¿Qué red flags delatan a un mal ‘experto’ en nutrición?

En las redes sociales abundan la difusión de desinformación alimentaria y las narrativas sin evidencia científica. ¿Cómo reconocer a los malos consejeros en dietética y nutrición?
Por Maldita.es 28 de abril de 2026
cómo detectar un mal experto en nutrición
Por el contexto en el que vivimos, es fácil dar por hecho que, entre toda la oferta alimentaria, somos capaces de elegir por nosotros mismos aquellas opciones compatibles con una alimentación saludable. Sea cual sea el objetivo —perder peso, ganar masa muscular, solucionar ciertos síntomas (digestivos o no)—, pensamos que ‘sabemos comer bien’ sin necesidad de un profesional que nos acompañe. ¿Acaso no tenemos a mano la suficiente información? Y, si esta nos sobrepasa, ¿no podemos recurrir a ese perfil en redes (ese que acumula cientos de miles de seguidores), que me lo explique o me proponga tips o recetas saludables en el vídeo de turno? Error.

Especialmente por la estrecha relación entre la alimentación y la salud, es importante recurrir a profesionales especializados en dietética y nutrición cuyo trabajo siempre tenga como referencia la evidencia científica. Ahora bien, imaginemos que por recomendación de un conocido, después de una búsqueda en Internet o simplemente tras escrolear un rato en redes sociales, damos con un perfil (física o virtualmente) que, a priori, nos convence para conseguir nuestro objetivo alimentario. ¿Cómo saber si es un profesional capacitado y apropiado? 

🎓 ¿Realmente se trata de un dietista-nutricionista?

Actualmente, aunque con diferentes competencias, en España son tres las titulaciones oficiales vinculadas con la nutrición y la dietética: el grado universitario en Nutrición Humana y Dietética, la formación profesional de grado superior (Técnico superior en Dietética) y la especialidad médica en Endocrinología y Nutrición.

Sin embargo, no podemos descartar que el perfil ‘profesional’ con el que nos topemos sea el de alguien sin cualificación sanitaria reglada, que haya realizado cursos sin validez oficial o que proceda de otras disciplinas como el entrenamiento o la fisioterapia, como advierte desde el Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Canarias (CODINUCAN) su vicepresidenta, Paula Marrero Fernández.

Los dietistas-nutricionistas están reconocidos como profesionales sanitarios, lo que implica que están capacitados para el abordaje clínico autónomo de pacientes, algo que no corresponde a otros perfiles”, señala.

Para comprobar si una persona tiene la formación en dietética y nutrición, añade, se puede solicitar su título universitario y su número de colegiado: “Si está colegiado y figura en el registro del colegio profesional de su comunidad autónoma, está garantizado que es dietista-nutricionista. Aunque hay que tener en cuenta que la colegiación no es obligatoria en todas las comunidades autónomas”.

🚩 Desde restringir grupos de nutrientes a proponer superalimentos o ‘técnicas ancestrales’: si estas son las recomendaciones, huye

En palabras de la vicepresidenta del CODINUCAN, existen “señales de alerta claras” que puedan darnos una pista sobre si la persona ante la que estamos quizá no sea la mejor opción profesional.  

“Una de ellas es la propuesta de dietas muy restrictivas o extremas que eliminan grupos de alimentos saludables”. Es el caso, por ejemplo, de ciertos enfoques cetogénicos (planes de alimentación muy altos en grasas y muy bajos en hidratos de carbono); dietas “ancestrales” (como la dieta paleo); o dietas excesivamente centradas en productos de origen animal.

“También es preocupante que el profesional base sus recomendaciones principalmente en testimonios o en su experiencia personal, en lugar de apoyarse en revisiones sistemáticas de la evidencia científica”, añade. 

Otras de las “pistas” sobre las que advierte Marrero incluyen promesas irreales o resultados garantizados (por ejemplo, asegurar una pérdida de peso concreta en un tiempo determinado) y el uso de lenguaje pseudocientífico (como hacer referencia a “desintoxicar el organismo”, “resetear el metabolismo” o “eliminar toxinas”).

También, la intrusión en competencias de otras profesiones, por ejemplo, prescribiendo rutinas concretas de entrenamiento sin ser experto en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, técnico superior en Acondicionamiento Físico, entrenador, fisioterapeuta o similares u ofrecer terapia psicológica sin ser psicólogo o psicóloga.

dieta del grupo sanguíneo
Imagen: ronstik / iStock

🤨 ¿Hay consejos concretos que también nos deban hacer saltar la alarma? 

A pesar de que las redes sociales son el altavoz ideal para la difusión de desinformación alimentaria y de narrativas sin evidencia científica, no debemos olvidar el contexto analógico: ¿qué pasa con los mitos y los consejos sin evidencia ‘de siempre’? Si un profesional de la nutrición los reproduce, estamos ante otra gran red flag.

Por ejemplo, Marriero advierte sobre estos escenarios:

🚩 Restricción de frutas

Cuando restringen o prohíben el consumo de frutas por cantidad, tipo o momento del día. Ni se desaconseja en caso de diabetes, como sostienen contenidos desinformadores en redes, ni la fructosa (su azúcar) supone un riesgo para la salud, salvo en caso de intolerancia o malabsorción.

🚩 Rechazo a vegetales integrales

Cuando desaconsejan alimentos vegetales integrales como legumbres, cereales integrales o frutos secos, a menudo utilizando argumentos incorrectos sobre los llamados antinutrientes. Estos compuestos no solo se reducen al cocinar los alimentos, sino que nunca se ingieren en cantidad suficiente como para suponer problemas de salud.

Además, una alimentación saludable garantiza que la cantidad de nutrientes que ingerimos son suficientes como para que nuestras necesidades estén cubiertas, con o sin antinutrientes de por medio.

🚩 Rechazo a la evidencia

Cuando rechazan patrones dietéticos respaldados por la evidencia científica, como las dietas vegetarianas o basadas en plantas. Estas pueden ser perfectamente saludables, siempre y cuando se sigan ciertas pautas (por ejemplo, la suplementación con B12 o un aporte variado de alimentos que permita obtener los aminoácidos necesarios para poder hablar de proteínas de calidad).

🚩 Recomendaciones genéricas

Cuando las recomendaciones carecen de personalización, es decir, consisten en pautas genéricas que no tienen en cuenta horarios, hábitos, contexto o preferencias individuales.

🚩 Abuso de suplementos

Cuando incluyen un uso sistemático de suplementación sin criterio. “En realidad, los suplementos con evidencia sólida y seguridad demostrada son muy limitados, y rara vez es necesario utilizar más de uno o dos en casos concretos”, recuerda la experta. 

En conjunto, un enfoque basado en la evidencia se caracteriza por priorizar la educación nutricional, la adherencia a largo plazo y la individualización, frente a soluciones rápidas, restrictivas o poco fundamentadas.

riesgos de tomar suplementos sin supervisión
Imagen: Jonathan Borba

¿Coinciden sus recomendaciones con las de los organismos oficiales? 

Para la población general, no siempre es sencillo evaluar si una recomendación alimentaria está respaldada por evidencia científica, ya que requiere ciertos conocimientos técnicos. En este contexto, Marrero propone un criterio práctico: comprobar hasta qué punto sus recomendaciones se alinean con las de organismos oficiales.

En España, las recomendaciones oficiales las recoge aquí la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). “Están elaboradas a partir de la mejor evidencia disponible y revisadas por expertos independientes”, recuerda la vicepresidenta del CODINUCAN.

Si las pautas que propone el profesional son muy extremas o se alejan claramente de estas recomendaciones, es probable que no estén basadas en evidencia. “También deben generar desconfianza mensajes como ‘resultados garantizados’, ‘métodos definitivos’ o promesas de pérdida de peso rápida”, añade.

Sigue a Consumer en Instagram, X, Threads, Facebook, Linkedin, Whatsapp, Telegram o Youtube