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Contratar un seguro médico

La edad, el sexo y la zona geográfica de residencia determinan el coste de un servicio médico privado

La atención personalizada y la rapidez en conseguir cita, frente a los “cinco minutos estipulados” y los meses de espera para concertar una visita en la Sanidad pública, suelen ser razones de peso para que una familia decida añadir el gasto de un seguro médico privado a su ya maltrecha economía. Pero hay que sopesar la necesidad real de contratar este servicio, ya que puede suponer un elevado desembolso, que se calcula en función de la edad, el sexo y la zona geográfica en que se resida.

Aunque el 70% de la población española percibe su estado de salud como bueno o muy bueno según los datos de la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) realizada en 2006, los ciudadanos no dejan de preocuparse por ella y siguen contratando seguros médicos. Así lo atestigua la recaudación de primas de la seguridad privada, que en el primer trimestre de 2008 ascendió a casi 1.537 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 8,9% respecto al mismo periodo del año anterior. El crecimiento más elevado se produce en la modalidad de Reembolso de Gastos, cuyo ratio del 10,6% supone casi dos puntos más que la de Asistencia Sanitaria y Subsidios e Indemnizaciones (8,7% en ambos casos), según las estimaciones realizadas por la Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones (ICEA).

Son numerosos los usuarios que utilizan tanto la Seguridad Social como los servicios de un seguro médico

Estos servicios se reciben en paralelo a los que ofrece la Sanidad pública, ya que son numerosos los usuarios que pagan por ambos servicios. Aunque considerada como de buena calidad, la Seguridad Social no puede competir en rapidez y variedad con un seguro médico privado, por lo que elegir médico, no esperar, y ser atendido de inmediato en hospitales de reconocido prestigio resulta una opción muy tentadora.

Los parámetros

Los seguros médicos privados establecen sus tarifas en función de coberturas que son muy complicadas de comparar entre sí. Los criterios que suelen usar son: edad, sexo y zona geográfica de residencia, por lo que el precio varía mucho entre una y otra. En lo que todas las compañías coinciden es en que si se es mayor de 64 años es mucho más complicado, por no decir imposible, obtener un seguro médico privado.

  • La edad.
    En ADESLAS un hombre de 64 años no pagará lo mismo que un chico de 19. El anciano, suponiendo que viviera en La Coruña, pagaría una de las cuotas más altas -más de 1.400 euros anuales-, mientras que un hombre de 35 años tendría una prima anual de 543,66 euros, y un joven de 19 abonaría al año 502,24 euros. Todos con la misma póliza, “Adeslas Completa”, que incluye atención primaria, urgencias, especialidades, medicina preventiva y hospitalización (los seguros dentales siempre van aparte).
  • La empresa aseguradora.
    Si la edad es un factor determinante, también lo es la compañía. Por ejemplo, en SANITAS, por una cobertura total como la anterior, un hombre de 45 años en Madrid pagaría anualmente 599,73 euros por la póliza, mientas que el mismo hombre con un seguro contratado en ADESLAS pagaría 659,51 euros. Es importante entender que estos números son meros indicadores, y que siempre se debe comparar qué compañía ofrece mejores y más amplios servicios en la misma comunidad.
  • Sexo.
    Si se toma en consideración el género, las diferencias también resultan sorprendentes. De este modo, una mujer de 45 años que viva en Murcia y deseara contratar una póliza con ADESLAS pagaría una prima anual de unos 800 euros, mientras que un hombre de la misma edad y lugar de residencia pagaría sólo 692,20 euros.
  • Lugar.
    Otro factor importante a la hora de contratar un seguro es la relación que se establezca entre la compañía y la región de residencia. Dependiendo de en qué comunidad autónoma o ciudad se resida, se pagará más o menos. En ASISA, a la hora de calcular la prima establecen como criterios de diferencia Alicante, Baleares, Barcelona, Cuenca, Palencia, Soria y Melilla. Por ejemplo, una familia compuesta por un padre, madre y dos hijos que viviera en Cuenca pagaría una prima mensual por los cuatro de casi 220 euros al mes, mientras que la misma familia, si viviera en Barcelona, pagaría 10 euros más cada mes.

Conocer las necesidades de cada uno

La calidad y la eficacia de los profesionales y centros hospitalarios que proporcionan estos seguros son decisivos a la hora de decantarse por la opción de contratar una póliza privada. Pero para poder suscribir la más idónea -con las mejores coberturas y condiciones- es preciso conocer antes las propias necesidades. Es importante entender que una póliza de salud es “un acuerdo entre el cliente y la compañía de seguros”, por lo que conviene asegurarse siempre de que en la misma aparezca la solicitud del seguro médico o de salud, las condiciones generales, las condiciones particulares que individualizan el riesgo, las condiciones especiales correspondientes a la póliza, la descripción de los servicios y los apéndices.

Además, cuando se decide realizar un gasto de tales proporciones y contratar un seguro médico, hay que tener en consideración numerosos aspectos:

  • La calidad de la atención, que debe ser personalizada y cercana.
  • No pagar un plus por cada servicio que se use.
  • No dejarse influir por la tradición de la familia respecto a un seguro determinado.
  • Tener en cuenta si hay recargos o cancelación por siniestralidad.
  • Saber si hay rescisión de póliza en edades avanzadas.
  • Conocer los periodos de carencia (es el tiempo, contado a partir de la fecha de efecto del seguro, o de la inclusión de un nuevo asegurado, durante el cual no entra en vigor alguna de las garantías de la póliza). En la mayoría de los seguros médicos es de seis meses.
  • Flexibilidad de horarios de consulta.
  • Cobertura geográfica.
  • Asistencia en viajes (nacional e internacional).
  • Conocer si las enfermedades o dolencias anteriores a tener el seguro están o no cubiertas.
  • Valorar los límites de hospitalización que ofrece el seguro.
  • Considerar si incluye cobertura psiquiátrica.
  • Obtener información sobre los centros de hospitalización. Más que un hotel de cinco estrellas, el centro debe cumplir con su verdadera función, que no es otra que ofrecer todos los servicios y herramientas de atención necesarias para brindar la mejor atención médica.
  • Analizar qué tipo de cobertura se desea contratar, y con cuánto dinero se cuenta, además de pensar con qué asiduidad se acude al médico para determinar si, en efecto, se necesita contratar un seguro de este tipo.
    • LAS DESVENTAJAS

      Aunque disfrutar de un seguro privado de salud reporta a su beneficiario numerosas ventajas, entre las que destacan sus ya comentadas rapidez y flexibilidad, tampoco están libres de contar con ciertos inconvenientes:

      • No cubre en su totalidad la compra de medicinas.
      • No proporciona una cobertura para todas las patologías.
      • La Seguridad Social admite a todos los ciudadanos; la seguridad privada es una empresa y puede utilizar el derecho de rechazar asegurar a una persona.
      • El periodo de carencia, en algunas ocasiones, no permitirá hacer uso inmediato de los servicios, de manera que si se necesitan con urgencia la rapidez que ofrece el sistema privado -uno de sus mayores atractivos- puede desaparecer en estos casos.

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