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Nómina flexible

Cada vez son más los empleados que disponen de la "nómina flexible", una fórmula que combina el tradicional salario en dinero con el pago de complementos en especie

Img viajeslujo021 Imagen: Neyzen --

Un sistema que beneficia a todos

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Coches, portátiles, seguros, planes de pensiones… Muchos trabajadores reciben ya estos productos como parte de su salario. El resto, claro está, lo perciben en dinero contante y sonante. Este sistema, procedente de Estados Unidos, recibe el nombre de “nómina flexible”. Hasta hace poco tiempo esta “nómina flexible” era una práctica casi exclusiva de grandes empresas y multinacionales. Con el tiempo, la combinación de retribución dineraria y el pago en especie (retribución no-dineraria) empieza a extenderse en empresas de todos los sectores y de todos los tamaños. El ritmo de introducción, no obstante, es aún lento en el caso de las pequeñas y medianas organizaciones. Esto se debe, sobre todo, al hecho de que las pymes carecen de un departamento de recursos humanos adecuado para gestionar el sistema y a que las pequeñas empresas, a diferencia de las grandes, no tienen la posibilidad de contratar o retener a los mejores talentos.

Pero, ¿es un sistema aplicable a todo tipo de trabajadores? La retribución flexible era hasta hace bien poco coto exclusivo de la clase directiva, pero ahora ya son muchos los mandos intermedios y empleados de base que disfrutan de esta posibilidad.

Se trata de una fórmula salarial que beneficia tanto a la empresa como al trabajador. De hecho, las empresas lo suelen utilizar para incentivar a empleados, evitar que se fuguen los mejores talentos o para poder robárselos a la competencia. Este “pago en especie” no es especialmente gravoso para las empresas, ya que éstas pueden conseguir un precio muy ventajoso para los productos y servicios que luego ofrecen a sus empleados. La gran ventaja que representa para ellos es que se incrementa siempre su retribución neta. En primer lugar, consiguen productos o beneficios que realmente van a necesitar para su consumo personal o familiar a unos precios mucho más ventajosos que los del mercado. Y, en segundo lugar, cuenta con una fiscalidad ventajosa, o bien está exento de declararlo en su IRPF si se encuentran dentro de unos límites establecidos legalmente.

La retribución en especie cuenta con una fiscalidad ventajosa, o está exenta de declaración en el IRPF si está dentro de unos límites establecidos legalmente

Otra característica para que este sistema sea realmente eficaz es que no se trate de una imposición de la empresa, sino que sea el trabajador quien decida si quiere percibir una parte de su salario en especie y a qué tipo de productos o servicios lo destinará. Además, podrá cambiar periódicamente la composición de sus retribuciones de acuerdo a sus necesidades personales en cada momento. Por ejemplo, durante un año el empleado podrá optar por un seguro médico, pero al siguiente puede decantarse por la instalación del ADSL, o un ordenador para su hijo. Esta condición es defendida por Carlos Delgado Planás y José Ramón Pin Arboledas, autores del libro “¡Págame como yo quiero!”. Según estos expertos, “la retribución flexible es una fórmula de compensación que persigue fundamentalmente que sea el empleado el que pueda decidir cada año cómo percibirla: en efectivo o en especie, a través de determinados bienes o servicios definidos con anterioridad, y claro está, dentro de los límites legales establecidos al efecto”.

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