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Suplementos vitamínicos

Salvo en casos muy concretos, su ingesta no es necesaria

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 19 noviembre de 2002

Atiborrarse de suplementos vitamínicos para combatir situaciones de estrés, agotamiento físico y mental o una dieta desequilibrada es una práctica cada vez más frecuente en España. Se estima que el 10% de la población consume estos productos, casi siempre por la vía de la automedicación. Los expertos aclaran que, salvo en casos muy concretos, su ingesta no es necesaria, aunque hoy en día su consumo va en aumento. Lo mejor, dicen, es optar por una alimentación sana que aporte las vitaminas en las cantidades suficientes para el organismo. Antes de lanzarse al consumo de complejos vitamínicos, conviene buscar la asesoría de un especialista.

Dietas desequilibradas

Las vitaminas son elementos reguladores del organismo que si bien no tienen ningún aporte calórico son importantes en innumerables procesos biológicos. Su ingesta es fundamental porque el sistema orgánico no las produce, por tanto hay que incorporarlas a través de ciertos alimentos.

En países en vía de desarrollo, según explica Irene Bretón, médico adjunto de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y especialista en endocrinología y nutrición, es en donde más se aprecia la deficiencia de algunas vitaminas, situación que a veces constituye un verdadero problema sanitario. En los países desarrollados, en cambio, tal circunstancia prácticamente no se da. Sin embargo, hay casos muy concretos en los que es necesaria la ingesta de suplementos vitamínicos para corregir deficiencias.

Según la doctora Bretón, entre esos casos se citan las dietas desequilibradas, como ocurre con pacientes que padecen algún tipo de alergia alimentaria, o con los vegetarianos que no consumen ningún derivado animal. A largo plazo, estas personas pueden sufrir la falta de vitamina B12.

Las mujeres embarazadas y los niños con deficiencia de vitamina D y K también requieren suplementos farmacológicos. Los ancianos, por el tipo de alimentación que llevan y porque suelen asimilar con más dificultad las vitaminas, igualmente necesitan estos productos. Las enfermedades que afectan al aparato digestivo o las intervenciones quirúrgicas del estómago, así como insuficiencias renales también pueden ser una buena razón para ingerir suplementos. O el consumo de medicamentos que interactúan con las vitaminas y pueden producir déficits.

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