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Otitis en niños: cómo evitarla este verano

La principal forma de evitar la otitis externa en menores es secar bien los oídos de los después de los baños, usar tapones para nadar y evitar los bastoncillos

En verano, la otitis es uno de los problemas que con mayor frecuencia afecta a los niños en playas y piscinas. Esto se debe a que la infección se origina por un exceso de humedad en los oídos, algo común en la época del año en que los menores suelen pasar largas horas en el agua. Pero, ¿cómo evitar que los pequeños sufran otitis y dolores de oídos este verano? Sin duda, el mejor recurso es la prevención. En este artículo se explican las formas de prevenir la otitis en niños, sus síntomas y la manera apropiada de tratarla.

Imagen: Tiago Zaniratti

Niños con otitis: un problema frecuente en el verano

La otitis e infecciones de oídos son frecuentes en niños durante el verano, en piscinas y playas

La otitis es uno de los problemas más frecuentes entre los niños. Existen distintas infecciones de oídos, pero hay una muy común en la época estival: la otitis externa, llamada también otitis de nadador u otitis de la piscina. Debe este nombre a que su principal causa es pasar demasiado tiempo en la piscina o en contacto con agua. A veces, ocasiona un dolor tan grave que se siente incluso con solo tocar el lóbulo de la oreja.

Pero ¿cómo evitar que los pequeños sufran otitis este verano? El método principal es secarse bien las orejas al salir del agua. Para esto, la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda "inclinar la cabeza de los niños hacia ambos lados para que el agua salga".

Otitis en niños: cuidado con los bastoncillos

Imagen: Eden, Janine and Jim

La AEP indica además que "no se deben meter objetos en los oídos, como los bastoncillos, con punta de algodón", ya que los oídos "se limpian solos" de la cera que contienen y no hace falta ninguna maniobra para extraerla.

El uso de bastoncillos de cera para la limpieza del oído, muy extendido en España, presenta dos riesgos tanto para menores como para adultos: por un lado, la posibilidad de que, más que sacar la suciedad, la empuje hacia dentro y genere una acumulación de bacterias en el interior del oído, lo cual favorecería -en lugar de prevenir- las infecciones; y, por el otro, una aplicación inadecuada, con demasiada fuerza, podría dañar el tímpano.

Proteger los oídos de los niños con gorros

En niños propensos a contraer otitis, los expertos recomiendan secar los oídos con un secador y usar vinagre diluido

Estos expertos añaden que en niños propensos a contraer otitis externa, es conveniente el uso de gorros y tapones para la práctica de la natación.

Para garantizar un buen secado de las orejas, se puede utilizar incluso un secador y se puede aplicar un vinagre diluido (ácido ascético al 2%), aunque no en casos en que se haya producido una perforación en el tímpano.

Otro modo de prevenir esta forma de otitis es procurar que el sitio donde el pequeño se bañe y, en general, el agua con la que entre en contacto, cumpla con las necesarias condiciones de higiene.

Eso sí, la otitis de piscina no es contagiosa, así que no se contrae porque un niño se haya bañado junto a otro con la infección.

¿Cómo reconocer la otitis en los niños?

Si pese a las medidas preventivas, el menor contrae otitis externa, se nota por los picores en el oído o en el conducto auditivo. Pero, como se ha señalado, el principal síntoma de la otitis externa es el dolor, en ocasiones muy intenso, que provoca; se siente todavía más no solo al tocar la oreja, sino también cuando el niño mastica o hace fuerza.

También suele ocurrir que el conducto del oído se ponga rojo y que se hinche, al igual que los ganglios que están delante. Esto puede causar, además del dolor, una sensación de oídos tapados o de sordera temporal. Y, a veces, el oído segrega un líquido de color claro que luego se torna más espeso y amarillento, parecido al pus.

Mi niño tiene otitis, ¿qué hago?

Para calmar el dolor, se pueden suministrar analgésicos habituales como ibuprofeno o paracetamol

Cuando un niño padece otitis, hay que acudir al médico. Por lo general, el especialista recetará unas gotas para el oído, que pueden contener antibióticos y corticoides (estos últimos, en los casos en que es necesario bajar la hinchazón). También se pueden suministrar, para calmar el dolor, analgésicos habituales como ibuprofeno o paracetamol. Y si la gravedad de la infección lo requiriese, el médico podría recetar algún antibiótico que se tome por vía oral, aunque no es frecuente que el oído de nadador se agrave de esa forma.

Según datos publicados en la ‘Guía ABE. Tratamiento de las infecciones en pediatría’, editada por el Hospital 12 de Octubre de Madrid, el 10% de la población ha padecido otitis externa alguna vez. La máxima incidencia de la otitis se da en menores entre 7 y 12 años de edad y también en los nadadores.

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