Guía práctica para mejorar nuestro café

Pequeños cambios en la preparación, como la molienda, el tiempo de contacto con el agua o la proporción de café, pueden hacer grandes diferencias en el resultado. ¡Toma nota!
Por María José Pinar 23 de abril de 2026
cómo mejorar el café
Imagen: Nano Erdozain
Preparar café consiste básicamente en disolver en agua parte de los compuestos que contiene el café molido. Estos compuestos no se liberan todos al mismo tiempo ni a la misma velocidad. Por este motivo, pequeños cambios en la preparación, como la molienda, el tiempo de contacto con el agua o la proporción de café, pueden modificar notablemente el resultado final. En las siguientes líneas te damos algunos consejos prácticos para mejorarlo.

☕ Elige la molienda de café adecuada

En el supermercado, muchos cafés molidos son “universales”. Funcionan bien en moka e incluso en filtros, pero no en espresso.

Regla rápida:

  • Espresso: muy fino (solo funciona si tenemos molinillo).
  • Moka italiana: fino/medio.
  • Filtro o cafetera de goteo: medio.
  • Prensa francesa/puchero: grueso.

Si usamos cápsulas o una cafetera italiana, no podemos regular la molienda, así que lo mejor es centrarse en:

  • Elegir un buen tueste.
  • No sobrecalentar la cafetera.
  • Usar agua de calidad, es decir, agua que no aporte sabores ni olores extraños y que no sea demasiado dura (exceso de minerales) ni demasiado blanda.

☕ Evita los errores más comunes

Son estos tres:

  • Dejar la cafetera italiana en el fuego tras subir el café. Lo quema y amarga. Quitar enseguida.
  • Reutilizar el café. Queda amargo y sin aroma.
  • Usar agua muy caliente. Sobreextrae los compuestos. Lo idóneo son 90-96 ºC (si no lo podemos medir, hervir y esperar 30 segundos).

☕ Recuerda los consejos de oro

Para mejorar el resultado, conviene seguir estos consejos:

  • Comprar en grano si es posible y moler el grano justo antes, ya que el café molido pierde aroma con rapidez.
  • Conservar el café en bote hermético, lejos de luz y humedad.
  • Limpiar la cafetera regularmente. Los aceites del café se acumulan y se enrancian con el tiempo, lo que puede alterar el sabor de preparaciones posteriores.
  • Si se utiliza agua dura, la mejor es filtrada (no tiene por qué ser embotellada).

☕ Conoce los distintos sabores

Conocer los entresijos del café es muy importante. Por ejemplo, la acidez no es sinónimo de mal sabor; cuando está equilibrada suele aportar frescura a la bebida. A su vez, el amargor excesivo casi siempre es un problema de preparación, no del café.

curiosidades del café
Imagen: Hispanolistic / iStock

Así se extraen los compuestos del café

La extracción del café depende del equilibrio entre varios factores: el grado de molienda —más fina o más gruesa—, la temperatura del agua —entre 90 °C y 96 °C—, el tiempo de contacto y la proporción de café y agua.

En gran medida, es la cafetera la que determina cómo se combinan estos elementos. Cuando el agua atraviesa el café molido, arrastra distintos compuestos solubles, como aceites, ácidos y azúcares, que acaban en la taza. Pero no todos se liberan al mismo tiempo.

El nivel de extracción es lo que define el sabor, el aroma y el cuerpo de la bebida. En el café filtrado, solo alrededor del 1-2 % corresponde a compuestos disueltos; el resto es agua. El espresso, en cambio, resulta más concentrado: contiene entre un 7 % y un 12 % de compuestos, mientras que el 88-93 % restante es agua.

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