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Contaminación acústica: ¿eres consciente de cómo te afecta el ruido?

El ruido afecta al oído, pero también aumenta las enfermedades cardiovasculares y provoca problemas digestivos, estrés y trastornos del sueño que inciden en la memoria y el aprendizaje

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 3 diciembre de 2019
mujer ciudad Imagen: donterase

Durante años se ha adjudicado a España el deshonroso título de ser el segundo país más ruidoso del mundo, “afirmación sin ningún fundamento científico”, según la secretaría de la Sociedad Española de Acústica (SEA), que sostiene que “muchos más ruidosos son Turquía, Egipto, China y ciertos países iberoamericanos“. Pero esto no significa que no suframos mucho ruido cada día. En concreto, según la Organización Mundial de la Salus (OMS), más de nueve millones de españoles convive a diario con niveles de ruido superiores a los 65 decibelios, el nivel máximo recomendado. Y este contaminante “invisible” afecta a nuestra salud. En las siguientes líneas detallamos de qué manera lo hace y señalamos las acciones que podemos llevar a cabo para reducir la contaminación acústica y sus perniciosos efectos.

¿Qué repercusiones tiene el ruido sobre la salud?

El ruido está considerado como uno de los principales agentes contaminantes del mundo moderno, el agente contaminante “invisible”. Sin embargo, sus efectos son muy visibles y perjudiciales, en especial sobre la salud. Las consecuencias se dan “tanto a nivel físico como psicológico y emocional”, explica Francesc Carreño, experto de los centros auditivos GAES.


Imagen: stux

Tanto este especialista, como los responsables del estudio ‘La contaminación acústica en nuestras ciudades’, realizado por La Caixa, señalan los numerosos y variados efectos de la contaminación acústica en la salud:

  • El efecto más conocido del ruido es la pérdida auditiva, derivada de una exposición prolongada a altos niveles de ruido sin protección o de un trauma acústico por un sonido muy elevado.
  • Hay estudios que también muestran la relación que existe entre el ruido y un aumento en la incidencia de trastornos cardiovasculares. Según el profesional de GAES, “hay datos que reflejan que por cada decibelio (dB) por encima de los 65 dB máximos recomendados por la OMS, aumentan un 5,3 % los ingresos hospitalarios por este tipo de causas”.
  • Incremento de la presión sanguínea y tensión muscular.
  • Problemas de visión.
  • Alteraciones del aparato digestivo y cambios hormonales.
  • Estar expuestos a estos niveles de ruido, sobre todo de forma continua, puede provocar estrés crónico, lo que aumenta la irritabilidad y las sensaciones de ansiedad y desamparo.
  • El exceso de ruido deriva en el debilitamiento del sistema inmunológico.
  • Con el ruido no es extraño que aparezcan trastornos del sueño, sobre todo en ancianos, niños y mujeres. Estos trastornos, a su vez, perjudican seriamente a la memoria y el aprendizaje.
  • Mucho ruido (o sostenido) afecta a la concentración, lo que influye en el rendimiento laboral y escolar.
  • El ruido excesivo tiene, además, un impacto negativo en el comportamiento social de las personas.

¿Eres consciente de cómo te afecta el ruido?

Claxon, motor de coches, gritos… son ruidos que soportamos a diario en la calle, mientras en casa están los de la televisión, la radio, la lavadora… Estamos tan habituados a convivir con este contaminante que “no somos conscientes de cuánto lo sufrimos”. Y uno de los principales problemas que existen en torno a la pérdida auditiva ocasionada por estar expuestos durante largos periodos de tiempo a ruidos muy elevados es, precisamente, ese: “Las personas nos acostumbramos al ruido, que está dañando nuestro sistema auditivo”. Pero, seamos o no conscientes y aunque se dé de manera muy lenta, todos estos ruidos producen una pérdida de audición.

Asimismo, tampoco hay una concienciación clara de la sociedad en cuanto a la importancia del ruido sobre nuestra salud y la necesidad de prevenirlo. “Socialmente no estamos suficientemente concienciados”, lamenta Carreño, quien insiste en la necesidad de trabajar más en esta línea, como se trabaja para tratar de atajar otro tipo de contaminación.


Imagen: Vitabello

Algunas soluciones que tú puedes aplicar contra el ruido

La lucha contra el ruido es una acción colectiva, sí. Pero también debe ser una lucha individual y una toma de conciencia personal de que “el ruido no lo hacen solo los demás, sino que lo hacemos todos”, aseguran desde la Sociedad Española de Acústica. Por este motivo, es preciso “insistir en nuestra propia responsabilidad, hacer campañas en los centros escolares para concienciar a las futuras generaciones de cómo tener comportamiento respetuosos frente al ruido, etc”.

Para frenar la contaminación acústica (y sus efectos) los especialistas recomiendan conocer los decibelios de los ruidos que nos rodean, para saber cuáles pueden ser una agresión para nuestros oídos y los de los demás. En el caso de pasar largos periodos de tiempo en ambientes que superen los niveles de ruido recomendables, debemos usar tapones o protecciones adecuadas para los oídos.

Asimismo, hay otros gestos también muy sencillos que todos podemos poner en práctica para proteger nuestros oídos del ruido y evitar problemas como la pérdida de audición por esta causa, “que es 100 % prevenible”:

  • Bajar el tono de voz.
  • Utilizar un volumen adecuado cuando oímos música, la televisión o la radio.
  • Si escuchamos música con auriculares, es recomendable:
  1. No superar el 60 % del volumen máximo del aparato.
  2. Usarlos menos de 60 minutos al día.
  3. Siempre que sea posible, emplear aparatos con limitador de volumen para no rebasar los niveles saludables.

Leyes y ordenanzas contra el ruido: no siempre se cumplen

Para afrontar la contaminación acústica es esencial la concienciación individual, pero no son menos importantes la concienciación y la colaboración ciudadanas, así como “una implicación decidida y eficaz de las administraciones competentes, con una legislación y normativas adecuadas”, reconocen desde la secretaría de la Sociedad Española de Acústica.

Se han promulgado leyes en los distintos niveles (nacional, comunidades autónomas, municipios), pero no siempre se cumplen, ya que “las administraciones locales no las aplican en su totalidad por los conflictos de intereses que pueden producir”, en opinión de los expertos de la SEA.

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