Oficina del accionista

Las empresas que cotizan en Bolsa canalizan a través de este servicio las consultas de los accionistas sobre la compañía
Por José Ignacio Recio 19 de marzo de 2009
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Imagen: Katrina Tuliao

¿Cuándo me van a pagar los dividendos? ¿Sería rentable acudir a la próxima ampliación de capital? ¿Por qué estoy perdiendo tanto dinero en Bolsa? Éstas son algunas de las dudas que afligen a los pequeños y medianos accionistas, y que pueden canalizar a través de la Oficina del Accionista, servicio del que disponen todas las empresas que cotizan en el Mercado Continuo.

Funciones de la oficina

Desde los blue-chips (Banco Santander, BBVA, Endesa, Iberdrola y Telefónica) a las compañías que están enmarcadas en el «Ibex-35», como Acciona, Red Eléctrica Española o Unión Fenosa, pasando por valores de pequeña y mediana capitalización al estilo de Aguas de Barcelona, Ebro Puleva, La Seda de Barcelona o Tubacex, todas cuentan con una Oficina del Accionista a la que puede dirigirse cualquier inversor. Pero antes de hacerlo es importante conocer en qué consiste este mecanismo de protección fundamentalmente informativo, ya que en caso de querer hacer una queja o reclamación hay otros canales más adecuados.

En cumplimiento de lo establecido en el artículo 112 de la Ley de Sociedades Anónimas y el artículo 117 de la Ley del Mercado de Valores, la Oficina del Accionista tiene como función asistir a estos en relación con las cuestiones que planteen antes de la celebración de la sesión de la junta general de la compañía en la que han invertido, así como durante su desarrollo. Desde la convocatoria del encuentro hasta su finalización, los accionistas cuentan con este servicio, que dispone de un lugar específico en el local donde se celebra la reunión para responder las cuestiones que puedan plantear los asistentes antes del inicio de la sesión, así como atender e informar a los accionistas que deseen hacer uso de la palabra. También y, aunque no está en su origen, pueden elevarse a esta oficina las quejas derivadas sobre alguna actuación de la compañía, aunque para esta cuestión es preferible utilizar otros canales más apropiados, como acudir a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o a la figura del Defensor del Accionista.

La Oficina del Accionista está abierta a todas las personas que han invertido en la empresa cotizada

La Oficina del Accionista está abierta a todas las personas que han invertido en la empresa cotizada, con el objetivo de mantener una línea de comunicación directa y personal para las siguientes cuestiones:

  • Informar sobre la marcha de la entidad y de la acción.
  • Ofrecer productos especiales a todos los accionistas.
  • Resolver las cuestiones que planteen los inversores en relación con las acciones de la empresa en cuestión.
  • Recoger cualquier sugerencia que manifieste un accionista.

Las dudas más frecuentes

Hay varios canales establecidos de antemano para que un accionista acceda a este servicio: vía telefónica, Internet y el tradicional correo ordinario. Si además desea recibir en su correo electrónico la información más relevante sobre la acción y la empresa de la que es accionista, tiene la posibilidad de suscribirse a un servicio de alertas, un soporte adicional en la información de la compañía. Todas las que cotizan en la renta variable española disponen de este servicio a través de sus respectivas páginas webs, desde donde proporcionan toda la información necesaria.

Entre las cuestiones más comunes que plantean los pequeños y medianos inversores se encuentran las relacionadas con la política de dividendos que sigue la empresa, dónde obtener información sobre la evolución de su acción o qué gastos conllevan la compra y depósitos de las mismas. Además de a estas preguntas, el accionista puede tener repuesta para cuestiones tan elementales como sus derechos, que son los siguientes: participar en el reparto de las ganancias sociales (dividendos, primas, etc.) y en el patrimonio resultante de la liquidación; de suscripción preferente de la emisión de nuevas acciones o de obligaciones convertibles en acciones; de asistir y votar en las juntas generales y de impugnar los acuerdos sociales, y a la información.