¿Son fiables las apps de nutrición que utilizan inteligencia artificial?

La inteligencia artificial llega también a las aplicaciones dietéticas que se pueden descargar de Internet. Analizamos su fiabilidad y sus puntos fuertes y débiles con la ayuda de dos nutricionistas
Por Adam Martín Skilton 2 de abril de 2025
apps de nutrición con inteligencia artificial
Imagen: Getty Images
La irrupción de la inteligencia artificial (IA) ha supuesto una revolución sin precedentes y está redefiniendo nuestras vidas de forma que, hasta hace poco, nos parecía de ciencia ficción. Desde que la empresa Open AI presentó ChatGPT en noviembre de 2022, lo que antes era una herramienta reservada a centros de investigación ahora se ha vuelto omnipresente en casi todos los ámbitos de nuestra vida: está en nuestros ordenadores, móviles, televisores e incluso en cientos de aplicaciones. Entre esas aplicaciones en las que ha irrumpido la IA están las de nutrición.

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Diferentes tipos de aplicaciones

Las hay modestas, que se limitan a escanear etiquetas de productos para ayudarnos a tomar algunas decisiones, las que nos proponen menús o las que son capaces de tomar una fotografía de un alimento y decirnos con más o menos acierto cuántas calorías tiene. También las hay tremendamente atrevidas, como las que nos proponen planes nutricionales completos con menús en función de nuestros objetivos.

Para escribir este artículo hemos pedido a la dietista-nutricionista Beatriz Robles que se sumerja en cuatro de las más conocidas —Carmen IA, Foodvisor, MyFitnessPal y Noom— para determinar sus fortalezas y sus limitaciones, para saber si sus propuestas tienen sentido y, sobre todo, para ver si sus consejos se ajustan a la evidencia científica y si pueden llegar a aportar las sutilezas, los matices y los temas realmente relevantes que se establecen en un contexto clínico entre un profesional y su paciente. La respuesta —spoiler— es que no; pero veamos por qué, hasta dónde llegan estas apps y lo que las diferencia de un nutricionista cualificado.

Aplicaciones nutricionales a primera vista

La mayoría de las aplicaciones proporcionan mucha información rigurosa sobre alimentos o calorías, y en este sentido funcionan como una enorme base de datos con una visualización clara y bonita. También incluyen mensajes con mucho sentido común (“Eres único y tu programa también debería serlo”, “Deja de hacer dieta. Logra resultados de por vida”) y funcionan como un coach artificial que te anima a lograr tus objetivos. Pero no es oro todo lo que reluce.

La dietista-nutricionista Lidia Folgar tiene una opinión contundente sobre este tipo de aplicaciones. “Me parecen un peligro, ya que una aplicación no tiene una historia clínica previa y, por ejemplo, no puede evaluar si esa persona tiene un trastorno alimentario o está en riesgo, lo que puede empeorar su problema de base, que puede no coincidir con el motivo por el que consulta la aplicación”, subraya Folgar.

aplicaciones nutrición con IA
Imagen: blackCAT / iStock

Beatriz Robles coincide plenamente y añade que entre las que hemos revisado solo dos, Foodvisor y Noom, hacen una anamnesis exhaustiva previa. La anamnesis es el proceso para recopilar información relevante sobre la historia clínica de un paciente mediante una entrevista clínica detallada, incluyendo síntomas, antecedentes médicos, familiares y hábitos. Esta herramienta diagnóstica es fundamental para un dietista-nutricionista para establecer un plan de tratamiento personalizado. “Estas dos aplicaciones están claramente diseñadas con la colaboración de dietistas nutricionistas, porque tienen una anamnesis bastante completa. Te hacen las típicas preguntas que te haría un dietista-nutricionista en una primera consulta”, valora la experta.

Las limitaciones de estas apps

Pero “muy completa” no significa “completa del todo” y es por ese resquicio por donde afloran algunos problemas que pueden ser graves. Por ejemplo, las aplicaciones preguntan por enfermedades previas y proporcionan varias opciones, como enfermedad cardíaca, colesterol alto o depresión.

“Pero luego hay una casilla para que marques ‘otras’, sin que puedas especificar cuáles—explica Robles—. Y esa ‘otra’ puede ser cualquiera entre las 1.000 enfermedades que pueden tener su propio impacto en la dieta”. Y lo más importante, matiza la nutricionista, “la IA no tiene ni la capacidad de interpretar más allá de las respuestas literales ni de repreguntar si alguna respuesta es dudosa”.

Detectar posibles TCA

Lidia Folgar abunda en la importancia del historial clínico: “Una persona puede hacer una consulta por un motivo concreto y como profesionales podemos identificar que en realidad lo que necesita es otra cosa. El paciente no tiene por qué saber qué necesita y puede buscar dietas restrictivas, por ejemplo, o dietas que empeoren un colesterol que ya sale alto en las analíticas”. A estos problemas se añade uno realmente grave: ¿cómo puede una IA detectar un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) cuando el usuario la usa para perder peso?

La única aplicación que incluye una pregunta directa sobre un TCA diagnosticado es Noom, nos cuenta Beatriz Robles, “pero luego la aplicación: ¿cómo lo valora? ¿Cómo lo tiene en cuenta cuando te manda tu planificación? A lo mejor no tienes un TCA diagnosticado, pero tienes factores de riesgo. O a lo mejor lo tienes y no lo tienes diagnosticado todavía. Eso es imposible de valorar por una máquina”.

Son aspectos que es difícil que pasen desapercibidos en consulta. “Tienes una relación con el paciente en la que dejándole hablar, puedes detectar aversiones alimentarias que no están justificadas, restricciones de determinados alimentos o que la dieta se está haciendo de una forma restrictiva sin tener una justificación. Ves cosas porque, al final, tiene ese factor humano de la experiencia, más el conocimiento, que una aplicación no te puede ofrecer de ninguna manera”, continúa Robles.

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Imagen: iStock

¿Modificar el peso o la composición corporal?

Tres de las apps analizadas permiten definir objetivos como mejorar la capacidad física, pero al final siempre acaban dando pautas para perder peso. “Es nutrición antigua. Actualmente, es muy raro que un nutricionista se centre en el peso como objetivo. Eso es absurdo. Si estamos buscando una pérdida de peso concreta, lo que en realidad queremos es una pérdida de grasa”, afirma Robles.

Un buen nutricionista se centra en los buenos hábitos para ir modificando la composición corporal —la proporción de grasa y músculo—, que sea mucho más favorable para prevenir el riesgo de enfermedades no transmisibles (cardiovasculares, respiratorias, cáncer o diabetes, entre las principales).

Lo importante no es la cifra que refleja la báscula. “Puede ser que alguien que quiera perder 10 kilos vea que solo ha perdido dos, pero a lo mejor su composición corporal es completamente distinta, porque ha cambiado ocho kilos de grasa por ocho de masa muscular”, explica Robles. Todos estos matices, de momento, son indetectables para una aplicación, porque no puede medir los cambios en la composición corporal, algo que sí puede hacer un nutricionista en consulta midiendo los pliegues corporales del paciente.

Otro problema añadido es que las apps analizadas garantizan una pérdida de peso en un tiempo determinado, “algo que un buen dietista-nutricionista profesional jamás se atrevería a hacer”, añade Beatriz Robles. En algunos casos, como Foodvisor, incluso te aseguran que te devuelven el dinero si no has alcanzado tus objetivos. “Habría que ver en qué consiste la garantía dentro de los términos y condiciones, porque surgen inevitablemente dudas sobre cómo se mediría el logro”, opina la nutricionista.

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Imagen: ronstik / iStock

¿El fin de los nutricionistas?

Dejamos para el final la pregunta del millón: ¿podrían llegar a sustituir a la figura de un nutricionista? Como curiosidad, se lo hemos preguntado a ChatGPT y su respuesta ha sido de lo más diplomática: “Estas apps ilustran cómo la IA democratiza el acceso a consejos nutricionales, pero aún enfrentan retos clave: desde sesgos algorítmicos hasta la sobremedicalización de la alimentación. Algunas herramientas educan sobre ingredientes específicos y otras abordan el componente psicológico, pero el futuro podría estar en modelos híbridos que combinen precisión técnica con la empatía humana”.

«Más que un sustituto, una ayuda»

Pero ¿qué opina la inteligencia humana? “Las veo más como una ayuda útil para obtener ideas sobre qué hacer de comer con lo que se tiene en casa o facilitar una lista de la compra. Pero no creo que nos puedan sustituir. La IA sí puede ser útil para los dietistas-nutricionistas en la práctica clínica”, opina Lucía Folgar. Siempre bajo la supervisión de un nutricionista, una IA en consulta puede servir para facilitar la elaboración de pautas nutricionales o para desarrollar herramientas como asistentes virtuales para mejorar la adherencia de los pacientes.

Además, por su capacidad para encontrar patrones y establecer relaciones, con una anamnesis exhaustiva por parte del nutricionista y con unos datos correctos, pueden servir para ayudar a realizar diagnósticos complejos, como sucede ya en otros campos de la salud, como la medicina oncológica.

Para Beatriz Robles el factor humano es insustituible: “Y no solo en este sector, pienso también en sectores creativos. Hay un punto que creo que la IA no va a alcanzar, pero por la propia naturaleza humana y por cómo funcionamos. Hay un factor que va más allá de la mera comunicación por palabras, que habla de intuición, de conocimiento, de experiencia y del cruce de todo eso, pero con una visión crítica que creo que la IA no nos puede dar. O esa es mi esperanza”, concluye.

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