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El cordón umbilical del bebé, seis cuidados básicos

La premisa principal para cuidar el cordón umbilical del recién nacido es mantenerlo siempre limpio y seco para evitar infecciones

Una de las lecciones que los padres deben llevar bien aprendida antes de salir del hospital, tras el nacimiento de su hijo, es cómo limpiar y cuidar el cordón umbilical del recién nacido. En este artículo se explican los cuidados que se deben practicar en el hospital a esta parte del ombligo del bebé y se proporcionan seis consejos básicos para hacerlo en casa. Se detallan, también, las señales que deben atender los padres para detectar una posible infección en esta zona.

Imagen: andrechinn

El ombligo del bebé recién nacido

Con el corte del cordón umbilical después de nacer, el bebé es separado de la placenta materna a la que ha estado unido durante nueve meses. El procedimiento consiste en cortar y después colocar una pinza plástica especial en el trozo de cordón sobrante.

El cuidado del cordón umbilical del bebé hasta su caída, y también después de desprenderse, es fundamental para evitar infecciones

Así, cuando los padres toman en sus brazos al recién nacido observarán un pequeño muñón en su abdomen que se desprenderá de forma natural entre los 5 y 15 días de vida del pequeño. Tras la caída, poco a poco, el ombligo del bebé adaptará su forma hasta quedar con el aspecto habitual en cualquier niño o adulto.

Sin embargo, el cuidado del cordón umbilical hasta su caída, y también después de desprenderse, es fundamental. Como cualquier otra herida abierta, "puede ser un foco de infecciones", apunta la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El cordón umbilical del bebé: cuidados en el hospital

Además de mantener las condiciones de higiene básicas en el momento del nacimiento, la OMS recomienda también una serie de medidas tras el parto, con el fin de prevenir infecciones o problemas con el cordón. Estas son las pautas de cuidado del cordón en el hospital:
  • Dejar secar el cordón al aire sin taparlo con gasas, vendas o ropa.

  • Promover el contacto piel con piel del bebé con la madre al menos durante las primeras 24 horas, para favorecer la colonización de bacterias de la piel que aporta la madre al pequeño.

  • Evitar el baño del niño, por lo menos, durante las primeras seis horas de vida.

Seis consejos básicos para cuidar el cordón en casa

El cordón umbilical del bebé debe caerse por sí mismo, y no intentar arrancarlo aunque esté casi desprendido

1. No cubrirlo con el pañal.

Una vez en casa, la premisa principal debe ser mantener el cordón umbilical siempre limpio para evitar una posible infección. En este sentido, es importante no cubrirlo con el pañal, puesto que esto facilitaría que se ensuciara con las heces o la orina del bebé. Es sencillo: solo hay que doblar un poco la parte superior del pañal al colocarlo y, de este modo, dejar el cordón expuesto al aire.

2. Evitar el exceso de humedad.

Cuanto más seco se mantenga el cordón, antes se desprenderá y menos riesgo habrá de infección. Para conseguirlo, es recomendable no sumergir por completo esta zona del abdomen durante el baño del niño. También es conveniente que, cuando se manche, se limpie con un poco de agua y jabón, con cuidado de secar muy bien al finalizar.

3. ¿Hay que utilizar un antiséptico?

Los padres deben seguir las recomendaciones de su pediatra al respecto. Los estudios concluyen que en los países desarrollados no es necesario utilizar una solución antiséptica para curar el cordón; es más, apuntan que su uso puede prolongar el tiempo para la caída del muñón. No obstante, la Asociación Española de Pediatría (AEP) considera más seguro su empleo y aconseja limpiar el cordón con alcohol de 70 grados o clorhexidina.

4. Limpieza del cordón, paso a paso.

Imagen: daniel.baker

Antes de proceder a la limpieza del cordón, es muy importante que el adulto se lave bien las manos.

A continuación, se impregna una gasa estéril en la solución antiséptica y se limpia con suavidad alrededor de la zona del cordón que permanece unida al abdomen del pequeño. Es importante levantar bien la pinza que sujeta el cordón para acceder a todas las partes y no dejar ningún pliegue sin limpiar.

Los especialistas recomiendan realizar este proceso al menos dos veces al día.

5. Dejar que caiga de forma natural.

Después de entre 5 y 15 días, el cordón se seca por completo y se desprende de la piel del bebé. Hay que dejar que caiga por sí mismo, de forma natural, y no intentar arrancarlo aunque esté casi desprendido.

La AEP considera un cordón persistente, si la caída se demora más de tres semanas. Si es así, los padres deben acudir a su pediatra para que valore al pequeño.

6. Cuidados después de la caída del cordón.

Tras la caída, es conveniente seguir con la limpieza del cordón hasta que el ombligo quede seco. En ocasiones, persiste una zona aún abultada y rosada en el ombligo del bebé: es el granuloma umbilical. En estos casos, es aconsejable ir al pediatra que realizará una sencilla aplicación de nitrato de plata en el ombligo para estimular la cicatrización.

Infección del cordón umbilical, atención a las señales

La onfalitis, o infección del cordón umbilical, es muy poco frecuente en España, ya que tan solo se presenta en un 0,7% de los recién nacidos. No obstante, el riesgo existe y los padres deben estar atentos a las señales que pueden alertar de este problema.

Esta infección aparece entre el tercer y el cuarto mes de vida. Los signos más comunes son el endurecimiento de la piel circundante del ombligo, acompañado de una supuración sanguinolenta y maloliente. En algunos casos más graves, el pequeño puede manifestar también algo de fiebre.

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