
¿Por qué incorporaron la palabra ‘felicidad’ al título del libro?
Está puesto con mucha intención, porque hay muchas personas que piensan que no van a conseguir dejar el tabaco y cuando lo logran tienen una sensación de felicidad muy intensa. ¡Es que soy feliz!, nos cuentan. La felicidad no solo está condicionada por tener más experiencias positivas que negativas, sino también por el logro de metas relacionadas con los propios valores.
Un fumador que quiera dejar de fumar ¿qué debe hacer antes de empezar?
Cualquier decisión puede estar rodeada de una ambivalencia de mayor o menor grado. En el caso del tabaco, es dejar de hacer una cosa que te produce placer por otra que va a mejorar tu salud, tu economía y otras muchas cosas. Pero, a veces, la ambivalencia es un obstáculo que impide tomar la decisión. Es importante descubrir que existe esa ambivalencia porque significa que no estás de acuerdo con lo que estás haciendo, y eso es el inicio del cambio.
¿Qué obstáculos se convierten en algo insalvable para que muchas personas no lo consigan?
Los obstáculos están presentes antes de tomar la decisión y se manifiestan durante el proceso. Por eso, los abordamos al comienzo del libro. Uno de ellos es la percepción que tienen muchas personas de que les falta fuerza de voluntad.
Algunos fumadores, después de varios intentos de dejar de fumar, lo han comprobado, ¿no?
Existe un concepto equivocado de fuerza de voluntad. En psicología no existe como constructo (teoría que explica un comportamiento); lo que existen son los motivos para cambiar, la capacidad de autocontrolarse que tenemos los seres humanos y nos diferencia de los animales, la aptitud que tenemos para regular nuestra conducta más allá de las apetencias.
¿Qué le recomienda a un fumador que piense que no es capaz de dejarlo?
Todas las personas hemos sido capaces de hacer cosas, independientemente de su magnitud, con las que creíamos que no íbamos a poder. Esa idea de autoeficacia es muy importante a la hora de dejar de tabaco, y se puede desarrollar fijándose en los retos que se han superado en la vida.
Hay quien abandona el tabaco y transcurridos unos meses o unos años vuelve. ¿Por qué se recae y cómo puede evitarse?
Pueden influir distintos factores, pero principalmente ocurre por un exceso de autoconfianza. Hay que tener en cuenta que la nicotina actúa a nivel cerebral creando una serie de cambios en determinados receptores y al dejar de fumar estos receptores no desaparecen. Cuando uno vuelve a contactar con la sustancia, la nicotina, vuelven a activarse.
¿Ocurre como con otras drogas?
Es un mecanismo que se repite en cualquier droga, con el alcohol, la cocaína… Por eso, cuando una persona vuelve a contactar con la sustancia tiene un riesgo muy alto de volver otra vez al patrón inicial.
Aparte de este sustrato bioquímico, ¿cómo influye un entorno que, pese a las restricciones, sigue siendo muy tolerante con el tabaco?
Es muy importante. La disponibilidad del producto o que se pueda fumar en terrazas y en otros muchos sitios disminuye la percepción del riesgo e influye en las recaídas y en el consumo en general.
¿Por qué en el libro se repite una y otra vez la idea de convertirse en exmoker y apenas se habla de fumar?
El libro está planteado más como una meta de aproximación que como una meta de evitación. El enfoque es original y plantea cómo convertirse en algo positivo. La razón es que las metas de aproximación son más motivadoras que las de evitación. Por eso se habla de convertirse en exmoker, mantenerse como exmoker, de las inquietudes del exmoker principiante o de los tropiezos.
¿Hay cambios en el estilo de vida que pueden ayudar en ese propósito?

Convertirse en exmoker es mucho más que dejar de fumar. Beber agua frecuentemente es una estrategia para disminuir esa sensación de no tener nada en la boca. Recomendamos también hacer ejercicio físico. Una de las mejoras más inmediatas cuando se deja de fumar es precisamente la adaptación al ejercicio que se experimenta.
¿El método sirve igual para un fumador de tabaco que para los vapeadores?
Todavía no tenemos pacientes que quieran deshabituarse del vapeo, pero posiblemente los habrá y no tardaremos mucho. El tratamiento de deshabituación tabáquica tiene dos patas, la farmacológica y la psicológica, y el proceso es muy similar en ambas modalidades. El vapeo es una conducta bucomanual muy similar al cigarrillo, pero se le ha cambiado el nombre para disminuir la percepción del riesgo en el usuario.
¿Tiene la impresión de que el lobi de la industria tabaquera lo ha conseguido?
Sí, el lobi de la industria es muy potente. La gente piensa que es un vapor que además sabe a chocolate, a frutos rojos o a vainilla. Pero es un aerosol, un gas con partículas en suspensión, algunas de ellas tóxicas y otras carcinógenas.
¿Para dejar el tabaco o el vapeo es imprescindible la medicación?
No es imprescindible, pero sí recomendable. El tratamiento farmacológico ayuda, igual que el tratamiento psicológico. Las dos patas son fundamentales. Muchas veces en el entorno médico no se desarrolla el aspecto psicológico por obstáculos estructurales, fundamentalmente por falta de tiempo. El libro cubre esa carencia porque señala la importancia del cambio de hábitos, modifica las falsas creencias y enseña a abordar los tropiezos.
Muchas personas dejan el tabaco y aumentan de peso. ¿Va inevitablemente unido el abandono con esa secuela?
En el libro se explica y se dan pautas para evitarlo. La nicotina tiene muchos efectos metabólicos, quita el apetito y muchas veces uno deja de fumar y se come la nevera. No obstante, el aumento de peso por dejar de fumar puede ser de dos o tres kilos, y los beneficios son muchísimo mayores que los perjuicios.
Hay personas que dicen que el tabaco les ayuda a gestionar el estrés. ¿Cómo puede abordarlo una persona que deje el tabaco?
También es una creencia un poco turbia, en el sentido de que no está claro que la nicotina sea ansiolítica. Parece que puede ser ansiogénica, es decir, que incrementa la ansiedad. Muchas veces esa gestión del estrés no es por el hecho de tomar nicotina, sino por la conducta que lleva asociada. Si estás estresado en el trabajo y sales a la calle a fumar, lo que rebaja el estrés es el hecho de cambiar de escenario. Para gestionar el estrés no es necesario el tabaco, sino estrategias básicas de relajación como la inspiración lenta con fase de apnea y la expiración. Pero culturalmente no estamos muy instruidos en estas estrategias.
En relación con el tabaquismo pasivo, ¿le parece que se le da poca importancia al riesgo que corren las personas que conviven con fumadores?
El tabaco es la primera causa de muerte evitable en el mundo desarrollado. La percepción del riesgo es baja, a pesar de que hay una evidencia contundente de que la inhalación pasiva de humo aumenta el riesgo de cardiopatía isquémica y cáncer de pulmón en las personas y también en las mascotas.
¿También en las mascotas?
Hay una raza de perros, los Scottish Terrier, que desarrollan cáncer de hocico, de pulmón y de vías respiratorias altas. Lo hemos incorporado al libro pensando en la gran cantidad de mascotas que hay en España, alrededor de nueve millones, y pensando sobre todo en las parejas jóvenes que conviven con ellas.
Además de los efectos en la salud que tiene dejar de fumar, ¿también incide en otros ámbitos?
Los mejores argumentos para convertirse en un exmoker son los de la salud, pero los hay en relación con la estética o el medio ambiente. Mucha gente ni se imagina el efecto que puede tener no fumar en las playas: se evita que los filtros de los cigarrillos acaben en el mar.
¿Cuánto puede suponer de ahorro medio al año para una persona convertirse en exfumadora?
Depende de lo que consuma al día, pero pueden ser miles de euros. El libro nació del proyecto de hacer una aplicación gratuita que se llama EXMmoker, donde puede calcularse ese ahorro. Y lo hace de forma muy divertida: diciéndote qué vacaciones podías pagarte al año con ese dinero.
¿El ahorro es una motivación importante en la gente que da el paso de dejar el tabaco?
Sobre todo en la población más joven, porque tiene menor poder adquisitivo. La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el precio no es gratuita. Subir el precio del tabaco es muy importante porque es un factor que modula el consumo: a mayor precio, menor consumo. Es una medida de prevención cuya eficacia está altamente demostrada.
La regulación de 2011 redujo alrededor de un 25 % el número de fumadores. ¿Qué medidas son imprescindibles ahora para reducir la prevalencia del tabaquismo?
Las estrategias reconocidas por la OMS por el efecto que producen: promover los espacios libres de humo, aumentar el precio del tabaco, implantar el empaquetado neutro, advertir de los riesgos, hacer cumplir las leyes… Soy profesora de universidad y es terrible el incumplimiento de la norma.
¿Cómo es posible que en España se pueda fumar a las puertas de un hospital o de un centro de salud?
Porque no se cumple la legislación, como en otros muchos sitios. Si está prohibido fumar en los entornos hospitalarios y se permite hacerlo a las puertas de un hospital, se está mandando un mensaje contradictorio a la ciudadanía. El riesgo de devaluación de la ley es muy importante.

