Hiperlaxitud muscular: ventajas y riesgos de ser «demasiado flexible»

Las personas hiperlaxas tienen las articulaciones más flexibles de lo habitual. Entre un 5 % y un 10 % de ellas sufre dolor o lesiones. Una rutina de estiramientos y ejercicio es clave para mantener la estabilidad articular
Por Sonia Recio 3 de febrero de 2026
causas y consecuencias de la hiperlaxitud
En la mayoría de los casos, la hiperlaxitud articular pasa desapercibida y no provoca molestias. Sin embargo, cuando aparece el dolor o se repiten las lesiones, puede convertirse en un problema que afecta a la calidad de vida. Se estima que entre un 5 % y un 10 % de las personas con hiperlaxitud desarrollan síntomas persistentes, un cuadro conocido como síndrome de hiperlaxitud articular. Un diagnóstico temprano y el seguimiento profesional adecuado son fundamentales para proteger la salud de las articulaciones y prevenir daños a largo plazo.

¿Qué es la hiperlaxitud?

La hiperlaxitud o laxitud excesiva es una condición física en la que los tejidos conectivos, sobre todo ligamentos y articulaciones, presentan una elasticidad superior a la habitual. Esto permite realizar movimientos más amplios de lo normal, una ventaja evidente en disciplinas que exigen gran flexibilidad, como la danza o la gimnasia rítmica. Pero esa misma capacidad también puede aumentar el riesgo de molestias o lesiones frecuentes.

La hiperlaxitud puede manifestarse en distintos grados y afectar a una o varias articulaciones. Las zonas más habituales son:

  • Rodillas, donde puede generar dolor y dificultar actividades como correr o saltar.
  • Codos, que suelen mostrar una hiperextensión visible.
  • Dedos, con una flexión y extensión mayores de lo habitual.

¿Por qué se produce la hiperlaxitud?

El origen de la hiperlaxitud no está del todo claro. La reumatóloga Leticia del Olmo, del Hospital Universitario de Toledo, explica que “sus causas son desconocidas, aunque se han encontrado anomalías de origen genético en las fibras de colágeno y otras proteínas del tejido conectivo”.

por qué hiperlaxitud
Imagen: Miriam Alonso

Los especialistas coinciden en que su origen suele ser multifactorial:

🔸 Factores genéticos

La hiperlaxitud puede tener un origen hereditario. Algunas enfermedades genéticas, como el síndrome de Ehlers-Danlos o el síndrome de Marfan, hacen que las articulaciones sean más flexibles de lo normal. 

🔸 Alteraciones del colágeno

Esta proteína resulta esencial para la fuerza y estabilidad de ligamentos, tendones y músculos. Cuando la estructura del colágeno es más flexible de lo habitual, las articulaciones tienen menos estabilidad y se mueven más de lo normal.

🔸 Factores hormonales

Las hormonas influyen en la elasticidad de los tejidos. Durante el embarazo, por ejemplo, los ligamentos se vuelven más laxos de forma temporal, especialmente en la zona de la pelvis.

🔸 Edad

La hiperlaxitud es más común en la infancia, ya que los tejidos son naturalmente más elásticos. Con el paso de los años suele disminuir, aunque en algunas personas se mantiene en la edad adulta y puede favorecer la aparición de dolor, inestabilidad o lesiones repetidas.

Principales consecuencias de la hiperlaxitud 

Aunque puede no provocar síntomas, la hiperlaxitud articular se asocia con dolor, inestabilidad y un mayor riesgo de lesiones repetitivas. Sus consecuencias varían en función de su grado y del nivel de actividad física de cada persona. 

hiperlaxitud consecuencias
Imagen: cottonbro studio

Entre las consecuencias más frecuentes se encuentran las siguientes:

🔸 Dolor articular crónico

Suele afectar a articulaciones como rodillas, codos y hombros. Cuando se acompaña de dolor musculoesquelético persistente, se habla de síndrome de hiperlaxitud articular, un cuadro que afecta aproximadamente al 5–10 % de las personas con hiperlaxitud, según la doctora Del Olmo.

🔸 Inestabilidad articular

La falta de sujeción adecuada puede provocar esguinces y luxaciones de repetición, sobre todo en tobillos, hombros y rodillas.

🔸 Fatiga muscular

Para compensar la inestabilidad de las articulaciones, los músculos deben trabajar más, lo que genera sensación de cansancio, debilidad y, en algunos casos, limita la práctica deportiva o las actividades del día a día.

🔸 Mayor riesgo de artrosis o desgaste articular

El movimiento excesivo y repetido de las articulaciones puede favorecer una degeneración articular temprana, especialmente si no se corrige mediante ejercicios de fortalecimiento o un programa de fisioterapia adecuado.

Cómo se diagnostica la hiperlaxitud

El diagnóstico de la hiperlaxitud se basa principalmente en la historia médica del paciente y en una exploración física detallada. El reumatólogo evalúa la movilidad de las articulaciones mediante pruebas específicas, como el índice de Beighton, una escala que puntúa la flexibilidad de dedos, codos, rodillas y columna. Una puntuación alta suele indicar hiperlaxitud generalizada.

Para descartar trastornos del tejido conectivo o posibles síndromes hereditarios, el especialista puede realizar a pruebas complementarias. Entre ellas se incluyen los análisis genéticos; las pruebas de imagen (radiografías, ecografías o resonancias) para evaluar el estado de las articulaciones y los tejidos blandos; y estudios del colágeno y otras proteínas que forman el tejido conectivo.

Con el objetivo de dar mayor visibilidad a la hiperlaxitud articular, la Sociedad Española de Reumatología (SER) ha elaborado un vídeo divulgativo dentro de su campaña ‘Ponle nombre al reuma’, destinada a mejorar el conocimiento sobre las enfermedades reumáticas y favorecer su detección precoz.

Tratamiento de la hiperlaxitud

La doctora Del Olmo destaca que el pilar del tratamiento de la hiperlaxitud es la práctica regular de “ejercicios de fortalecimiento y estiramiento muscular para que los músculos sujeten de forma adecuada a las articulaciones”. Entre estos se encuentran:

  • Fortalecimiento del core, clave para mejorar la estabilidad global del cuerpo y proteger la columna vertebral.
  • Ejercicios isométricos, que refuerzan la musculatura sin exigir movimientos amplios a las articulaciones.
  • Estiramientos suaves y controlados, destinados a mantener la flexibilidad sin sobrepasar un rango de movimiento seguro.

El tratamiento busca aliviar los síntomas y reducir el riesgo de lesiones. Según las necesidades de cada paciente, puede incluir el uso de férulas, sesiones de fisioterapia o infiltraciones. De manera puntual, el especialista también puede recurrir a analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos durante periodos breves para controlar el dolor.

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