Entrevista

Luis Javaloyes, director de la Agencia Negociadora de Productos Bancarios (ANPB)

Se tiene un gran desconocimiento de lo que pagamos a los bancos
Por Mercedes Iñiguez 24 de julio de 2007
Img javaloyes
Imagen: Emiliano Ricci

Ante el maremágnum de ofertas empresariales que nos llegan a diario desde los bancos, constructoras, etc., los españoles estamos un poco despistados. La Agencia Negociadora de Productos Bancarios (ANPB) lleva nueve años trabajando como intermediaria financiera para ayudar que empresas y particulares consigan los mejores préstamos hipotecarios y personales, además de asesorar sobre refinanciación de deudas, créditos y leasing, entre otras operaciones. Una actividad empresarial muy desarrollada en otros países, pero que todavía es incipiente en España. Luis Jabaloyes ( Madrid, 1977) explica cuáles son las carencias culturales financieras más comunes de los españoles, destaca los errores más comunes a la hora de contratar préstamos o hipotecas y advierte de que hay que estar muy bien informado para evitar desengaños.

¿Qué consejos le daría a alguien que requiere de un intermediario financiero?

En primer lugar debe comparar las ofertas de servicios entre las diferentes empresas, valorando la transparencia, el alcance del servicio ofrecido y las condiciones financieras de los productos bancarios que le vayan a gestionar. Todas estas empresas deben estar certificadas con el sello de calidad ISO 9001:2000. Afortunadamente el crecimiento y la profesionalización del sector de la intermediación financiera ha traído consigo la aparición de compañías muy serias que desarrollan métodos y procesos de trabajo de gran calidad.

¿De qué debe desconfiar?

Sobre todo de las empresas que se anuncian en los clasificados o en los anuncios “por palabras”, prometiendo grandes ganancias. Muchos de ellos se dedican supuestamente a ayudar a un cliente con un problema, cuando en realidad lo que hacen es generarle un problema mucho más grande. Desgraciadamente este sector se ha prestado a que gente sin ningún tipo de formación haya querido hacerse un hueco prestando un supuesto servicio de asesoramiento financiero, cuando en realidad se han limitado a aprovecharse de clientes con pocos conocimientos

Si uno es víctima de este aprovechamiento, ¿qué debe hacer?

Presentar una denuncia ante la instancia judicial que corresponda en cada caso.

Pero es difícil que dejen rastro o que se les pueda perseguir una vez cometido el fraude…

Por eso lo mejor es tomar las precauciones necesarias. Hay que informarse muy bien para adquirir una cierta cultura financiera.

¿Cómo estamos los españoles en cuanto a cultura financiera?

Pudimos comprobar en un estudio que, en general, las personas no saben muy bien lo que pagan a los bancos. Hay un gran desconocimiento sobre los tipos de interés, las comisiones, la vinculación o los productos que una persona tiene que contratar obligatoriamente y los que no. Una de nuestras funciones también es la de aclarar o dar transparencia a todas estas cuestiones que los clientes en general no tienen muy claro. Cuando una persona gestiona una operación con nuestra ayuda, antes de firmar dispone por escrito de la oferta vinculante de la entidad bancaria y se le explica con detenimiento lo que implica cada punto. Así se consigue que el cliente sepa exactamente qué es lo que va a firmar y tenga la seguridad de que lo que firma con el banco es lo que él quiere.

“Hay un gran desconocimiento sobre los tipos de interés, las comisiones, la vinculación o los productos que una persona tiene que contratar obligatoriamente y los que no”

¿En qué somos más ‘despistados’?

En los tipos de interés que se pagan por las hipotecas o en los productos que supuestamente son obligatorios y que se vinculan en una operación y los que no lo son. Por ejemplo, hay personas que piensan que para suscribir una hipoteca es obligatorio contratar un seguro de vida, un plan de pensiones, tarjetas de crédito, de débito… cuando lo realmente necesario es contar con un seguro contra incendios. El resto de los productos no son obligatorios, sino que entran dentro del acuerdo entre el banco y el cliente. Pero no se puede argumentar que la ley lo requiere, porque no es así.

¿No sería más fácil que los bancos incluyeran sólo las cláusulas estrictamente necesarias?

La actividad bancaria está muy regulada y sujeta a la supervisión del Banco de España. Las entidades financieras están obligadas a facilitar muchísima información contractual y, aunque esto es así precisamente para garantizar los derechos de los clientes, muchas veces cuesta entender qué significa cada cláusula o la trascendencia que pueda tener. Por ejemplo, en una oferta vinculante de un préstamo hipotecario se contienen todas las cláusulas y estipulaciones del préstamo, el tipo de interés, la fórmula para el cálculo del TAE, etc. Se abruma a los clientes con mucha información y es ahí donde nosotros aportamos ese plus de transparencia e interpretamos para el cliente toda esa información farragosa. Por eso exigimos que la oferta vinculante se presente con el tiempo necesario para que nosotros podamos explicársela al cliente.

Exigimos que la oferta vinculante se presente con el tiempo necesario para que nosotros podamos explicársela al cliente

Entonces, los bancos son conscientes de que, en general, no nos detenemos a interpretar esa información….

Las entidades bancarias se limitan a cumplir la ley y eso no es ningún truco. Lo que ocurre es que, a efectos prácticos, las personas no son capaces de asimilar tanta información.

¿Cuáles son las preguntas más recurrentes por sus clientes?

Son muy habituales las consultas sobre qué medidas adoptar para protegerse si continúan subiendo los tipos de interés.

Y les responde…

Una de estas medidas puede ser la contratación de las cuotas blindadas. El cliente pagará siempre la misma cuota, aunque como contrapartida tendrá un plazo más largo de amortización.

¿Me recomendaría acudir a un intermediario financiero?

Sí siempre que necesite contratar un producto bancario y quiera evitarse el peregrinaje de banco a banco, además de asegurarse de la finalidad del producto bancario a contratar, y de ayudarle a evaluar sus ventajas y desventajas antes de concretar la operación.

Un servicio que no es gratuito

Depende de la empresa a la que acuda. Nosotros siempre hemos apostado por la calidad y por la transparencia y cuando un cliente contacta con nosotros desde la primera conversación conoce con exactitud el coste del servicio. Realizamos un estudio totalmente gratuito y sólo se devengan honorarios profesionales en caso de éxito, es decir, cuando se llega a formalizar la operación cuya gestión nos ha sido encargada.

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