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Actores de doblaje

En España hay una costumbre arraigada de doblar más del 80% de los productos audiovisuales

Industria potente

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Criticado por muchos y alabado por otros tantos, en España hay una costumbre arraigada de doblar más del 80% de los productos audiovisuales que el público consume. La industria mueve anualmente cantidades millonarias, ya que nuestro país es uno de los lugares donde mayor cantidad de películas, series y documentales se someten a doblaje a nivel mundial. Ello ha provocado un reconocimiento internacional a los actores españoles dedicados a este tipo de interpretación, no sólo por su cantidad sino también, y especialmente, por la calidad de su trabajo. A pesar de que siempre tuvo un fuerte peso en el cine, en los últimos años el doblaje, y las posibilidades de trabajar en este campo, se ha multiplicado exponencialmente, ya que al cine hay que sumarle también las series que se emiten en las televisiones y plataformas digitales, donde gana abrumadoramente el producto foráneo, los dibujos animados o los videojuegos. Esto sin olvidar que, además de al castellano, desde hace más de una década también se realizan doblajes al catalán, gallego, euskera y valenciano.

Tras Alemania, España es el país europeo donde más se invierte en doblajes cinematográficos

La industria cinematográfica es una de las más potentes a nivel cultural en todo el mundo. Según datos del Ministerio de Cultura, durante 2007 se exhibieron 1.324 largometrajes extranjeros, con 97 millones de espectadores. La recaudación total de estas películas rozó los 536 millones y medio de euros. Esos casi cien millones de espectadores serían muchos menos, ya que se lo pensarían dos veces antes de ir a ver la película, si el idioma en que se proyectase fuera aquél en que originalmente fue concebida y filmada. España es el segundo país de Europa donde más se gasta en doblajes cinematográficos, sólo superada por Alemania. Franceses o italianos también gustan de ver filmes en sus respectivas lenguas, y hay países, como Portugal u Holanda, cuyo público no sólo está acostumbrado a ver las películas y las series televisivas en su propio idioma, sino que además considera esta posibilidad como una ventaja añadida frente a otros lugares del mundo donde no cuentan con esta opción.

Del “español neutro” a los idiomas propios

La industria del doblaje, como tal, nació con la llegada del cine sonoro. Hasta ese momento no había surgido la necesidad de reescribir los diálogos de los héroes y villanos en las lenguas de aquellos lugares donde se exhibían sus aventuras. En España, las primeras cintas americanas que llegaron venían ya dobladas al castellano, locutadas por actores iberoamericanos. Sin embargo el resultado final, dada la amalgama de acentos, no llegó a cuajar del todo, y se empezó a doblar por actores españoles, en estudios que durante muchos años se concentraron casi en su totalidad en Madrid. En el caso de los dibujos animados, sin embargo, no siempre se recurrió a lo que en la jerga se conoce como “español neutro” y hasta bien entrada la década de los 80 los niños crecieron escuchando en el Oso Yogui, Los Picapiedra o Scooby Doo cadencias más tropicales que peninsulares.

La creación de las televisiones autonómicas dio un nuevo impulso a la industria del doblaje, ya que surgió la necesidad de contar con expertos locutores para el euskera, catalán, gallego y valenciano. Esta nueva situación tuvo como consecuencia inmediata la multiplicación de centros especializados en ejecutar las adaptaciones lingüísticas propias para cada comunidad autónoma. La abundancia de centros no ha hecho sino provocar una mayor profesionalidad, dada la competencia, tal y como afirma I. Garrido quien lleva años como responsable de formación de una escuela de doblaje radicada en Barcelona.

Tipos de doblaje

Aunque la idea más extendida sea la de que el doblaje se limita al cine y a las series de televisión, lo cierto es que esta profesión abarca otros muchos campos. Así, también es trabajo de un doblador poner voz a documentales o videojuegos. En la mayoría de estos últimos conocidos locutores deportivos que hacen las crónicas de los partidos reales, son los encargados de introducir comentarios sobre las jugadas que se realizan con los mandos de la consola.

Cine, documentales o dibujos animados requieren de unas capacidades de doblaje distintas, aunque hay una base común

Cada tipo de contenido audiovisual requiere de unas capacidades distintas, aunque haya una base común que comparten todos los dobladores. Los especialistas en documentales, por ejemplo, tienen especial cuidado en el ritmo de los silencios. El ritmo de estas imágenes es distinto al de una película, unos dibujos o una serie. Se pone énfasis en un tono de voz evolutivo, orientado a mantener en el público expectación en las imágenes, sin que se pierda el interés. En el doblaje de dibujos animados, sin embargo, es necesario contar con numerosos y variados registros de voz, ya que dadas sus características, la expresividad se muestra más con la voz y sus variaciones que con la cara del personaje animado.

Los expertos coinciden en señalar que todas las especialidades del doblaje son complejas, pero no dudan en asegurar que quizás sea en el caso del cine y la televisión donde mayores dotes interpretativas se requieran. Antes de doblar los diálogos de los protagonistas, de reinterpretar una actuación, los actores de doblaje necesitan conocer cómo se mueve un determinado actor, sus gestos y “tics”, su modo de interpretar… por lo que estudian a fondo a los personajes, tanto en el nivel visual como en el sonoro.

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