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Alimentos ‘light’ durante el embarazo

Si se lleva a cabo una alimentación sana y equilibrada, no es necesario incluir alimentos bajos en calorías en la dieta de la mujer embarazada.

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  • Fecha de publicación: martes 20 abril de 2004
El embarazo no es una época propicia para comenzar un régimen de adelgazamiento, ni para empezar a consumir alimentos light que disminuyan el aporte calórico de la dieta. Si se tiene el hábito de consumir algún alimento de este tipo, no hay por qué dejar de hacerlo durante el embarazo, aunque se debe tener en cuenta que ésta es una etapa en la que han de cubrirse las exigencias nutritivas tanto de la mujer como del feto, por lo que no existe ningún motivo para consumir este tipo de productos.


¿Qué son los alimentos 'light'?

Últimamente ha aparecido en el mercado una gran variedad de productos con el calificativo de "light", "ligero" o "aligerado". Realmente, no existen especificaciones legales respecto a estos alimentos, aunque según un acuerdo elaborado por expertos de la Comisión Interministerial para la Ordenación Alimentaria (CIOA) de 1990, los requisitos que deberían cumplirse, para calificar un alimento como light, serían: que existan productos de referencia en el mercado, que la reducción del valor energético sea como mínimo del 30% respecto al producto de referencia y que en el etiquetado, además de mencionar el porcentaje de reducción de calorías, aparezca su valor energético (por 100 g ó 100 mL) y el del producto de referencia, incluyendo si se desea, el valor energético por porción.
La reducción en el aporte de calorías de estos productos se realiza disminuyendo la cantidad de hidratos de carbono o sustituyéndolos por edulcorantes (tipo sorbitol, manitol, xilitol o no calóricos: sacarina, ciclamato…) o bien disminuyendo el aporte de grasas o empleando sustitutivos de las mismas.
Se sabe que no todos cumplen con las especificaciones mencionadas y por ello, es muy importante revisar siempre el etiquetado nutricional de dichos productos y consultar con un especialista en Dietética y Nutrición antes de incluirlos en la dieta.
Entre los productos light que encontramos hoy día en el mercado destacan: leche y derivados lácteos, fiambres y jamón cocido, patés, mayonesa, margarina, cacao en polvo, refrescos, mermeladas, caramelos, patatas fritas, etc.


¿Son necesarios durante el embarazo?

El embarazo es un estado fisiológico en el que hay que tener en cuenta que la dieta que lleve a cabo la mujer embarazada no sólo ha de cubrir sus propias necesidades, sino que también ha de satisfacer las exigencias nutritivas del feto como consecuencia de su crecimiento. Además, si la madre se alimenta adecuadamente su organismo estará mejor preparado para afrontar el parto y tendrá unas reservas lipídicas suficientes para la producción de leche durante la lactancia. Por todo esto, es lógico pensar que el embarazo no es una buen momento para llevar a cabo una dieta de adelgazamiento ni para restringir el contenido calórico de la misma, mediante el consumo de productos light.

Por lo general, se recomienda que el aumento de peso de la mujer durante la gestación, sea de unos 7 a 11 kilos.
Si la dieta llevada a cabo es sana y equilibrada y se limitan los alimentos excesivamente ricos en calorías como dulces, grasas, bollería... no existe razón alguna por la que haya que consumir alimentos light. Aunque si dentro de los hábitos alimentarios de la mujer embarazada, se incluye el consumo esporádico de algún tipo de alimento bajo en calorías, tampoco existen motivos por los que éste hábito tenga que desaparecer durante la gestación.
Los denominados alimentos light o ligeros pueden consumirse, siempre que se ingieran con mesura y no sean alimentos habituales de la dieta diaria de la mujer embarazada.


Alimentos básicos que no deben faltar de la dieta de la mujer embarazada:

* Lácteos, preferiblemente desnatados. Con la misma cantidad de calcio y proteínas que sus homólogos enteros, y la mitad de grasa y de calorías.
* Cereales y derivados, tales como pan, arroz, pasta..., en cantidad y frecuencia moderada, respetando las indicaciones de la pauta dietética establecida por el dietista-nutricionista. Pan, galletas y cereales de desayuno, preferentemente integrales, con el fin de aumentar el valor de saciedad y contribuir al aporte de fibra.
* Legumbres, combinadas con ingredientes vegetales, en cantidad y frecuencia de acuerdo a los criterios de dieta equilibrada (2 raciones como ingrediente de primeros platos y otras 2 como acompañamiento de segundos, a la semana).
* Frutas, en especial frescas y de temporada, con piel y muy bien lavadas.
* Verduras y hortalizas. Al menos una ensalada al día. Incluir verduras como ingrediente de primeros y segundos platos, de elaboración sencilla.
* Carnes, pescados y huevos. Elegir los cortes magros de las carnes y eliminar la grasa visible. Elaborar dichos alimentos más a menudo con técnicas culinarias que requieran poca grasa, tales como el horno, la plancha, la parrilla, el microondas, etc.
* Grasas y aceites (de oliva y semillas). Se utilizarán aceites, de oliva y semillas. Se aconseja limitar el resto de alimentos grasos, tales como mantequilla y nata, mayonesa, manteca, sebos y derivados cárnicos grasos.


El embarazo es una etapa fisiológica en la que las necesidades nutricionales de la mujer se ven aumentadas, sin embargo no hay que olvidar que el hecho de tener que alimentar "a dos" no significa que haya que comer de una forma exagerada. Si se lleva a cabo una dieta variada, saludable y equilibrada, no existe motivo alguno por el que se tengan que consumir alimentos bajos en calorías, ya que con una alimentación de dichas características, la mujer no tiene porqué engordar en exceso durante el embarazo.

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