjes, permanecen en su puesto de trabajo durante el horario estipulado, por lo que no tienen obligación de acudir en situaciones de emergencia.

Paginación dentro de este contenido

  •  No hay ninguna página anterior
  • Estás en la página: [Pág. 1 de 2]
  • Ir a la página siguiente: Salario en especie »

RSS. Sigue informado

Al publicar un comentario aceptas la política de protección de datos



Otros servicios


Buscar en