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Consumidor y reciclaje

Por ley, los envases han de ser reciclables o retornables

El envase, útil pero contaminante

Por mucho que nos disguste, no podemos prescindir de los envases porque facilitan el almacenaje y uso de la mercancía, protegen las cualidades intrínsecas del producto y garantizan que éste llegue con todos sus atributos al consumidor.
Tal y como lo definió el diseñador y empresario inglés James Pilditch, el envase es el “vendedor silencioso” del producto; un poderoso instrumento de marketing que trata de incitar a la compra e informar sobre el producto y marca.

Además de estas ventajas, los envases originan gran parte del deterioro medioambiental actual porque constituyen más de un tercio en cuanto a peso y más de la mitad respecto al volumen de la bolsa de basura de un domicilio. Y esto a pesar de que la producción de residuos domésticos o residuos sólidos urbanos (RSU) se ha estabilizado en los últimos años alrededor en comparación con las cifras de 1998, que ubicaban el peso de la basura en 1,200 kilogramos por habitante al día, según cifras del Ministerio de Medio Ambiente. Además, se genera contaminación en el proceso productivo de embalajes y recipientes y una vez usados se convierten en residuos.

Recuperación, por ley

La preocupación por estos recipientes no es recuente. Fue a comienzos de los años 90 cuando Europa plasmó en su normativa la preocupación por los residuos de envases. La UE trató de unificar las legislaciones nacionales mediante la Directiva 94/62/CE. Más tarde se aprobó en España la Ley 11/1997 de Envases y Residuos de Envases y su posterior desarrollo a través del Real Decreto 782/1998, de 30 de abril y de la Orden ministerial de 27 de abril de 1998. La normativa obligaba a España a cumplir unos objetivos para mediados de 2001:

  • Valorización (compostaje, biometanización o incineración como fuente energética) del 50% al 65% del peso de los residuos de envases generados.
  • Reciclado del 25% al 45% del peso de los materiales de envasado de dichos residuos.
  • Reducción mínima del 10% del peso de los residuos de envases generados. Este punto fue muy polémico en su interpretación generalizada de reducir individualmente el peso de cada envase en un 10%.

Con el desarrollo del reglamento, a partir del 1 de mayo de 1998, tanto envasadores como comerciantes de productos envasados quedan obligados a adoptar alguno de los procedimientos siguientes:

  • Sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR). Mediante este tradicional sistema de devolución de los “cascos”, los productores deberán repercutir a sus clientes hasta llegar al consumidor final una cantidad de dinero por cada envase. De igual modo, quedan obligados a aceptar la devolución por parte del cliente de los envases de aquellos productos cuya marca comercialicen y a devolver la cantidad que previamente se cobró en depósito.
  • Sistemas integrados de gestión de residuos (SIG). Los envasadores y los comerciantes de productos envasados podrán eximirse de la obligación expuesta en el punto anterior si se acogen a un SIG que, mediante ciertos procedimientos, se encargue de la recogida y reciclaje de los residuos de envases de aquellas empresas que se hayan adherido a su sistema.

    En España hay dos entidades sin ánimo de lucro que gestionan estos SIG, Ecovidrio y Ecoembes. Estas entidades establecen:

    • Convenios de colaboración con las administraciones públicas, de forma que se comprometen a realizar la recogida selectiva de los residuos de envases y su transporte hasta los centros de tratamiento y reciclado.
    • Convenios con las “empresas de materiales” para que éstas se encarguen de la reutilización, reciclaje o valorización energética de los envases recuperados.
    • Políticas de cooperación mediante convenios, así, un paquete botellines de vidrio de cierto refresco puede estar embalado en plástico.

    A pesar de que la ley impone como obligación general el sistema de retorno de los envases y de que establece el reciclaje como una alternativa excepcional, la aplicación práctica de la misma ha hecho de la excepción la regla general.

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