Un estudio demuestra que la sordera no implica dificultades para aprender matemáticas

Los niños sordos pueden aumentar su rendimiento en esta asignatura si mejoran sus habilidades lingüísticas
Por EROSKI Consumer 29 de julio de 2010

Un equipo de investigación de la Universidad de Málaga (UMA), coordinado por el profesor José Miguel Rodríguez Santos, ha demostrado que las dificultades relacionadas con las habilidades numéricas básicas no son un aspecto inherente a la sordera, sino un problema secundario provocado por las dificultades en sus habilidades lingüísticas y comunicativas. Este hallazgo implica que los niños sordos mejoren su rendimiento en esta asignatura cuando mayores son sus habilidades lingüísticas.

El profesor Rodríguez Santos aseguró que «el impacto del lenguaje en general sobre los niveles superiores de procesamiento numérico, como el cálculo o la resolución de problemas, está bien demostrado». Por tanto, si los niños sordos resuelven sus problemas de acceso a estas habilidades de una manera efectiva, resuelven también sus problemas con el procesamiento numérico en la misma medida que lo hacen los oyentes, señaló el profesor de la UMA.

Por esta razón, el estudio se ha centrado en el análisis de las denominadas habilidades numéricas básicas, tales como la «estimación de magnitud», la «representación de línea mental numérica…», indicó Rodríguez Santos. Estas habilidades son las que deben llegar a automatizarse para un posterior buen rendimiento matemático. «Son tareas matemáticas que no exigen un fuerte dominio lingüístico y pueden, por tanto, realizarse sin el requisito de necesitar unas complejas instrucciones o razonamientos para afrontar la tarea», aseguró.

La investigación evaluó por primera vez a un grupo de niños con sordera profunda con edades comprendidas entre los 8 y los 12 años (hasta ahora los estudios precedentes evaluaban adultos), y otro grupo de niños oyentes. A través de cuestionarios, pruebas de inteligencia general, de lectura, de competencia lingüística y una batería de habilidades matemáticas realizados en centros escolares malagueños, canarios y madrileños, seleccionaron a los sujetos en «dos grupos de sujetos sordos nativos profundos divididos en sordos oralistas y sordos usuarios de la lengua de signos; y dos grupos de control de sujetos oyentes escolarizados de similar edad cronológica y de similar edad lectora».

Tras las pruebas y análisis, Rodríguez Santos y su equipo constataron que el rendimiento de los niños sordos depende mucho de su dominio del lenguaje y de su capacidad comunicativa. «Cuando el dominio del lenguaje es bueno, su rendimiento numérico es bueno».