Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Alimentación

Ingredientes en las leches infantiles

Se trata de sustancias incorporadas a las leches adaptadas para hacerlas más completas y parecidas a la leche materna

  • Autor: Por

  • Fecha de publicación: viernes 13 junio de 2008
img_biberon2 2

Suplementos funcionales

/imgs/2008/06/biberon21.jpg

La alimentación durante los primeros meses de vida tiene una influencia decisiva no sólo en las fases tempranas del desarrollo del niño sino también en su salud a largo plazo. Los estudios sobre composición y propiedades de la leche materna han permitido conocer que, además de los nutrientes necesarios para un óptimo crecimiento del lactante, ésta contiene sustancias bioactivas que promueven la salud y el bienestar del niño.

Esta es la razón principal por la que la industria de las leches adaptadas intenta igualar su composición a la de la leche materna y suma, a los preparados estándares, ingredientes como los ácidos grasos poliinsaturados, que intervienen en la maduración de estructuras cerebrales relacionadas con la memoria y el aprendizaje; el beta-palmitato, con la capacidad para incrementar la absorción de nutrientes y reducir la dureza de las heces; o los prebióticos y probióticos, que mejoran la composición de la flora intestinal del bebé.

Existen tantas leches adaptadas en el mercado y con composiciones tan distintas en lo que se refiere a ingredientes funcionales, que es recomendable el consejo del especialista, ya que cada bebé tiene necesidades diferentes y no todos los tipos de leche son aptos para todos los lactantes.

Grasas esenciales

Los ácidos grasos poliinsaturados intervienen en la maduración de estructuras cerebrales relacionadas con la memoria y el aprendizaje

Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, AGPICL, tienen una gran importancia en el desarrollo infantil, concretamente el ácido araquidónico (AA) y el docohexaenóico (DHA), fundamentales en la configuración de la estructura y en el funcionamiento del sistema nervioso del bebé. Está estudiado que lactantes con mayores niveles de estos ácidos grasos en el organismo tienen una mayor capacidad de aprendizaje y concentración.

De hecho, un aporte adecuado de AGPICL durante los primeros meses de vida puede tener repercusiones positivas en la inteligencia del niño, futuro adulto, y también en el estado de salud general durante su vida. La European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition reconoce desde 1991 la importancia de los ácidos grasos poliinsaturados y recomienda su adición en las fórmulas para prematuros.

Así mismo, la adición de AA y DHA a las leches infantiles de inicio ha sido recomendada por diversos investigadores e instituciones, y hoy día un gran número de fórmulas europeas para prematuros y lactantes están enriquecidas con estos componentes.

También los triglicéridos de la leche materna tienen una configuración especial que todavía no se conoce a fondo. Este tipo característico de grasas interviene en las funciones digestivas, entre las que destaca su influencia sobre la absorción y digestibilidad tanto de la fracción lipídica de la leche (grasas), como del calcio y el magnesio. El beta-palmitato es un tipo de grasa que algunos productores añaden a sus fórmulas adaptadas para que se asemejen a la composición de la leche humana.

En las leches infantiles que no llevan beta-palmitato se ha observado que los ácidos grasos libres se unen al calcio formando jabones cálcicos, que no pueden ser absorbidos por el intestino del lactante y provocan un menor aprovechamiento, tanto de la grasa como del calcio añadido en la leche de fórmula. Sin embargo, en su presencia, es absorbido rápidamente sin formar los mencionados jabones cálcicos insolubles y consiguiendo una mayor absorción de grasa y calcio añadido.

Además de estas implicaciones nutricionales, el contenido de beta-palmitato también podría ser interesante en la prevención del estreñimiento en los pequeños, ya que ante menos formación de jabones cálcicos -responsables de la dureza de la materia fecal-, las heces parecen ser más suaves y parecidas a las de los niños alimentados con leche materna. No obstante, algunos estudios apuntan que queda mucho trabajo por hacer para poder realizar una recomendación clara en este sentido.

Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones