El pisto es una elaboración de verduras y hortalizas que en otras regiones se conoce con el nombre popular de fritada de verduras o sanfaina. Sus ingredientes básicos son la cebolla, el pimiento, el calabacín, la berenjena y el tomate. Todos ellos se cortan en trocitos cuadrados de tamaño similar y se rehogan en aceite de oliva. La elaboración de este plato es sencilla, pero tiene algunos trucos, entre ellos, el orden en que se cocinan los ingredientes. A continuación, te damos las claves para hacer un pisto exquisito.
El pisto como plato principal o como guarnición
En sí mismo, el pisto es un plato principal y se puede acompañar de rebanadas de pan frito o tostado. Pero también se puede incluir como guarnición de platos de carne o de pescado, como acompañamiento de un arroz, como aperitivo sobre panecillos tostados o como relleno de pimientos, de cebollas asadas o de huevos cocidos.
El pisto se presenta como fritura de verduras o, también, ligado con un huevo batido y semicuajado, pero sin utilizar la cantidad de huevo de un revuelto. En ambos casos se le pueden añadir taquitos de jamón serrano rehogado, de salmón ahumado, de anchoas o de bonito en escabeche.
Receta de pisto casero, paso a paso
El pisto figura como una de las recetas más tradicionales de la cocina española y destaca por el sabor que adquieren las verduras cuando se cocinan lentamente. Aunque su elaboración resulta sencilla, hay un detalle que marca la diferencia: cocinar cada hortaliza por separado, incorporándolas poco a poco en lugar de añadirlas todas a la vez.
Elaboración
- Lava y corta todas las hortalizas en dados pequeños y de tamaño similar para que se cocinen de forma uniforme.
- Calienta un buen chorro de aceite de oliva en una sartén amplia o una cazuela.
- Comienza sofriendo la cebolla. Cuando empiece a tomar un ligero color dorado, incorpora los pimientos verdes y deja que se cocinen unos minutos.
- Añade después la berenjena y, a continuación, el calabacín, removiendo de vez en cuando para que las verduras se cocinen sin perder su textura.
- Por último, incorpora el tomate fresco troceado y deja que reduzca. Cuando toda la verdura esté bien pochada, añade salsa de tomate casera (o de lata, que siempre se puede mejorar) y cocina el conjunto a fuego suave hasta que los sabores se integren.
- Ajusta el punto de sal y, si el tomate resulta demasiado ácido, añade una pequeña cantidad de azúcar para equilibrar el sabor.

Variedades de pisto
Existen distintos estilos de pisto —alcarreño, manchego, etc.—, y el recetario de EROSKI Consumer contiene varios de ellos. También allí encontrarás unas cuantas ideas para combinar esta preparación en platos muy sabrosos. Los siguientes son algunos ejemplos:


