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Dónde depositar el dinero a la vuelta de vacaciones

La opción más segura en tiempos de incertidumbre son los pagarés y depósitos, y si se desea invertir en Bolsa, acudir a la asiática

La inversión a partir de septiembre debe atenerse a los ahorros que no se piense necesitar en los próximos meses y con la mirada puesta en todos los gastos que habrá que afrontar, como la vuelta al cole, el pago de la hipoteca… Descartada la renta variable española, y por extensión la europea, la opción más clara para los ahorradores debe ir hacia las Bolsas del área asiática, donde aún pueden encontrarse algunas oportunidades de compra y cuyos índices cuentan con recorrido al alza. En este artículo se analizan siete fórmulas para depositar los ahorros tras las vacaciones.

Invertir con precaución

Imagen: Rubén García / Consumer Eroski

Llega la vuelta de las vacaciones y es el momento de enfrentarse de nuevo a los problemas cotidianos, este año agravados por el encarecimiento de las facturas domésticas (luz, agua, teléfono…) y el incremento del precio de buena parte de los objetos y artículos de consumo a través del IVA.

Con este panorama, son numerosos los ciudadanos que se plantean cómo recuperar el poder adquisitivo que tenían antes de las vacaciones y dudan sobre la manera de encauzar sus inversiones, máxime cuando la incertidumbre bursátil parece haberse instalado de modo definitivo en los mercados nacionales.

Solo se deben invertir los ahorros que no se piense necesitar en los próximos meses

Una vez descartada la renta variable española, el abanico de opciones para depositar los ahorros, solo los que no se piense necesitar en los siguientes meses, se reduce de manera notable aunque siempre se pueden encontrar “nichos” de inversión que puedan dar alegrías a los pequeños inversores.

Siete candidatos para invertir el capital ahorrado

  1. Renta variable internacional: tras descartar la Bolsa nacional, y por extensión la europea, la opción más clara de los ahorradores debe ir destinada hacia la renta variable asiática, donde aún pueden encontrarse algunas oportunidades de compra y unos índices que cuentan con recorrido al alza.

    No obstante, para tomar posiciones en estos mercados, es necesario tener un cierto grado de conocimiento, bien por sus horarios, o porque son valores que poco o nada conocen los pequeños y medianos inversores. En todo caso, queda el recurso de recurrir a un intermediario financiero.

  2. Pagares y depósitos: son los productos más adecuados para momentos de incertidumbre como el actual, ya que a corto plazo tienen pocos riesgos. Además, las entidades financieras, con el objetivo de captar capital, brindan ofertas de mayor interés para sus clientes.

    Los pagarés permiten obtener una rentabilidad de entre el 3% y el 4% para un plazo fijo no superior a los tres meses, aunque con el inconveniente de que en algunas propuestas el capital exigido (en torno a 15.000 euros) puede ser demasiado elevado para algunas economías domésticas.

    Por lo que se refiere a los depósitos a plazo, las propuestas son menos generosas. Si se quiere elevar la rentabilidad, hay que acudir a promociones en las imposiciones, ofertas para nuevos clientes o a productos vinculados que pueden subirlo hasta la cota del 3%.

  3. Inversión en oro: este metal precioso es el valor refugio por excelencia y se constituye como la primera opción de inversión en los periodos de crisis económica y escepticismo bursátil. Su inversión se puede formalizar a través de la compra física (lingotes, monedas…), mediante otros activos financieros (fondos de inversión, sobre todo) o de manera directa en Bolsa, aunque en este caso la inversión se tendría que dirigir a los mercados norteamericano o británico. Las revalorizaciones pueden ser muy importantes si se mantiene la misma evolución de su precio.

    Otra estrategia consistiría en aplicar este mismo proceso a otros metales preciosos (plata, platino…) que ejercen como refugio de los capitales ante los procesos de e incertidumbre económica, aunque las opciones que generan los mercados financieros son menores.

  4. Cuentas de alta remuneración: la vuelta de las vacaciones puede ser el momento adecuado para contratar una cuenta de estas características, con la que conseguir un tipo de interés cercano al 2,50% y, de paso, la devolución de entre un 1% y 5% de los recibos domiciliados.

    Es una de las estrategias favoritas de los bancos y cajas de ahorro para captar dinero de otras entidades y hay numerosas propuestas en este tipo, que además no suponen ningún riesgo.

  5. Monedas refugio: más recomendables incluso son las divisas, que ejercen su papel de refugio en la actual crisis económica (dólar norteamericano, franco suizo o yen japonés) y se pueden contratar a través del mercado de divisas o por medio de otros productos financieros como depósitos, fondos de inversión, etc. Cuentan con el gran inconveniente de que es necesario un cierto grado de aprendizaje para operar con estos activos financieros. Es, por ello, un modelo de inversión más propio de los inversores más experimentados, que saben qué hacer con su dinero en cada momento.

  6. Tesoro Público: otra posibilidad es la que brinda la Deuda Pública, con intereses más generosos en los últimos meses, que oscilan entre el 2,5% y 5,5%, aunque en la mayoría de las ocasiones están destinados a plazos elevados, por encima del año de permanencia. Está indicado para perfiles conservadores, que quieren depositar sus ahorros a un plazo algo más largo y por una rentabilidad pactada, sin mayores problemas.

  7. Fondos cotizados: es uno de los productos financieros que más crece en España. Se trata de una cesta de valores o activos cuyo valor cotiza en los mercados financieros de casi todo el mundo.

    Se comporta como una acción, dado que su precio se calcula de forma automática teniendo en cuenta la ponderación de los valores que contiene. A diferencia de los fondos tradicionales, tiene unas comisiones de gestión muy reducidas. Es una opción arriesgada, pero con un premio suculento si se acierta en la elección.

Bono alemán o norteamericano

Otra de las opciones que se les presentan a los inversores es la compra de bonos, sobre todo germanos o estadounidenses, por la confianza que inspiran entre los agentes económicos ambas economías.

  • El alemán cuenta con la ventaja de la confianza que tiene la economía teutona y se está constituyendo como una de las mejores inversiones en el viejo continente, debido a la situación por la que atraviesa la Unión Europea.
  • Los bonos del Tesoro estadounidense son otra alternativa que debe tenerse en cuenta en la actual coyuntura económica. A pesar de la rebaja de calificación que ha tenido la deuda norteamericana por parte de las agencias de calificación, es aún una de las elecciones preferidas por los inversores en tiempos de crisis, ya que es considerada como un activo libre de riesgo.

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