Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Bebé > Bebés > 1-2 años

Niños en la piscina, peligros del exceso de cloro

Un exceso de cloro en el agua de la piscina favorece que los pequeños desarrollen problemas de asma

La piscina es uno de los sitios preferidos por muchos niños para pasar las horas durante el verano. Pero hay que tomar precauciones: los expertos advierten de que el exceso de cloro en estas instalaciones acuáticas podría provocar que los pequeños desarrollen síntomas asmáticos. A continuación se señalan los riesgos del exceso de esta sustancia en el agua de baño y se dan varias recomendaciones para que los menores se bañen en piscinas con seguridad.

Imagen: D. Sharon Pruitt

El cloro es un químico que se emplea, además de para la purificación del agua, en la elaboración de sustancias desinfectantes, como la lejía. Actúa por oxidación: convierte las moléculas orgánicas complejas en compuestos simples, que se evaporan en forma de gas. Al aplicarse al agua de las piscinas, interviene de esa manera sobre los elementos orgánicos, tanto humanos (sudor, orina, etc.) como de otro tipo (algas, bacterias, etc.).

Niños en la piscina, los riesgos del exceso de cloro

La normativa vigente establece que el contenido de cloro libre en el agua de las piscinas debe ser de entre 0,4 y dos partes por millón (o, lo que es lo mismo, miligramos por litro). Cuando la cantidad es superior a estas cifras, se considera excesivo. Y esto tiene sus peligros. El Ministerio de Sanidad advierte de que "un nivel excesivo de cloro o sus derivados puede generar irritaciones en los ojos e, incluso, problemas respiratorios, sobre todo en menores y en ambientes cerrados, como pueden ser las piscinas climatizadas o spas".

Cuanto más pequeño es el niño y más tiempo permanece en el agua, mayores son los riesgos del cloro en las piscinas para el menor

En concreto, nadar en piscinas con exceso de cloro puede aumentar las posibilidades de que un niño desarrolle síntomas asmáticos. Así lo apunta Neumosur, una asociación no lucrativa que reúne a neumólogos y cirujanos torácicos de las comunidades de Andalucía, Extremadura, Ceuta y Melilla.

Cuanto más pequeño es (sobre todo, cuando es menor de seis años), más tiempo permanezca en el agua, más agua de la piscina ingiera, menos higiene personal se requiera para acceder a la instalación acuática y mayor sea la temperatura del agua, mayores son las probabilidades de que esos síntomas asmáticos se manifiesten.

El problema está ocasionado por la cloramina, una sustancia que se genera por la mezcla de ácido hipocloroso (producido en la reacción del cloro con el agua) con otros fluidos presentes en las piscinas: sudor, saliva y orina. La cloramina puede afectar al epitelio pulmonar y, como consecuencia, provocar síntomas asmáticos como ahogo, tos y pitos en el pecho, o causar asma en niños con predisposición a esta enfermedad.

Por eso, las piscinas donde hay pequeños presentan más riesgos: como en general no nadan tan bien, tragan más agua, que en estas instalaciones suele contener más cantidad de orina.

Otros estudios concluyen los peligros del cloro en niños

Imagen: Simon_music

Los expertos de Neumosur no son los primeros en señalar los riesgos para los niños de un exceso de cloro en las piscinas. En 2003, un estudio dirigido por Alfred Bernard, de la Unidad de Toxicología de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), apuntó una relación entre el cloro de las piscinas y la aparición de enfermedades pulmonares en bebés y niños pequeños con propensión al asma.

De acuerdo con estos datos, para los menores con tendencia asmática, bañarse una hora semanal durante dos años en una piscina con cloro aumenta en un 60% el riesgo de que desarrollen asma u otros problemas como bronquitis o eccemas.

Niños en piscinas: diez consejos para un baño seguro

Cuando el olor del agua haga sospechar un exceso de cloro, se debe evitar que los niños se bañen en la piscinaEl estudio dirigido por Alfred Bernard no desaconseja que los niños vayan a piscinas, pero sí insta a los padres a elegir con cuidado las instalaciones acuáticas a las que llevan a sus hijos. Con tal fin, Neumosur propone un decálogo de recomendaciones para tener en cuenta antes de que los menores se bañen en una piscina. Son las siguientes:

1. Comprobar que las piscinas reúnen los permisos y las condiciones adecuadas.

2. Impedir el baño del niño cuando la intensidad del olor del agua haga sospechar un exceso de cloro o un mantenimiento inadecuado de las condiciones higiénicas.

3. Tratar de que los pequeños no traguen agua.

4. Evitar baños y exposiciones demasiado prolongadas al cloro.

5. Duchar a los niños antes de bañarse y demandar que los demás también lo hagan.

6. Usar y exigir el uso de pañales específicos (preparados para absorber la orina en el agua) para el baño de bebés y niños pequeños.

7. Tener especial cuidado con los menores de tres años y con niños predispuestos (atópicos) al asma.

8. Fomentar el deporte en los menores asmáticos y suministrar información sobre cuáles son los más apropiados y en qué condiciones se deben desarrollar. La natación es un deporte adecuado, pero hay situaciones y condicionantes en los que puede resultar perjudicial, sobre todo en sitios con alta concentración de cloro u otras sustancias irritantes.

9. Priorizar, siempre que sea posible, las piscinas al aire libre sobre las cubiertas. Evitar las piscinas con poca ventilación.

10. Procurar bañarse en piscinas con agua más fría, pues reduce los riesgos de desarrollar síntomas de asma, aunque también es importante evitar cambios bruscos de temperatura.

RSS. Sigue informado

Al publicar un comentario aceptas la política de protección de datos

Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones
Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto