Cómo hacer helados caseros
Preparar helados caseros es sencillo y permite elaborar una gran variedad de sabores. Los ingredientes son fáciles de encontrar y, para hacerlos en casa, solo necesitas un congelador y seguir unas mínimas pautas de seguridad alimentaria.
La principal diferencia entre unos helados y otros está en sus ingredientes:
- Los helados cremosos tienen como base algún producto lácteo, como leche, yogur, nata o leche en polvo. Suelen incorporar también huevo y azúcar, a los que se añaden otros ingredientes para aportar sabor, como frutas, chocolate, café o esencias.
- Los sorbetes o helados de hielo se preparan a partir de zumos o pulpa de frutas, agua y un almíbar. Según su textura y elaboración, pueden presentarse como sorbetes, granizados o los clásicos polos de hielo.
Ideas para preparar helados cremosos y biscuits
En este tipo de helados se parte de una base cremosa elaborada con algún lácteo, como natillas, crema inglesa, yogur, leche o nata montada, a la que después se incorporan los demás ingredientes.

Helado cremoso de yogur
El helado cremoso de yogur es uno de los más sencillos de preparar. Para hacerlo, mezcla 250 gramos de yogur con 250 gramos de fruta troceada o triturada y una yema de huevo, que aportará una textura más fina.
Prueba la mezcla y añade azúcar al gusto; también puedes utilizar miel o mermelada como alternativa. Cuando todos los ingredientes estén bien integrados, vierte la mezcla en un recipiente apto para congelar.
Helado cremoso de natillas
Si prefieres prepararlo a partir de natillas, puedes utilizar una elaboración casera o comercial. Bate tres claras de huevo a punto de nieve y mézclalas suavemente con 300 gramos de natillas frías. Reparte la mezcla en recipientes y congela.
Para conseguir una textura cremosa, puedes utilizar una heladera, que remueve la mezcla de forma continua mientras se enfría. Si no tienes una, introduce la mezcla en el congelador y remuévela de vez en cuando durante el proceso de congelación. Así evitarás que se formen cristales de hielo y conseguirás un helado más suave y cremoso.
Biscuit helado
Otra variedad es el biscuit helado, elaborado con huevos, nata y el ingrediente elegido para darle sabor, como vainilla, limón, licores, galletas o frutas. También puede incorporar claras montadas a punto de nieve para conseguir una textura más esponjosa.
Su contenido en nata dificulta la formación de cristales de hielo, por lo que basta con introducirlo en el congelador para que se enfríe y solidifique. Esta característica lo hace especialmente apropiado para añadir ingredientes sólidos, como trocitos de galleta, bizcocho, pepitas de chocolate o fruta.
Para prepararlo, bate cuatro yemas con 100 gramos de azúcar. Por separado, monta cuatro claras a punto de nieve y 250 gramos de nata. Incorpora primero las claras a la mezcla de yemas y azúcar, con movimientos suaves y envolventes, y después añade la nata montada. Por último, incorpora unas cuatro cucharadas del ingrediente elegido, como puré de plátano, frambuesas, manzana, café o cacao.
Vierte la mezcla en moldes y congela durante unas seis horas, hasta que el biscuit haya adquirido una consistencia firme. ¡Exquisito!
Ideas para preparar helados de hielo y sorbetes
Los helados de hielo son uno de los postres favoritos de los niños en verano, tanto en su versión casera como industrial. Se elaboran principalmente con frutas, sobre todo con aquellas con un alto contenido en agua, como naranja, limón, piña, sandía o melón.
También pueden prepararse con frutas más carnosas y dulces, como fresas, melocotón, cerezas o kiwi. En estos casos, las proporciones no tienen que ser exactas: el resultado dependerá sobre todo de la madurez y la intensidad de sabor de la fruta.

Cómo se hacen
Para prepararlos, primero hacemos un zumo o licuado de la fruta elegida. Podemos colarlo para obtener una textura más fina o dejar la pulpa si queremos encontrar pequeños trozos de fruta al comer el polo.
A continuación, preparamos un almíbar con una proporción de azúcar equivalente a la mitad del peso del zumo. Por ejemplo, para 250 gramos de zumo utilizaremos 125 gramos de azúcar y unas cucharadas de agua. Calentamos la mezcla hasta que el azúcar se disuelva y el almíbar adquiera una textura ligeramente espesa y transparente. Lo dejamos templar sin que llegue a solidificarse y lo mezclamos con el zumo o licuado.
La mezcla ya está lista para convertirse en sorbete, granizado o polo. Para preparar un sorbete o granizado, la introducimos en una sorbetera. Si queremos hacer polos, la repartimos en moldes, colocamos los palitos y congelamos durante unas seis horas, hasta que estén completamente solidificados.


