Condenan a una empresa automovilística y a un concesionario por un airbag defectuoso

El dispositivo se abrió tras una leve colisión causando daños tanto al coche como al conductor
Por mediatrader 15 de mayo de 2003

La Audiencia de Barcelona ha condenado a la empresa automovilística Mazda Motor España y al concesionario Divacar de la Ciudad Condal, a indemnizar con 5.196 euros a un conductor al que, tras sufrir una leve colisión, se le abrió el airbag de su vehículo causándole daños tanto al coche como a él.

Esta sentencia revoca otra de un juzgado civil que desestimó la demanda del afectado al entender que la colisión que hizo saltar el airbag tuvo la suficiente entidad y fuerza para que se activase este dispositivo de seguridad pasiva. La Audiencia de Barcelona concluye, sin embargo, que el airbag se disparó por un defecto de colocación o fabricación.

El conductor reclamó una indemnización de 5.000 euros por los desperfectos ocasionados en el interior de su vehículo y por la reposición del sistema de airbag. Mazda alegó que no se acreditó que el airbag fuese defectuoso, mientras que el concesionario argumentó que, desde hacía tres años, ya no pertenecía a la red de ventas de esta empresa, alegatos ambos desestimados por el tribunal.

La sentencia recuerda que la Ley de Responsabilidad Civil está dirigida a proteger al ciudadano perjudicado por un producto defectuoso durante los diez años posteriores a su compra y, en este caso, el vehículo, un Mazda de gran cilindrada, fue matriculado en 1997.

El accidente se produjo cuando el Mazda del afectado arrancó al ponerse en verde un semáforo y en ese momento colisionó por detrás con el coche que le precedía, activándose su airbag.

La Audiencia entiende que la colisión fue de «baja intensidad» y hubo una «excesiva sensibilidad del dispositivo de seguridad (airbag), que se accionó de forma desproporcionada, por lo que estamos ante un producto defectuoso del que deben responder ante el usuario ambos demandados». El airbag «está concebido para activarse exclusivamente en respuesta a un impacto frontal o lateral fuerte, precisamente para evitar las consecuencias derivadas de éste», concluye el fallo.