Con la comida del niño no se juega

Utilizar la comida infantil como premio, o como castigo, no es el camino adecuado para fomentar hábitos de alimentación saludables en el pequeño
Por Maite Zudaire 18 de septiembre de 2012
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Imagen: CONSUMER EROSKI

La comida del niño no es un juguete. Algunos gobiernos han tomado medidas contra los regalos en los menús de hamburguesas infantiles. En España, se ha vetado por ley la venta de bollería y refrescos en las escuelas. El mensaje que se transmite es que el premio de la alimentación es la salud del niño. En cualquier caso, no toda la comida rápida es comida basura, sobre todo cuando se hace en casa. Así se recoge en este artículo.

¿Juguetes por comida? No es la medida educativa más acertada. Y menos cuando se obsequia con juguetes una comida calórica, grasienta y azucarada. Esta es la estrategia con la que triunfan conocidas y grandes multinacionales de comida rápida -hamburgueserías y similares- entre el público infantil. Cada temporada ofrecen nuevos personajes de dibujos animados en miniatura para atraer la atención de los más pequeños si eligen su menú infantil.

Medidas contra los regalos de los menús infantiles de cómida rápida

La ciudad de San Francisco ha prohibido regalar juguetes con algunos menús infantiles
Sin embargo, algunas autoridades sanitarias han puesto freno a esta práctica tan poco saludable. La ciudad estadounidense de San Francisco fue pionera, al prohibir regalar juguetes en menús infantiles con alimentos que superen las 600 kilocalorías y que contengan demasiado sodio, grasas saturadas y azúcares. Esta es la característica nutricional común de las hamburguesas que contienen los menús infantiles de comida rápida envasados en una cajita.

En España, se han vetado la bollería industrial y los refrescos azucarados en los colegios. La Ley 17/2011, de seguridad alimentaria y nutrición no permite vender este tipo de productos poco saludables a los escolares, al menos mientras estén en clase. El objetivo es poner dificultades a todo tipo de comida y alimentos que, por sus características, puedan favorecer la obesidad infantil.

El premio de la comida es la salud del niño

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Imagen: puuikibeach

La iniciativa del gobierno local de San Fracisco se fundamenta en que mediante el regalo de juguetes con la comida rápida se facilita el consumo de alimentos insanos entre los niños, lo que a su vez es un hábito favorecedor de la obesidad infantil. La suma de calorías de un menú infantil oscila entre 500 y 700 kilocalorías: una tercera parte de la cantidad que necesita un niño de entre siete y diez años.

En cualquier caso, la norma local especifica que los obsequios podrán incluirse si el menú reduce a menos de 600 calorías su aporte energético y si su proporción de grasa no supera el 35% del valor energético total.

La comida no debe utilizarse como premio pero tampoco como castigo

El psicólogo Esteban Cañamares es claro en su mensaje al indicar que no se debe utilizar la comida como premio, pero tampoco como castigo o como objeto de chantaje. El consejo que el experto dirige a padres y madres es «no prometer a su hijo que, si se porta bien, como recompensa irá a comer comida rápida». Cañamares tampoco es partidario de las prohibiciones ya que, según opina, «la prohibición tiene la increíble cualidad de darle más gusto a casi todo».

El psicólogo explica que el uso de premios asociados a la comida ha de ser, además de razonado, ocasional. «El gran premio que han de entender los hijos que conseguirán por una alimentación correcta es el de su salud», concluye.

No toda la comida rápida es comida basura

Comer una fruta fresca, preparar una brocheta o una macedonia de frutas lleva apenas diez minutos, casi el mismo tiempo que elaborar una variada ensalada, una pizza o una hamburguesa casera, rica y sana. Interesa enseñar a los niños alternativas de comida rápida rica, nutritiva, sana y fácil de elaborar, con el fin de que ellos mismos puedan ser protagonistas de la elaboración en casa.

Hamburguesa casera de… Lo más común es pensar en una hamburguesa de carne de ternera o de pollo, pero se puede aprovechar que es un alimento que gusta a los niños para introducir el pescado. Empezar por los pescados más aceptados por los pequeños es garantía de que les guste. Las propuestas son varias: una deliciosa hamburguesa de merluza, de bacalao, de bonito y anchoas, de atún, de verdel o de salmón.

Pizzas, las de casa son inigualables. Elaborar una pizza en casa permite elegir los ingredientes y mezclarlos al antojo de cada uno. Todas ellas hacen las delicias de los más pequeños. Son, además, una oportunidad para introducir los alimentos más problemáticos en la dieta infantil, como son las verduras o las frutas. Se puede sorprender con una pizza divertida o con las mini pizzas de atún. Y, ¿por qué no una pizza de vegetales?

Para terminar el menú de fiesta con hamburguesa o pizza, queda una ración de frutas. Es interesante animar y dejar a los niños que ayuden en la cocina a preparar su propio postre: una rica y refrescante macedonia de frutas con yogur o una sabrosa y colorida brocheta de melón, fresas y pera.

En publicidad infantil no vale todo

El Código de Autorregulación de la Publicidad de Alimentos dirigida a menores, prevención de la Obesidad y Salud (Código PAOS) intenta regular los contenidos de la publicidad dirigida al público infantil.

Según consta, no deberían aparecer personajes famosos reales o de ficción populares y admirados por los menores para promocionar alimentos insanos, con demasiadas grasas, azúcares o calorías. En todo caso, los personajes populares podrán participar en campañas de salud pública y educativas, cuyo fin sea el de promover entre el público infantil hábitos saludables de alimentación como el consumo de frutas y verduras, de pescados y de legumbres.

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