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La epidural: cinco preguntas con respuesta

La futura madre puede optar por recibir la anestesia epidural para aliviar los dolores del parto

La mayoría de las embarazadas esperan con ansia el momento de dar a luz y poder ver la cara de su bebé por primera vez. Sin embargo, a esa gran expectación se le une, en la mayoría de los casos, el temor al dolor que pueden llegar a sentir durante el alumbramiento. Pero, ¿es necesario sufrir el dolor de parto? La respuesta es no, ya que para mitigarlo, la mujer puede optar por la anestesia epidural, un método analgésico seguro y eficaz, tanto para la madre como para el bebé. En este artículo se constesta, además, a otras dudas frecuentes sobre esta anestesia: en qué consiste, cuándo puede administrarse o no y de qué manera afecta a la mecánica del parto.

Imagen: Roebot

1. ¿Es necesario sufrir el dolor de parto?

El dolor del parto es algo real y, por eso, es uno de los grandes miedos de todas las embarazadas cuando se acerca el momento de dar a luz. Cada mujer, sin embargo, experimenta el dolor de un modo distinto, ya que su mayor o menor intensidad depende de distintos factores como la experiencia previa, el nivel de tolerancia de cada gestante o el tamaño y la posición del bebé.

Para aliviar ese dolor, los protocolos médicos de atención al parto permiten a la gestante optar por recibir la epidural, una analgesia específica durante el momento de dar a luz (excepto en los casos en los que está contraindicado). De hecho, la epidural es demandada en la mayoría de los casos. Tolerar o no el dolor del alumbramiento es, por tanto, una decisión de la madre, que tomará en función de su capacidad para soportarlo o de su idea previa sobre cómo quiere que sea ese momento.

2. ¿En qué consiste la epidural?

La cantidad de analgésico se regula a medida que progresa el parto

La anestesia epidural se inyecta en la médula espinal de la futura madre para bloquear, de forma total o parcial, el dolor que provoca el parto.

No existe un momento concreto para administrar la epidural, ya que este depende de la situación de la gestante y del progreso de su alumbramiento. Sin embargo, suele aplicarse cuando la mujer tiene ya contracciones intensas y de larga duración y el cuello del útero ha dilatado más de dos o tres centímetros.

El proceso para poner esta anestesia es el siguiente:

  • la mujer se coloca sentada o de lado, con las piernas flexionadas, y se mantiene inmóvil en esta postura.
  • Se desinfecta la piel con una solución antiséptica para evitar posibles infiltraciones y se administra un poco de anestésico local en la piel para mitigar el dolor de la punción epidural.
  • La medicación se administra mediante una inyección o sonda (catéter) y se reparte por las diferentes capas hasta llegar a la médula espinal, donde bloquea la sensación de dolor.
  • De forma progresiva, la mujer notará los efectos de la anestesia y, en unos 15 o 20 minutos, sentirá un importante alivio del dolor.
  • la cantidad de analgésico se regula a medida que progresa el parto, según las necesidades de la madre.

    3. ¿Cuándo está indicada?

    La epidural proporciona un alivio del dolor durante el parto

    Tal como recoge el protocolo de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la epidural "proporciona un alivio del dolor durante todos los periodos del parto, superior a los de cualquier otra analgesia sistemática; y es de gran seguridad".

    En ausencia de contraindicaciones, basta que la embarazada la solicite para que el médico se la proporcione durante el parto. Además, en determinadas ocasiones, su administración está especialmente indicada, como es el caso de los partos prematuros y los de gemelos.

    4. ¿Cuándo no debe administrarse?

    El protocolo de la SEGO señala, asimismo, algunas situaciones en las que la epidural no debe administrarse, entre ellas:

    • cuando la madre presenta una infección en la zona de punción.

    • si existe alergia a los opiáceos o a los anestésicos locales.

    • en caso de cardiopatía materna grave.

    • si la madre tiene tatuajes en la zona de punción, ya que parte de la tinta puede ser arrastrada a la médula.

  • 5. ¿Cómo afecta a la mecánica del parto?

    La epidural puede, sin embargo, dificultar y alargar la dilatación. La postura horizontal habitual que se adopta tras la aplicación de la epidural aumenta, asimismo, la resistencia al deslizamiento del bebé por el conducto pélvico. Por ello, es recomendable permanecer sentada tras su administración.

    La epidural influye, también, en la expulsión del bebé, ya que bloquea las "ganas de empujar". Esta circunstancia obliga, en muchos casos, a utilizar instrumentos para extraer al bebé, como fórceps, ventosas o espátulas.

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