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Recetas para ser una madre o un padre más feliz

El coste económico y de tiempo que conlleva la llegada de los niños al hogar puede reducir el grado de satisfacción personal de padres y madres

Maternidad y paternidad no son siempre sinónimo de felicidad. Ni las mujeres ni los hombres que son padres son más felices que los que no tienen hijos, afirman distintas investigaciones. Pero, ¿cuál es el momento más feliz para los padres y cuáles son los factores que restan felicidad a la familia? Estas respuestas se responden a continuación. También se detallan algunos consejos para ser una madre o un padre más feliz, como relajarse, no tratar de ser una madre perfecta o un padre «ideal», así como no envidiar ni competir con otros progenitores.

Imagen: Jacob Bøtter

¿Quienes son padres o madres son más felices?

Mujeres y hombres con niños a su cargo pueden en ciertas etapas ser más infelices que los que no los tienen

La llegada de un hijo supone en la mayoría de los casos una inmensa felicidad para las familias que lo reciben. Pero, ¿es esta felicidad duradera? Distintos estudios apuntan que la paternidad no suma un plus de felicidad. Y los especialistas concluyen que no existen diferencias reseñables en el grado de satisfacción con la vida entre los adultos que optan por ser padres y los que deciden no tener descendencia.

Es más, ser padre puede disminuir incluso el grado de felicidad. En ciertas etapas pueden llegar a ser más infelices las mujeres y hombres con niños a su cargo que los que no los tienen, corrobora una reciente investigación del Centro de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Ku Leuven (Bélgica) sobre los efectos de los hijos en la felicidad.

Tras analizar los datos de familias de 24 países -entre ellos España-, los científicos belgas señalan que la presencia de menores en el hogar no influye en la felicidad parental, si los pequeños tienen menos de seis años. Sin embargo, cuando los hijos tienen edades comprendidas entre los 6 y los 17 años, los padres reportan ser menos felices que las parejas sin descendencia.

Una investigación del Consejo de Estudios Económicos y Sociales del Reino Unido reduce aún más la etapa feliz de los padres y la limita al año antes del nacimiento del niño y a su primer año de vida.

Otro estudio en el que participaron 60.000 mujeres noruegas sitúa el punto álgido de la felicidad materna a los seis meses del nacimiento del bebé. A partir de entonces, la satisfacción de la madre comienza a descender hasta llegar al límite más bajo, cuando el pequeño tiene tres años.

Padres y madres: factores que restan felicidad

Imagen: MangakaMaiden Photography

Los niños dan muchas satisfacciones personales, proporcionan mayor sentido a la vida, son un estímulo psicológico y favorecen las relaciones sociales con otros padres. Estos son algunos de los argumentos de peso que sostienen la hipótesis de que los hijos por sí mismos aportan mayor felicidad a las familias.

Sin embargo, como afirma en una reciente investigación Matthias Pollmann-Schult, psicólogo del Centro de Estudios de Ciencias Sociales de Berlín, "estos beneficios son contrarrestados por otros factores asociados al rol de padre o madre que influyen de forma negativa en el bienestar psicológico del adulto". Los principales factores negativos que afectan a la felicidad parental están relacionados con un incremento de los costes de la vida, y no solo financieros. Tal como explica este psicólogo alemán, al aumento en el gasto monetario familiar hay que sumarle el coste de tiempo para los padres y las madres. Los niños reclaman y necesitan gran cantidad de horas de dedicación y hacen que las tareas del hogar se multipliquen, de modo, que "los padres tienen menos tiempo para disfrutar de otros placeres individuales o conjuntos y para pasar en pareja".

No hay que olvidar tampoco el impacto psicológico de la paternidad. Pollmann-Schult apunta que los padres deben afrontar también un mayor coste psicológico, puesto que aumentan las preocupaciones y, por tanto, el estrés.

Consejos para ser una madre o padre más feliz

La cantidad de tiempo, dinero o tranquilidad que se pierde con la llegada de los niños al hogar no se puede comprar. Sin embargo, sí es posible reducirla, lograr que su impacto en la felicidad parental sea menor y, por tanto, los padres y madres sean más felices.

Al aumento en el gasto monetario familiar hay que sumarle el coste de tiempo para los padres

Stephanie Scheneider, autora del libro 'Los secretos de las madres felices' (Oniro, 2006), reconoce que "ser madre es una profesión" sacrificada", pero revela algunas fórmulas para que el día a día con los hijos pueda ser más feliz. Aconseja evitar el nerviosismo y apostar por la serenidad y, sobre todo, no obsesionarse con ser una madre perfecta o un padre "ideal".

De la misma opinión es la pediatra estadounidense Meg Meeker, quien afirma que madres y padres deben aceptarse a sí mismos como son y "no intentar ser una madre superdotada ni prodigiosa". En 'Los 10 hábitos de las madres felices' (Palabra, 2013), Meeker aconseja no envidiar ni competir con otras madres, tener una relación sana con el dinero y adaptarse a las necesidades de la familia. También considera que es conveniente sacar de vez en cuando algo de tiempo para estar sola y vivir de forma sencilla.

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