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Cómo evitar ahogamientos en piscinas, playas, pantanos y ríos

Hacer la digestión, entrar en el agua poco a poco en zonas vigiladas y nunca en solitario son algunas actitudes que previenen los ahogamientos veraniegos

Cada año mueren ahogadas en piscinas, playas, ríos y pantanos de nuestro país entre 70 y 150 personas, la mayoría de ellas niños, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Durante el verano, el agua es el elemento natural de entretenimiento tanto infantil como de los adultos, y sus alrededores constituyen el área principal de sus juegos y diversiones. Pero también entraña importantes riesgos, por lo que es necesario extremar las precauciones. Respetar los tiempos de digestión, utilizar solo las zonas vigiladas destinadas al baño, aprender las técnicas de rescate y no perder de vista a los niños en el agua son algunas de las cautelas que hay que tener en cuenta, a fin de evitar sustos y tragedias. En el siguiente artículo se ofrecen algunas pautas de comportamiento antes de entrar en el agua, una vez dentro y ya fuera de ella.

Imagen: Daniel Lobo
Aunque el periodo estival es época de relajación y descanso, cuando se está cerca del agua no se puede bajar la guardia. Con el fin de evitar percances y concienciar de los peligros que entraña el agua y la práctica de deportes acuáticos, en especial para los niños y las personas con discapacidad, a continuación se ofrecen algunas de las principales normas de seguridad.

Antes de darse un baño

  1. Prestar atención a los niños y ancianos

    Cuando se acude a una zona de baño y se está acompañado de menores, ancianos o personas con movilidad reducida, hay que prestarles una atención especial para evitar riesgos, ya que son las personas más vulnerables. Es responsabilidad de los adultos vigilar de cerca a los pequeños, pues no tienen sensación de peligro y precisan de muy poca cantidad de agua para ahogarse; de hecho, un bebé puede hacerlo en solo 30 centímetros de profundidad.

  2. Hay que evitar bañarse mientras se está haciendo la digestión

    En este sentido, se recomienda no ingerir comidas abundantes antes del baño, no consumir alcohol y entrar en el agua cuando hayan transcurrido unas dos horas, para prevenir un corte de digestión. Hay que tener en cuenta que, cuando se hace la digestión, la sangre se concentra en el aparato digestivo y se reduce la oxigenación. Esto, unido a un cambio de temperatura al pasar de un medio a otro, a menudo provoca vómitos, una bajada de las pulsaciones o la pérdida del conocimiento, que pueden derivar en un ahogamiento.

  3. No zambullirse en el agua de golpe

    Después de haber estado tomando el sol, hay que evitar lanzarse al agua con brusquedad. Acostumbrar el cuerpo a la temperatura del agua es un proceso lento, por lo que conviene ducharse antes de darse el baño (práctica de uso obligado en las piscinas), o bien, mojarse tobillos, muñecas, nuca y abdomen mientras se entra en el agua de forma progresiva. Si pasados unos minutos se siente mucho frío, se recomienda salir del agua de inmediato.

  4. Conviene conocer la zona donde se tomará el baño

    Hay que conocer, sobre todo, las mareas y corrientes, la temperatura del agua, la profundidad, si los fondos son irregulares, etc. Para evitar accidentes en pantanos, acequias y embalses, los bañistas deben informarse antes sobre la configuración del fondo y de la ribera (pozas, vegetación, rocas), las corrientes, la temperatura media del agua y si esta es turbia. En el caso de los ríos, los principales factores de riesgo son la profundidad y las corrientes que, a menudo son muy severas, con presencia de objetos de arrastre en la superficie, que pueden ocasionar contusiones.

  5. Tener cautela en los lugares resbaladizos

    Se debe tener precaución con los bordillos de las piscinas, con las rocas en los ríos, los espigones de las playas y en las zonas mojadas, pues es fácil resbalar, causarse heridas o lesiones y caer al agua. Además, no se debe empujar a nadie al agua, ni correr por el borde de la piscina y ni saltar al agua sin fijarse antes si hay alguien sumergido alrededor. En este sentido, se ha de respetar el reglamento de la piscina o de la playa.

  6. No bañarse en solitario

    Si no se sabe nadar, lo más prudente es no bañarse solo y nadar siempre en las zonas menos profundas y cercanas al bordillo en la piscina. En la playa hay que hacerlo en paralelo a la costa, sin alejarse nunca de ella y cerca de las postas de Cruz Roja. En cualquier caso, aunque se sea un nadador experimentado, lo mejor es no bañarse en solitario, en lugares apartados del resto de los bañistas, pues pueden producirse calambres, mareos, tragar agua, enredarse con algas o redes, etc. que pueden dificultar la salida del agua y crear situaciones de pánico.

  7. No darse un baño en zonas prohibidas

    Siempre hay que bañarse en las zonas vigiladas por socorristas y habilitadas al efecto, y no hacerlo en áreas prohibidas. Además, se debe cumplir con los reglamentos y las normas de higiene del lugar donde se tomará el baño. En la playa hay que atender a las banderas para saber si el baño es posible (bandera verde: mar en calma; amarilla: precaución; roja: prohibido el baño).

Mientras se permanece en el agua

  1. Salir del agua si hay mareos o escalofríos

    Si mientras se está tomando el baño se advierte algún síntoma extraño, se sienten escalofríos o tiritonas persistentes, fatiga, dolor de cabeza o en la nuca, mareos, náuseas, vértigos o calambres, hay que salir del agua de inmediato. Los mareos y cortes de digestión son frecuentes en las piscinas, ya que el cuerpo reacciona ante un baño frío repentino después de haber tomado el sol o practicar ejercicio.

  2. No tirarse de cabeza si no se conocen los fondos

    Cuando no se está familiarizado con la zona de baño, nunca hay que tirarse de cabeza. Puede haber poca profundidad y es fácil golpearse contra el fondo y producirse una lesión en la médula espinal con riesgo de parálisis. Las zambullidas en el agua son la causa del 6% de las lesiones medulares en España. Asimismo, no hay que sumergirse en fondos desconocidos, pues se deben tener en cuenta las corrientes y mareas.

  3. Precaución con las colchonetas, flotadores y manguitos

    En playas, ríos y pantanos se debe tener cautela con las colchonetas y no alejarse de la costa en ellas. Hay que tener precaución con el uso de flotadores y manguitos infantiles por el riesgo que conlleva. Muchos flotadores no cumplen las normativas de seguridad y se pueden pinchar o darse la vuelta con el niño en su interior, quedándose boca abajo e incrementando el riesgo de ahogo. Los manguitos pueden ayudar a que los pequeños aprendan a nadar, aunque se pueden deslizar y salirse de los brazos.

  4. No dejar solos a los niños cuando estén en el agua

    Hay que vigilar con gran interés a los ancianos, discapacitados, personas con movilidad reducida y a los niños. Nunca se debe dejar solo a un niño cuando esté en el agua o cerca de ella. Además, tampoco se debe dejar juguetes al borde o dentro del agua, pues resultan muy atrayentes para los pequeños. Si en una piscina no hay socorrista, los menores tienen que ir acompañados de un adulto.

  5. Vigilar a los niños que practican deportes acuáticos

    Se debe prestar una atención especial a los niños que comienzan a practicar deportes y juegos relacionados con el agua, como el buceo, el esquí, la vela, el surf o motos, además de en los parques acuáticos, ya que, a edades muy tempranas, aún no están capacitados para ciertas actividades. Es de obligado uso un chaleco salvavidas para los pequeños que no saben nadar, sobre todo si realizan algún deporte acuático. De hecho, los ahogamientos suponen la segunda causa de muerte accidental en menores de edad en España.

  6. Se debe evitar tragar agua

    La sal del mar y el agua turbia de pantanos y acequias pueden incidir en la sensación de ahogamiento. Por su parte, los productos químicos que se utilizan para el mantenimiento de las piscinas pueden provocar afecciones gástricas, náuseas y vómitos.

  7. No dejar que los niños se bañen junto a las rocas

    Muchos menores prefieren bañarse en las áreas cercanas a un espigón, ya que entre las rocas pueden encontrar cangrejos, pero son zonas que entrañan riesgos. Un golpe de mar cerca de las rocas o la picadura de un pez o una medusa pueden ocasionar daños graves.

  8. Conservar la calma en situaciones de peligro

    Si ya en el agua se percibe el peligro, lo más prudente es conservar la calma. Estando relajado y con aire se puede flotar mientras se pide ayuda.

Después del baño

  1. Hay que respetar las normas de seguridad de la piscina, playa o pantano y cumplir las indicaciones de los socorristas.

  2. Las piscinas públicas deben disponer de un botiquín de urgencia. Asimismo, en las playas aptas para el baño, hay postas de Cruz Roja con personal capacitado y medios para solventar la mayoría de las contingencias.

  3. Para prevenir los mareos y la deshidratación, se recomienda beber abundante agua, cubrir la cabeza, utilizar cremas con elevado índice de protección y evitar la exposición prolongada al sol.

  4. Cuando se percibe que hay alguien en peligro, se debe avisar a los socorristas y pedir ayuda. A la hora de realizar un rescate, hay que analizar los medios de que se dispone y las posibilidades antes de actuar. Siempre es preferible una sola persona ahogada, que dos.

  5. Ante cualquier situación de emergencia, hay que ponerse en contacto urgentemente con la Dirección General de Protección Civil y Emergencias (Teléfono: 91 537 31 00), la Policía (091) o Emergencias (112).

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