Alimentos infantiles: 8 de cada 10 suspenden en nutrición

Solo el 20 % de los alimentos infantiles que se venden en España cumplen los criterios nutricionales de la OMS. Un dato preocupante que invita a mirar con más atención etiquetas, ingredientes y mensajes publicitarios
Por Adam Martín Skilton 12 de marzo de 2026
alimentos infantiles con mal perfil nutricional
Imagen: Getty Images
El pasillo de la alimentación infantil es cada vez más largo e intrincado y es fácil que los padres y madres nos dejemos llevar por los mensajes del packaging de sus productos. Al fin y al cabo, queremos lo mejor para nuestros hijos. ¿Pero realmente es lo mejor? ¿Las opciones que nos ofrecen están alineadas con lo que opinan pediatras, nutricionistas y autoridades sanitarias sobre lo que hay que comer en la etapa más sensible del desarrollo? Gracias a un estudio reciente, tenemos la respuesta a esa pregunta, y es preocupante: solo el 20 % de los productos infantiles comercializados en España cumple los criterios nutricionales que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El proyecto InfantBase

Baby & Toddler Food Composition Database–InfantBase es la primera base de datos exhaustiva que hace una radiografía de lo que llevan realmente los productos para lactantes y niños de corta edad que se venden en España. El proyecto, coordinado por Nancy Babio, investigadora de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili (URV), se ha realizado desde la misma universidad y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV) de Reus.

InfantBase reúne la información nutricional y de ingredientes de 850 referencias de 42 marcas, recopiladas entre junio y octubre de 2023 en los principales supermercados del país y sus plataformas online. “Esta base de datos pretende hacer visible la realidad del mercado con datos objetivos y comparables”, nos cuenta Nancy Babio.

👉 El valor de esta herramienta

Esta herramienta está diseñada para que pediatras y dietistas-nutricionistas puedan evaluar productos concretos. “Esto es de un valor tremendo para los equipos de pediatría, pediatras de atención primaria y enfermería pediátrica”, opina Pepe Serrano, pediatra de atención primaria. “A fin de cuentas, somos los encargados de recomendar la alimentación en esta época precoz de la infancia”, añade. La base de datos permite a los especialistas discernir cuáles de estos productos son recomendables y cuáles no.

No obstante, en última instancia, la base de datos también persigue otro objetivo: informar e influir en las políticas públicas para mejorar la regulación de este tipo de productos, especialmente en lo que concierne a la publicidad. “Esta investigación demuestra que puede y debe servir para impulsar cambios reales en políticas públicas y espero realmente que el real decreto de publicidad dirigida a menores sea aprobado”, asegura Babio.

calidad nutricional de la comida infantil
Imagen: ArtistGNDphotography / iStock

Productos infantiles bañados en azúcar

El estudio llega a diversas conclusiones que se publicaron en la revista European Journal of Pediatrics: “De todas, la más preocupante es que muchos productos destinados a bebés son dulces, pobres nutricionalmente y, en ocasiones, engañosos en su presentación desde el punto de vista de los criterios de la OMS”, explica Babio. En concreto, aproximadamente el 60 % de los productos analizados tiene exceso de azúcar, pero en el caso de los purés de frutas, la cifra se dispara.

“Los criterios de la OMS establecen menos de 7,5 gramos de azúcar por 100 kilocalorías. Pero el 99 % de los purés analizados supera claramente este límite de azúcar y en muchos casos aportan energía casi exclusivamente en forma de azúcares libres”, señala la investigadora. Esto no solo tiene implicaciones negativas para el metabolismo, sino también educativas, ya que se acostumbra al niño o a la niña a un sabor intensamente dulce desde el inicio, condicionando así sus preferencias alimentarias en el futuro.

“A medio y a largo plazo el tremendo problema de esto es la obesidad: cada vez tenemos unas tasas de obesidad infantil más elevadas, que además se ceban en las clases más desfavorecidas. Otro problema muy en paralelo es la diabetes mellitus tipo 2, que cada vez la vemos más precoz”, indica el pediatra.

Mucho sodio y poca densidad energética

Otra de las conclusiones del estudio es que, en una de cada cuatro comidas y en los purés de frutas y verduras analizados, la densidad energética es baja: aportan poca energía por 100 gramos, pese a que se presentan como comidas completas.

Además, el 25 % de los productos de tipo “comida salada”, como tarritos de verduras o snacks, son deficientes en proteína y el 7 % de los alimentos superan el límite máximo de sodio permitido por la OMS: para los niños y niñas de 2 a 7 años, la cantidad máxima recomendada es de 3 gramos, y en los lactantes y menores de 2 años se aconseja evitar la sal añadida y los alimentos que la contengan en exceso.

padre cuida hijo
Imagen: Karolina Grabowska

El incumplimiento de las recomendaciones

Todas estas cifras demuestran que la mayoría de los productos infantiles y de niños de corta edad —en concreto 8 de cada 10— no cumplen alguna de las cuatro recomendaciones establecidas por la OMS en cuanto a su contenido nutricional:

  • No permitidos. Se prohíben ciertos ingredientes, como azúcares libres, edulcorantes artificiales, golosinas, bebidas saborizadas y grasas trans.
  • Limitados. Se limita el contenido de fruta en las comidas saladas, cereales secos y productos lácteos. El objetivo es restringir la comercialización de alimentos que, a pesar de contener fruta, son altos en azúcares libres, grasas saturadas o sodio y que pueden hacer pensar a las familias que, como llevan fruta, son saludables.
  • Estándares máximos. Se establecen límites en el valor energético y la cantidad de azúcares, sodio y grasas permitidos. Por ejemplo, se define un máximo de 50 kcal por porción en snacks, un límite del 15% de energía proveniente de azúcares en comidas saladas y límites específicos para el sodio y la grasa.
  • Estándares mínimos. Se definen requisitos mínimos de proteínas y densidad energética según la categoría del producto.

Lo que permite la ley

¿Por qué no se cumplen estas recomendaciones? “Porque el marco normativo actual lo permite”, nos cuenta Nancy Babio. “Todos estos productos nacen de un interés comercial. Lo único imprescindible en estos productos es que cumplan requisitos sanitarios para evitar intoxicaciones y esto está ajustado al máximo. Lo que no está ajustado es que estos productos sean, además, nutricionalmente de alta calidad”, remata Serrano.

Así, la ley no obliga a los fabricantes a seguir los criterios establecidos por la OMS, “pero si queremos que nuestros niños estén bien alimentados y se eviten las prevalencias crónicas, estos criterios son esenciales”, añade Babio.

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