Arroz de grano largo o índico:
Este arroz asiático se distingue por su gran tamaño y porque tiene menos fécula. Es el más indicado para la elaboración de arroces como el «Pilaf». También sirve para la elaboración de paellas, aunque no se utiliza mucho.
Arroz de grano corto y redondo o japónico:
Es un tipo de arroz de menor tamaño y de grano redondo. Tiene más fécula y es el que consumimos normalmente. Está indicado para «rissotos», paellas y como espesante de platos.
Arroz silvestre:
No es un arroz, sino que es se trata de la semilla de una planta acuática llamada «avena de agua» o «arroz indio». Se consume en América del norte. Tiene un sabor más pronunciado y requiere un tiempo mayor de cocción. Es más fino que el arroz de grano largo y tiene un color oscuro. Tras la cocción se mantiene entero, y su interés radica más en su efecto decorativo que en sus cualidades gastronómicas.
Arroz integral:
Es un arroz que está descascarillado pero que conserva el pericarpio, parte del grano donde se concentran muchos nutrientes, por lo tanto es más completo y de sabor más dulce.
Arroz vaporizado o parboiled:
Es lo que en el mercado se anuncia como el arroz que nunca se pasa. Primero se somete a un remojo en agua templada, y posteriormente se le aplica vapor. En este proceso se elimina gran cantidad de almidón y eso es lo que hace que este arroz se pueda cocinar con menos precisión que otros. Este arroz absorbe más agua por lo que debemos cocinarlo con más cantidad. Tiene un sabor diferente al resto de arroces y es especialmente recomendable para elaborar desde «risottos», hasta arroz blanco tradicional, platos fríos, ensaladas o platos dulces.
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