¿Es seguro llevar a los peques a conciertos y festivales?

Los pediatras no recomiendan que los menores de seis años acudan a espectáculos con alto nivel de ruido, aunque porten protección para sus oídos
Por María Huidobro González 14 de agosto de 2026
concierto niño casco protector
Imagen: noah barblan
En verano, no solo los jóvenes van de festivales. Muchas familias llevan a sus hijos a conciertos, festivales y espectáculos de música en directo con altos niveles de ruido, pensando que con cascos o tapones no ponen en riesgo su salud auditiva. Sin embargo, los pediatras lo desaconsejan en el caso de los más pequeños. En las siguientes líneas te contamos por qué y qué medidas debes tomar si quieres llevarles. ¡Ah! Y no les quites el ojo en todo momento para evitar perderles entre tantas personas, luces y pantallas.

Cerca del 60 % de los casos de pérdida de audición en la infancia se deben a causas evitables que pueden prevenirse mediante medidas de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para reducir este riesgo se pueden aplicar estrategias “eficaces” como unas buenas prácticas de atención materna y de puericultura o programas de protección auditiva frente a la exposición a ruidos.

¿Qué ruidos afectan a los bebés y niños pequeños?

Todos estamos expuestos a ruidos y sonidos intensos a diario. A veces no podemos escapar de la contaminación acústica que nos rodea y que provocan el tráfico rodado, los trenes y aviones, las industrias, las obras en la calle o los ronquidos ajenos, por ejemplo. De otros ruidos no somos tan conscientes. Así ocurre con el golpeteo que emiten los electrodomésticos (ruido blanco), el runrún del televisor y el murmullo de las conversaciones en espacios cerrados.

Sin embargo, hay otros ruidos que nos encantan, y de los que nos cuesta hacer oídos sordos, a pesar de que pongan en riesgo nuestra salud auditiva y la de nuestros hijos. Ahí entran los estruendos de los fuegos artificiales, el bullicio de las fiestas, los gritos de una película de miedo en el cine, los soniquetes de algunos juguetes infantiles, las voces que escuchan los niños en sus auriculares o la música y el alboroto de los conciertos y eventos deportivos.

Estos ruidos superan ampliamente los 65 decibelios (dB), el umbral a partir del que se puede producir deterioro auditivo según la OMS. Pero es la exposición prolongada a partir de los 85 dB la que puede causar pérdida de audición.

Cómo afecta el ruido a la infancia

Y esto se debe tener en muy cuenta en el caso de los bebés y niños pequeños. Su oído es especialmente vulnerable: sus estructuras auditivas aún están en desarrollo y carecen de mecanismos de protección frente a la intensidad del sonido.

niñño en hombros de su padre
Imagen: Noland Live

Por eso, tanto la Organización Mundial de la Salud como la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan que la población infantil no se exponga a más de 85 decibelios (dB) durante más de una hora y advierten que a partir de 70 dB la exposición prolongada “puede acumular riesgo de daño”. Y, además, no oír bien a estas edades puede tener efectos perjudiciales en el aprendizaje, el comportamiento, el desarrollo del lenguaje y el sueño.

​👉​ Efectos del ruido de conciertos y festivales

En verano, precisamente los espectáculos de música en vivo para adultos constituyen una fuente de ruido que puede deteriorar la salud de los oídos de los niños y niñas. Según el Comité de Salud Medioambiental de la AEP, las mediciones habituales muestran que el sonido en un concierto de música moderna alcanza entre 110 y picos de 130 dB cerca de los altavoces, unos niveles de ruido suficientes para provocar daño auditivo irreversible en cuestión de segundos, especialmente en bebés y menores de seis años.

Entre las consecuencias de un trauma acústico en la infancia destacan:

  • Pérdida auditiva temporal o permanente.
  • Acúfenos (pitidos o zumbidos).
  • Daño neurosensorial irreversible (hipoacusia neurosensorial).

Pero estos efectos no son fáciles de detectar en los más pequeños que aún no hablan. Ni tampoco se notan al momento. De ahí que los pediatras aconsejen estar al tanto de estos síntomas en los bebés cuando han sido sometidos a ruidos fuertes:

  • Llanto inconsolable.
  • Irritabilidad o incomodidad repentina.
  • Movimientos continuos, como parpadeo frecuente o tocarse los oídos (típico también de una otitis).
  • Sobresaltos exagerados o persistentes ante sonidos.
  • Apatía, somnolencia anormal o fatal de reacción ante sonidos habituales.

¿Se puede llevar a un bebé de concierto?

bebé con protector oídos
Imagen: Val Burger

Por todo ello, la Asociación Española de Pediatría recomienda que tanto lactantes como menores de seis años no acudan a conciertos o festivales de adultos, discotecas o eventos con alto volumen, como fuegos artificiales cercanos o carreras de motos.

Ni siquiera aconsejan que lo hagan a pesar de que los bebés lleven cascos y auriculares antirruido para evitar problemas en sus oídos. No deberían asistir “incluso aunque porten protección auditiva, ya que el riesgo de daño es elevado”, puntualizan.

¿Puedo ir con mi hijo a un festival de música?

Los menores de 16 años pueden ir a festivales y conciertos acompañados de un adulto. Pero hay que tener mucho cuidado para no poner en riesgo su salud auditiva.

➡️ A partir de seis años

Los pediatras consideran que, a partir de los seis años, los niños y niñas pueden acudir a estos espectáculos, pero solo, advierten, si el evento está adaptado (volumen controlado, zonas seguras… como proponen en muchos festivales) y el menor es capaz de comunicar molestias y colaborar con estas medidas de protección:

  • Usar orejeras con protección auditiva específicas para su edad. Conviene no utilizar tapones de oídos pequeños, para evitar atragantamientos.
  • Mantener al menos 30 metros de distancia de los altavoces y situarse en las zonas laterales. Nada de ponerse en las primeras filas.
  • Permanecer un máximo de 30-60 minutos en entornos con niveles sonoros superiores a los 85 dB.
  • Salir de vez en cuando a zonas tranquilas para descansar el oído.

De todos modos, la AEP considera que los adultos deben tomar otras medidas adicionales para prevenir el riesgo auditivo de sus hijos en conciertos y festivales:

  • Evitar recintos cerrados o con mucha reverberación.
  • Medir el sonido y los decibelios con apps fiables para conocer la exposición real.
  • Observar al niño durante y después del evento. ¿Está incómodo? ¿Responde bien a los sonidos?
  • Consultar al pediatra, si se notan cambios en la audición o en su conducta relacionados con el sonido.

➡️ A partir de 12 años

En el caso de los adolescentes a partir de los 12 años, los pediatras comentan que sigue siendo vital tomar precauciones como las siguientes para evitar problemas en los oídos:

  • usar protección adecuada.
  • respetar los tiempos de exposición.
  • evitar situarse cerca de los altavoces.
  • limitar la frecuencia de estas exposiciones.
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