El peso de las enfermedades neurológicas
Las enfermedades neurológicas son una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en todo el planeta. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afectan a más de 3.000 millones de personas y son responsables de aproximadamente una de cada seis muertes. Además, representan la primera causa de años vividos con discapacidad. El envejecimiento poblacional ha intensificado esta carga: en las últimas tres décadas, las muertes prematuras y la discapacidad atribuibles a estas enfermedades han aumentado más de un 18 %.
En España, más de 23 millones de personas padecen algún tipo de enfermedad neurológica, según los datos más recientes. Patologías como el ictus, la epilepsia, el alzhéimer, el párkinson, la esclerosis múltiple, la ELA o las cefaleas suponen no solo un enorme coste personal y familiar, sino también un importante desafío para el sistema sanitario y la sociedad en su conjunto. Son responsables del 44 % de la discapacidad por enfermedad crónica y del 14 % de los fallecimientos en el país, con el ictus y las demencias como las causas más frecuentes.
La salud cerebral de los españoles, a examen
La Sociedad Española de Neurología (SEN) ha analizado los hábitos de vida de la población y su nivel de conocimiento sobre cómo proteger el cerebro, con el objetivo de comprobar hasta qué punto se aplican realmente las pautas de prevención. Los resultados son alarmantes: menos de la mitad de los ciudadanos sigue rutinas que ayudan a reducir los principales factores de riesgo asociados al desarrollo de enfermedades neurológicas.

Estas son las principales conclusiones del estudio:
🔹 Hábitos perjudiciales
La mayoría de los encuestados identifica de modo correcto las drogas, el alcohol y el tabaco como las sustancias más dañinas para el cerebro. Sin embargo, apenas se reconocen otros factores de peso, como el abuso de pantallas, el sedentarismo, la falta de sueño o la escasa estimulación cognitiva.
🔹 Hábitos saludables
Casi cuatro de cada diez personas consideran que el ejercicio físico es el hábito más beneficioso para la salud cerebral. En conjunto, un 61 % de las respuestas se concentran en torno al deporte y al bienestar emocional. En cambio, aspectos como el descanso nocturno, una alimentación adecuada, la vida social activa o la protección frente a traumatismos pasan desapercibidos.
🔹 Conocimiento y percepción
Aunque la práctica totalidad reconoce que los hábitos influyen en la salud del cerebro, un 44 % admite no saber cuáles son los más adecuados. El 85 % considera que mantener el cerebro sano reduce el riesgo de enfermedad, pero solo un 33 % lo tiene plenamente asumido.
🔹 Enfermedades que más preocupan
Un 25 % de los encuestados no sabe definir qué es una enfermedad neurológica, pero el 90 % teme padecer alguna. El mal de Alzheimer y otras demencias, ictus, párkinson, ELA y esclerosis múltiple figuran entre las más temidas.
🔹 Prevención
Más del 84 % de los entrevistados cree que el ictus puede prevenirse con hábitos saludables, aunque persisten las dudas pese a que el 90 % de los casos son evitables. En relación con el alzhéimer, más del 40 % piensa que no puede prevenirse, a pesar de que la evidencia señala que hasta el 40 % de los casos sí serían evitables. El 96 % coincide en que la educación en hábitos cerebro-saludables debe comenzar en la infancia.
🔹 Consensos generales
Ejercicio físico, descanso adecuado, control del estrés, dieta mediterránea, actividades intelectuales y manuales, aprendizaje continuo y relaciones sociales activas son percibidos como factores positivos. No obstante, muchos encuestados solo están “algo de acuerdo” con la importancia real de elementos clave como la vida social o el impacto de la hipertensión, la diabetes o los traumatismos craneales.
🔹 Opiniones divididas
El alcohol sigue generando confusión: un 24 % considera que su consumo ocasional puede ser saludable, pese a que no existe un nivel seguro. También los suplementos vitamínicos dividen opiniones: un 42 % cree que benefician al cerebro, aunque no aportan mejoras si la dieta es equilibrada.
🔹 Percepción de causas de muerte
La mayoría de las mujeres sitúa el cáncer como primera causa de fallecimiento, cuando los datos oficiales ubican a la demencia/alzhéimer, el ictus y la insuficiencia cardiaca a la cabeza. Los hombres, por su parte, identifican correctamente las enfermedades cardiovasculares como la principal causa, seguidas del cáncer y el ictus.
Consejos para tener una buena salud cerebral

La Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda que la prevención empieza mucho antes de que aparezcan los síntomas. Estas son sus principales recomendaciones para cuidar el cerebro y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades neurológicas:
🔹 Mantener la mente activa
Participar en cursos, talleres y actividades culturales favorece la estimulación cognitiva. La lectura desde edades tempranas, así como actividades como escribir, resolver crucigramas o aprender nuevas habilidades refuerzan la reserva cerebral.
🔹 Practicar ejercicio físico de forma regular
La actividad física, adaptada a cada edad y condición, es una de las mejores protecciones frente a las enfermedades neurológicas. La SEN subraya la importancia de promover el deporte entre estudiantes, personas mayores y mujeres, especialmente en colectivos que tienen menos posibilidades de dedicar tiempo a la actividad física.
🔹 Evitar el consumo de alcohol, tabaco y drogas
No hay niveles de consumo seguros para el cerebro. La recomendación es clara: evitar el alcohol, el tabaco y las drogas por completo.
🔹 Controlar los factores de riesgo vascular
Vigilar la tensión arterial, el colesterol y la diabetes es fundamental. Estos factores están estrechamente vinculados al ictus y a otras patologías cerebrales prevenibles.
🔹 Usar la tecnología con responsabilidad
Conviene limitar el tiempo de exposición a pantallas y redes sociales, y priorizar contenidos educativos y creativos. La SEN recuerda la necesidad de equilibrar la vida digital con actividades como leer, pasear o pasar tiempo con los amigos y la familia.
🔹 Cuidar la alimentación
Seguir una dieta equilibrada, preferentemente mediterránea, y reducir el consumo de productos ultraprocesados contribuye a proteger la salud del cerebro.
🔹 Respetar el sueño y el descanso
Mantener horarios regulares y hábitos de higiene del sueño favorece la memoria y el rendimiento cognitivo. Si aparecen dificultades persistentes, se recomienda consultar a profesionales.
🔹 Proteger la cabeza
El uso de casco y cinturón de seguridad en actividades de riesgo es esencial. Informarse sobre las consecuencias de los traumatismos craneoencefálicos ayuda a prevenir daños graves.
🔹 Educar desde la infancia
La SEN insiste en que la prevención debe comenzar en los primeros años. Introducir una asignatura escolar dedicada a hábitos cerebro-saludables contribuiría a formar generaciones más informadas y conscientes.


