Alimentos que parecen distintos, pero son el mismo en realidad

¿Hortaliza o legumbre? Depende… El momento de cosecha y las condiciones de cultivo determinan las propiedades sensoriales, nutricionales y hasta la categoría de los alimentos
Por María José Pinar 15 de julio de 2026
ensalada de pimientos y aceitunas
En el súper se venden como productos distintos y, en cierto modo, lo son: tienen colores diferentes, saben distinto e incluso su precio puede variar. Sin embargo, a veces ocurre que alimentos que damos por variedades distintas —o que ni siquiera asociamos entre sí— pertenecen en realidad a la misma especie. En este artículo veremos algunos ejemplos de hasta qué punto pequeñas decisiones en el campo pueden cambiar el alimento que llega a nuestro plato.

Todos los pimientos fueron verdes

El pimiento verde, el amarillo y el rojo son el mismo fruto (especie Capsicum annuum) cosechado en distintos momentos de su maduración. El verde se recoge antes de que comience a madurar; por su parte, el rojo, cuando el proceso está completo; y el amarillo, en un punto intermedio.

diferencias entre pimientos
Imagen: Peter de Vink

Además del color, la maduración también modifica el sabor, la textura y el aroma. Según avanza el proceso, parte del almidón se transforma en azúcares simples y disminuyen los ácidos orgánicos del fruto, por lo que el pimiento rojo resulta más dulce y menos herbáceo que el verde. Además, los tejidos del fruto se ablandan, haciendo que su textura sea más jugosa y menos crujiente.

El pimiento amarillo queda en un punto intermedio: conserva parte de la frescura vegetal del verde, pero empieza a desarrollar el dulzor y los aromas.

Nutricionalmente, el pimiento verde ya aporta vitamina C y clorofila, ambas con propiedades antioxidantes. Sin embargo, es el rojo el que destaca por su aporte vitamínico, ya que durante la maduración acumula más betacaroteno —un carotenoide que el organismo convierte en vitamina A— y multiplica su contenido en vitamina C. Tanto es así, que el pimiento rojo puede triplicar el contenido en vitamina C del verde y superar incluso al de la naranja.

☝️ Los carotenoides no solo determinan el color: una parte importante de las moléculas responsables del aroma del pimiento rojo se forma precisamente a partir de la degradación de algunos de estos compuestos.

Espárrago: un brote, dos destinos según la luz

El espárrago blanco y el verde son brotes de la especie Asparagus officinalis que desarrollan distintas propiedades según la cantidad de luz que reciben durante su desarrollo.

recetas con espárragos blancos y trigueros
Imagen: Innviertlerin

El espárrago verde crece expuesto al sol. Gracias a la luz, la planta produce clorofila, el pigmento responsable de su color verde y esencial para realizar la fotosíntesis. Durante este proceso también se forman compuestos como vitamina C, folatos, betacarotenos y luteína, todos ellos con actividad antioxidante. Suele tener un sabor intenso y vegetal, además de una textura más fibrosa.

El espárrago blanco, en cambio, crece cubierto con tierra o bajo lonas opacas para impedir que le llegue la luz. Al desarrollarse en oscuridad, el brote prioriza crecer rápido “buscando” la luz y no dedica tantos recursos a formar cloroplastos ni tejidos más resistentes en el tallo. Como resultado, acumula menos fibra y menos compuestos antioxidantes. Por eso tiene una textura más tierna, un sabor más suave y resulta más fácil de digerir.

☝️ El precio del espárrago blanco es más elevado que el del verde, pues es más caro de producir. Su cultivo requiere mucha mano de obra, ya que hay que cubrir y descubrir los surcos continuamente y recolectar cada brote a mano antes de que le dé la luz.

Aceituna: verde o negra, cuestión de madurez 

La aceituna verde y la negra proceden del mismo árbol, Olea europaea. La verde se recoge cuando el fruto ya ha alcanzado su tamaño final, pero todavía no ha madurado; en cambio, la negra se cosecha cuando la maduración está avanzada o completa.

recetas con aceitunas
Imagen: Valentyna Yeltsova

Durante este proceso, las clorofilas se degradan y aparecen antocianinas, pigmentos de tonos morados, rojizos y negros. Al mismo tiempo, la aceituna acumula más grasa, pierde firmeza y desarrolla un sabor menos herbal y amargo.

Parte de ese amargor se debe a la oleuropeína, un compuesto que el fruto produce como mecanismo de defensa natural. A medida que la aceituna madura, su concentración disminuye. Aun así, tanto las verdes como muchas negras necesitan un proceso de curado para eliminar el exceso de amargor y hacerlas agradables al consumo.

☝️ Muchas aceitunas negras en conserva no proceden de frutos por completo maduros. En realidad, son aceitunas verdes que se ennegrecen mediante un proceso de oxidación controlada. La normativa española exige diferenciarlo con claridad en la etiqueta:

  • Negras naturales: proceden de aceitunas realmente maduras.
  • Negras: se elaboran a partir de frutos no maduros que han sido oscurecidos por oxidación, y cuya lista de ingredientes suele incluir sales de hierro (E 579 o E 585), aditivos que ayudan a fijar y estabilizar el color negro.

Judía verde y alubia: de hortaliza a legumbre sin cambiar de planta

La judía verde y la alubia —blanca, pinta o negra— proceden de la misma especie: Phaseolus vulgaris. ¿Qué las diferencia? El momento de recolección y el modo en que evoluciona el fruto.

judías verdes de temporada
Imagen: Liudmila Chernetska / iStock

La judía verde se recoge cuando la vaina todavía está tierna y las semillas no han terminado de desarrollarse. Por eso se consume entera, incluida la vaina. En esta fase contiene sobre todo agua —alrededor del 90 %—, aporta pocas calorías y destaca por su contenido en vitamina C y algunos compuestos antioxidantes. 

La alubia, en cambio, se deja madurar por completo antes de cosecharse. Durante ese tiempo, la semilla acumula nutrientes de reserva, especialmente almidón, fibra y proteínas. Después se seca para facilitar su conservación. El resultado es un alimento mucho más concentrado nutricionalmente: con más energía, más proteína y una cantidad elevada de hidratos de carbono.

En otras palabras: en la judía verde la semilla todavía está “creciendo”, mientras que en la alubia seca ya ha terminado de almacenar las reservas que necesita la futura planta para germinar.

☝️ El momento de cosecha cambia tanto las propiedades del alimento que incluso modifica su categoría. La judía verde se considera una hortaliza; la alubia seca, una legumbre.

Estos son solo unos ejemplos en los que el momento de cosecha y las condiciones de cultivo no son detalles secundarios: son decisiones que determinan las propiedades sensoriales, nutricionales y hasta la categoría en la que clasificamos el alimento. Porque, al final, un alimento no es solo su genética: es también su historia.

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