Para saber qué estamos comprando, lo primero en lo que nos tenemos que fijar es en la denominación de venta, que suele indicarse junto a la lista de ingredientes y describe de forma aproximada el producto. Por ejemplo: «Alimento elaborado a base de cereales. Snack a base de maíz con plátano y fresa».
Entre los productos que hemos analizado en nuestra Guía de compra de snacks para bebés, Blédina (Danone) es el único que no incluye una denominación que describa adecuadamente la verdadera naturaleza del producto, lo que incumple el reglamento.
Más harina de la que parece
En todos los productos, el ingrediente principal es harina o sémola de cereales, como trigo, maíz o arroz, o almidón de patata, en el caso de Kiddylicious Veggie Straws. En algunos snacks, estos ingredientes representan alrededor del 80 % de la composición.
A pesar de ello, la mayoría destaca en el frontal su contenido en frutas u hortalizas, de modo que en muchos casos ni siquiera se menciona la presencia de cereales. Solo aparecen en Nestlé Happy Puffs (“snack de maíz”) y Hero Solo Bio Puffs (“maíz, avena y plátano”). En Hipp y Gerber se muestran imágenes de cereales, pero no se nombran.
Las frutas y hortalizas destacadas suelen estar presentes en forma de polvo, puré o zumo, y en cantidades bajas. Por ejemplo, Blédina y Smileat, los productos con mayor contenido en fruta, solo alcanzan el 12 %. El caso más llamativo es Gerber: su producto se presenta como “frambuesa” y muestra imágenes destacadas de esta fruta, pero solo lleva un 0,5 % de puré de frambuesa deshidratada.

También importa el aceite
El segundo ingrediente en importancia en la mayoría de estos productos es el aceite. Está presente en todos, salvo en Hipp y Kiddylicious Wafers. En Blédina y Hero Solo, por ejemplo, representa alrededor del 10 %.
El aceite más utilizado es el de girasol (Gerber, Nestlé y Hero). Tiene dos ventajas: es más barato que el de oliva y su sabor es neutro. Sin embargo, desde el punto de vista nutricional es preferible el aceite de oliva virgen o virgen extra, que solo utiliza Smileat.
Blédina emplea aceite de girasol alto oleico y Kiddylicious Veggie Straws, aceite de nabina. Aunque no son tan interesantes como el de oliva, presentan un perfil de ácidos grasos más favorable que el de girasol convencional.
«Para bebés» no significa saludable
Aunque están formulados específicamente para bebés, estos snacks no son una opción recomendable para su consumo habitual. Es cierto que cumplen requisitos adaptados a su edad: suelen elaborarse sin azúcares ni sal añadidos, tienen una textura que facilita la masticación y están sujetos a normas más estrictas que los aperitivos convencionales.
Muchos de estos snacks destacan mensajes como «sin sal añadida«, «contiene vitamina B12» o «favorece la autonomía», que pueden transmitir una imagen más saludable de lo que realmente son. Sin embargo, su interés nutricional es escaso y pueden desplazar alimentos que sí aportan nutrientes importantes.

A partir de los seis meses, la alimentación complementaria debe servir para cubrir las necesidades nutricionales del bebé, descubrir nuevos sabores y texturas, favorecer su autonomía y ayudarle a desarrollar una relación saludable con la comida.
Para ello, es preferible ofrecer alimentos habituales como plátano o pera madura en trozos; garbanzos cocidos aplastados; tortilla francesa en tiras; boniato cocido, palitos de pepino o zanahoria cocida. En definitiva, ninguno de estos snacks ofrece ventajas que no puedan conseguirse fácilmente con alimentos sencillos.


