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Absentismo laboral virtual

La mitad de las consultas en Internet que realizan los trabajadores durante su horario laboral son de tipo personal, razón suficiente para ser despedido

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Uno de los nuevos indicadores que se empiezan a tomar en consideración para medir el desarrollo de un país o una comunidad, además de los índices económicos tradicionales, es el número de usuarios de Internet. El uso de la Red en el trabajo es un factor claro de modernidad y competitividad, además de una potente herramienta que ayuda a los trabajadores a realizar mejor su trabajo. Sin embargo, frente a todas las ventajas que supone su uso en el ámbito laboral, tiene un gran inconveniente. El correo electrónico e Internet son utilizados en muchos casos de forma abusiva e inadecuada, consumiendo muchas horas de trabajo en una práctica que ya ha sido bautizada con el nombre de “absentismo virtual”.

Absentismo presencial

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En muchas empresas se ha detectado un buen número de empleados que están en su puesto de trabajo, aparentemente realizando su tarea con normalidad, pero que en realidad se dedican a jugar con el ordenador, según indica el experto Jesús Francisco Molinera Mateos, quien añade que otros muchos pasan las horas conectados a páginas de Internet sin relación alguna con su labor, o usando el correo electrónico para comunicaciones ajenas a la empresa. Según este experto, esta actitud también puede denominarse “absentismo presencial”, porque el trabajador está presente en su puesto de trabajo pero no está realizando sus tareas laborales. El funcionamiento de los ordenadores, y la rapidez con que se puede hacer desaparecer lo que está en pantalla sustituyéndolo por un documento de trabajo, “coloca en situación ventajosa a aquellos empleados poco escrupulosos con el cumplimiento de sus obligaciones”.

Causa de despido

Aunque resulta muy difícil conocer a ciencia cierta las horas de trabajo perdidas delante de la pantalla de un ordenador, empieza a generalizarse cierta preocupación entre muchos empresarios, que temen un descenso en la productividad de sus empleados. De ahí que muchos estén tomando medidas para ejercer un mayor control sobre estos que, en los casos más graves, puede incluso desembocar en el despido del trabajador que realice un uso inadecuado de Internet.

Hay dos motivos que podrían legitimar el despido por el uso desproporcionado del correo electrónico e Internet, según los expertos Francisco Marco y David Escamilla, autores del libro ‘El control en la empresa’. “La trasgresión de la buena fe contractual supone un abuso de confianza en el desempeño del trabajo, además de la indisciplina y desobediencia por parte del trabajador. Esto se refiere principalmente al incumplimiento de las obligaciones de fidelidad, diligencia y lealtad, así como de aquellas obligaciones exigibles en cumplimiento de los intereses empresariales”. No obstante, el empresario deberá emitir previamente órdenes por medio de comunicaciones hacia los trabajadores advirtiéndoles de que los equipos informáticos sólo pueden utilizarse para trabajar.

Las sentencias judiciales coinciden en estimar que contravenir la normativa interna o causar daños económicos a la empresa pueden ser motivo de despido

¿Son considerados procedentes estos despidos por parte de los jueces? La jurisprudencia española dispone ya de un importante número de sentencias dictadas al respecto. Cada caso que llega a los tribunales es distinto y con circunstancias específicas que pueden sancionarse como faltas leves, graves o despido. Pero en todos los casos las sentencias coinciden en una misma línea interpretativa: contravenir la normativa interna o causar daños económicos a la empresa o a su imagen corporativa sí puede ser motivo de despido.

Derechos y obligaciones

En el Derecho español no existen, por el momento, normas legales específicas sobre el uso personal del correo electrónico e Internet en el trabajo, por lo que para resolver esta cuestión hay que acudir a la normativa de carácter general y, sobre todo, a la jurisprudencia.

No obstante, según Jesús Francisco Molinera, “sí se puede hablar de unas pautas legales genéricas que incumben al trabajador: por una parte, el deber de buena fe del empleado, en el que se enmarca la obligación de no utilizar los instrumentos de trabajo para fines extralaborales, y el deber de obediencia, que también compete al trabajador. Y por otro lado, lo dispuesto en la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal que examina el problema desde una perspectiva muy concreta: el tratamiento de los datos personales”.

¿Qué derechos tiene el trabajador frente a la posible intromisión del empresario? Aquí se ven enfrentados los derechos de ambas partes. Por un lado, la legalidad de dicho uso para fines no empresariales y la legalidad de las medidas de control por parte de la empresa. Desde el punto de vista jurídico, parece más problemático el control del correo electrónico que el de las visitas a “webs”.

En el presunto abuso del correo de la empresa, el derecho del empresario a que el empleado cumpla su labor choca con el del trabajador a que no se violen sus comunicaciones privadas

El Estatuto de los Trabajadores, en el artículo 20, permite al empresario adoptar medidas de vigilancia y control que verifique el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales. Pero esto choca con otros derechos como son la defensa de la intimidad, el honor, o el secreto de las comunicaciones. Un reciente estudio por la consultora Domeus señala que la mayoría de los empleados (91,1%) defiende su derecho al uso privado del correo de la empresa, aunque admiten que se debe realizar con moderación.

A este respecto, el experto Jesús Francisco Molinera explica que el artículo 197 del Código Penal protege la intimidad, estableciendo penas de hasta cuatro años de cárcel para aquéllos que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otros, sin consentimiento, se apoderen de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales. En resumen, nos encontramos con dos derechos que colisionan: el del empresario, que tiene derecho a que el empleado cumpla de forma eficiente las tareas para las que fue contratado en sus horas de trabajo, y el derecho de los empleados a que no sean violadas sus comunicaciones privadas. Al final, al no existir una normativa legal específica para regular estos conflictos, son los jueces los que aplicarán las normas que consideren más apropiadas a cada caso concreto.

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