Gastroenteritis infantil en verano: cuáles son sus causas y cuándo debes acudir a urgencias

Las gastroenteritis en menores repuntan con el calor extremo. Detrás de este incremento hay norovirus y diversas bacterias que proliferan con las altas temperaturas
Por María Huidobro González 6 de agosto de 2026
diarrea infantil
Imagen: Elina Fairytale
En verano, sube la incidencia de algunas enfermedades en los peques. El aumento de las temperaturas, el incremento de las actividades al aire libre o los cambios en los hábitos de alimentación hacen que los niños y niñas sufran más traumatismos y heridas, otitis externas, picaduras de insectos, infecciones cutáneas como el impétigo… y se den más casos de alergias alimentarias y problemas digestivos. Si bien la mayoría de las gastroenteritis infantiles se deben a virus, en la época estival destacan las provocadas por bacterias. Te contamos cuáles son las causas más comunes de esta infección gastrointestinal para que puedas tomar precauciones, además de sus síntomas y tratamientos más efectivos.

En verano, viajamos más, cambiamos la dieta, hacemos varias comidas fuera (al aire libre, en casas ajenas o restaurantes), alteramos nuestros horarios, tomamos agua del grifo del destino vacacional… y nuestro cuerpo lo nota. Resulta complicado librarse de las digestiones pesadas, los ardores, la diarrea o el estreñimiento y hasta de alguna que otra intoxicación alimentaria, o al menos lo intentamos evitar con antidiarreicos, laxantes, protectores gástricos e incluso probióticos. Por supuesto, pocos escapan a una gastroenteritis, la afección que causa inflamación e irritación en el estómago y los intestinos.

Por qué hay más gastroenteritis infantiles en verano

A nuestros hijos pequeños les pasa algo parecido. El calor y los viajes afecta a su salud digestiva. El veraneo trastoca sus rutinas alimentarias, prueban alimentos y bebidas, muchos de ellos crudos o refrigerados, y, a veces, los consumen en exceso (refrescos, helados…).

Además, lo hacen en entornos muy diferentes a los del resto del año, como la playa, la piscina o el campamento de verano, donde aumentan su actividad social con otros niños y niñas. Y hay que tener en cuenta las altas temperaturas propias de estos meses, que favorecen el crecimiento y la proliferación de microorganismos en la comida y bebida.

A esto se une que los peques aún tienen un sistema inmunológico inmaduro, por lo que son especialmente vulnerables a infecciones como las gastrointestinales. Todo ello sin contar que tienden a llevarse las manos a la boca, lo que facilita así el contagio. En consecuencia, las posibilidades de contraer en verano una gastroenteritis aumentan de forma considerable entre la población infantil.

Cuáles son los síntomas

Esta enfermedad, más frecuente y potencialmente grave en menores de cinco años, se manifiesta en la infancia con una diarrea que dura menos 7 días y no más de 14. Las heces de la gastroenteritis aguda tienen una consistencia blanda, incluso líquida, y/o un incremento en su frecuencia (más de tres en 24 horas). Como explica la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), estas deposiciones pueden contener moco y pequeñas cantidades de sangre.

Además, en ocasiones, la diarrea se acompaña de fiebre, náuseas, vómitos, malestar general y/o dolor abdominal en forma de retortijones.

¿Por qué le puede dar gastroenteritis a un niño en verano?

dolor gastroenteritis niño
Imagen: Werner Pfennig

Las gastroenteritis infantiles ocurren por infecciones virales, bacterianas o parasitarias en el estómago e intestinos. Pero en verano concurren circunstancias que delimitan las causas:

👉 Virus

Por lo general, estos episodios están provocados por virus intestinales. Gracias a la gratuidad de la vacuna del rotavirus, muchos bebés ya están inmunizados frente al tradicional culpable de la gastroenteritis, por lo que este agente infeccioso ya no tiene tanta incidencia en nuestro entorno como antes entre los menores de dos años.

Así que el norovirus se ha convertido en el principal causante de esta infección. Altamente contagioso en verano, es especialmente grave en niños mayores y adolescentes en brotes. Y, además, en esta época predomina el adenovirus entérico entre los menores de cuatro años.

👉 Bacterias

No obstante, en verano, cobran especial importancia otros agentes infecciosos como las bacterias. Muchas de ellas están involucradas en toxiinfecciones alimentarias, debido a la inadecuada temperatura de conservación de alimentos procedentes de aves, carnes e, incluso frutas y verduras, o a la falta de su lavado, y al déficit de higiene de quienes los manipulan.

Como se apunta en el documento de consenso sobre el diagnóstico y tratamiento de la gastroenteritis aguda, las mayores incidencias en la infancia se dan por Campylobacter, Salmonella enterica, Yersinia y Escherichia coli (diarrea del viajero), todas ellas principalmente en menores de cinco años. Por su parte, Shigella afecta más a las niñas menores de 10 años.

👉 Parásitos

Menos frecuente es encontrar la causa de la gastroenteritis infantil en parásitos. Pero también sucede en los menores de 10 años durante el verano. Los más comunes son Giardia y Cryptosporidium, que se identifican tras una diarrea prolongada.

Cómo se contagia y previene en verano

La principal vía de transmisión de la gastroenteritis en los niños y niñas es la fecal-oral: cuando las partículas de heces de una persona enferma entran por la boca del posible infectado. Esto pasa al consumir alimentos o agua contaminados o por contacto directo.

Por tanto, en verano resulta sencillo contagiarse en lugares concurridos, como piscinas, playas y campamentos. De hecho, beber agua de la piscina o tragar agua de mar es una práctica de riesgo. ¿Otra? Nadar en lagos o ríos donde la calidad del agua es deficiente, ya que por desgracia se pueden ingerir los parásitos causantes.

Por su parte, en las infecciones bacterianas tiene mucho que ver cómo está cocinado, conservado o manipulado el alimento, principalmente, frutas, verduras, pescados, mariscos, canes, huevos y salsas. Las altas temperaturas favorecen el crecimiento de estos patógenos, por lo que aumenta el riesgo de contaminación. También cabe intoxicación si no han sido lo suficientemente cocidos o no se tratan con medidas higiénicas adecuadas.

Por tanto, para evitar la transmisión y prevenir el contagio, funcionan las siguientes medidas:

  • Lavado de manos o solución hidroalcohólica cuando no hay jabón, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
  • Consumir alimentos bien cocinados y refrigerados.
  • Mantener la cadena de frío.
  • Extremar medidas de higiene y manipulación alimentaria.

Gastroenteritis en niños: tratamiento

diarrea dolor abdominal bebé
Imagen: Feyza Daştan

En la mayoría de los casos, la gastroenteritis infantil se resuelve sin complicaciones en menos de una semana. Lo más importante en este tiempo es evitar la deshidratación causada por la pérdida de líquidos y electrolitos debido a las deposiciones y los vómitos. Para ello, basta con ofrecer en dosis pequeñas y tomas frecuentes las “soluciones de rehidratación oral” que contienen agua, azúcar y sales (sodio, potasio, cloro).

Y no hace falta que el peque haga una dieta especial, aunque desde la SEUP se recomienda que se eviten los alimentos ricos en grasas, los dulces y zumos. Tampoco se aconsejan refrescos ni remedios caseros, como infusiones o limonadas, ni bebidas isotónicas, ya que «tienen demasiado azúcar y niveles de electrolitos inadecuados para el niño con diarrea». Eso sí, los alimentos deben proporcionarse con más frecuencia y en cantidades más pequeñas para reducir el riesgo de vómitos.

¿Y fármacos? Los expertos de la ‘Guía ABE’ de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) recuerdan que los antidiarreicos no son en general eficaces, y algunos, incluso, están contraindicados. No así el ondansetrón (antiemético) para gastroenteritis severas, aunque se necesita que lo recete el pediatra. Además, en principio no se dan los antibióticos, excepto si hay sospecha de origen bacteriano, y los probióticos “no desempeñan un papel relevante”.

Cuándo ir a urgencias

Aun así, a veces, la gastroenteritis se complica y algunos menores acaban en el hospital en verano. De hecho, según un estudio realizado en España y publicado en 2018 en Environment International por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), el calor extremo aumenta un 37 % las hospitalizaciones por gastroenteritis en los niños y niñas de entre 1 y 15 años, y apenas entre los bebés. Esto refuerza la idea de que los lactantes están menos expuestos a alimentos susceptibles de contaminación por calor.

Entonces, ¿cuándo acudir al servicio de urgencias pediátricas? Los especialistas explican que deben ver de inmediato al niño si:

  • Vomita mucho, no tolera la comida ni la bebida. Si los vómitos son verdes, tienen sangre o como posos de café marrones.
  • Tiene síntomas de deshidratación: boca seca, llora sin lágrimas, orina poco, ojos hundidos…
  • Presenta diarrea muy abundante o con sangre.
  • Muestra somnolencia, decaimiento, apatía o irritabilidad.
  • Tiene fiebre alta.
  • No quiere comer ni beber.
  • Se queja de dolor abdominal persistente y muy intenso.

En estos casos, es necesario realizar un coprocultivo para identificar el microorganismo causante y el prescribir el antibiótico más eficaz. “Puede tardar varios días en ofrecer resultados, por lo que, ante la sospecha, es recomendable solicitarlo cuanto antes”, apunta Dolores Gurrea, pediatra digestiva del hospital Vithas Valencia 9 de Octubre.

Sigue a Consumer en Instagram, X, Threads, Facebook, Linkedin, Whatsapp, Telegram o Youtube