¿Qué pasó en Doñana con la gripe aviar?
El Espacio Natural de Doñana ha acaparado la atención desde el pasado mes de septiembre tras el hallazgo de varias aves muertas en la zona. Las pruebas confirmaron que todas eran positivas a la influenza aviar, lo cual es un motivo de preocupación. Esta situación llevó a la Junta de Andalucía a activar el protocolo de prevención ante el riesgo de propagación de esta infección en todo el parque.
La trascendencia de Doñana radica en que alberga un mosaico de ecosistemas que sustentan una biodiversidad singular y de valor incalculable en el continente europeo. En este contexto, la marisma es el ecosistema más emblemático, pues desempeña un papel crucial como zona de tránsito migratorio, de reproducción y de invernada para miles de ejemplares de aves procedentes de Europa y África.
La confirmación en el entorno de Doñana de focos de la cepa A (H5N1) en aves silvestres, como cigüeñas blancas, señala la presencia activa del virus en el ecosistema. Esto pone en riesgo tanto a la fauna local como a las explotaciones avícolas cercanas y subraya el papel de los humedales como puntos críticos de infección y diseminación.
Cómo influye el cambio climático en el desarrollo de la gripe aviar
Un factor emergente y crucial en la expansión global del H5N1 es el cambio climático. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que este fenómeno está influyendo en la propagación sin precedentes del virus.
Se plantea que las alteraciones en las condiciones ambientales, como el aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas o los cambios en el régimen de lluvias, pueden modificar las rutas migratorias y los patrones de comportamiento de las aves. Estas alteraciones obligan a las especies a interactuar y convivir más estrechamente en hábitats reducidos (como las charcas que quedan durante periodos de sequía), lo que aumenta las oportunidades de contagio y facilita la propagación del virus a nuevos territorios y especies, incluidos los mamíferos.

¿La gripe aviar puede contagiarse a los humanos?
El riesgo de contagio de la gripe aviar en los seres humanos sigue siendo bajo. La mayoría de las personas que se han infectado tuvieron un contacto muy cercano con animales enfermos, según señala la OMS. Sin embargo, la propagación creciente del virus entre los mamíferos exige una vigilancia constante.
En términos generales, los virus de influenza aviar no se transmiten al ser humano. No obstante, el Ministerio de Agricultura detalla que los subtipos H5 y H7 pueden afectar esporádicamente a las personas y a otros mamíferos, con algún caso puntual también documentado con el subtipo H9. Es crucial destacar que, hasta la fecha, la transmisión al humano siempre se ha producido en condiciones de estrecho contacto directo con aves infectadas y no se ha comprobado la transmisión de persona a persona.
En el mundo, entre 2003 y septiembre de 2025, la OMS ha notificado 991 casos de H5N1 en humanos en 25 países. El número de fallecidos fue de 476, lo que establece una tasa de letalidad global del 48 %. Los países con más casos reportados históricamente son Egipto, Indonesia y Vietnam, que concentran la mayoría de los infectados y fallecimientos. En Europa no se ha detectado ningún caso.
En resumen, la gripe aviar es una amenaza para la salud animal y, potencialmente, para la humana. La vigilancia constante, la investigación continua y la cooperación internacional son esenciales para controlar esta enfermedad y prevenir futuras epidemias.
Recomendaciones de seguridad alimentaria
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha dicho que, hoy en día, no hay pruebas de que la gripe aviar pueda transmitirse a los seres humanos a través del consumo de alimentos contaminados. Pero ha mencionado que la manipulación segura de la carne cruda y de otros ingredientes crudos, así como su cocción a fondo y una buena higiene en la cocina, pueden prevenir o reducir el riesgo que representan estos productos alimenticios contaminados.
Desde el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidense se recomienda cocinar las aves y los huevos a una temperatura interna de 74 ºC, es decir, comprobar que estén bien cocinados por dentro, lo que elimina las bacterias y los virus, incluidos los de la gripe aviar. Aunque en EE. UU. no hay casos documentados de infección por consumo de productos avícolas bien cocidos, la carne y productos crudos de ave han sido una fuente de infección en algunas áreas del Sudeste Asiático. De igual forma, recomiendan cocinar adecuadamente la carne de res.
Para evitar cualquier tipo de riesgo, es importante no consumir leche no pasteurizada (leche cruda) y sus derivados. La pasteurización es un proceso esencial que destruye bacterias y virus, incluidos los de la influenza aviar A. Consumir leche y productos lácteos pasteurizados es la forma más segura de proteger la salud familiar, según la CDC.


