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Íñigo de la Serna, presidente de la Red Española de Ciudades Inteligentes

Los proyectos de 'smart city' mejoran la sostenibilidad de las ciudades y los servicios a sus vecinos

La Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI) reúne ya a 41 municipios con un mismo objetivo: aprovechar los avances tecnológicos para crear entornos más sostenibles y eficientes y mejorar la calidad de vida de sus habitantes y el medio ambiente. Su presidente es el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, quien explica en esta entrevista las ventajas y los desafíos de las «smart cities», o ciudades inteligentes. Además, ofrece ejemplos de aplicaciones reales que sus vecinos ya disfrutan.

¿Cuántas ciudades forman en la actualidad la RECI?

«Los proyectos de ‘smart city’ favorecen la actividad económica y el empleo»La RECI se extiende por todo el país a un importante ritmo. De las 16 ciudades que la constituimos hemos pasado a 41 miembros: A Coruña, Alcobendas, Alcorcón, Alicante, Aranjuez, Ávila, Badajoz, Barcelona, Burgos, Cáceres, Castellón, Córdoba, Guadalajara, Elche, Gijón, Logroño, Lugo, Huesca, Madrid, Málaga, Marbella, Móstoles, Murcia, Palencia, Palma de Mallorca, Pamplona, Ponferrada, Oviedo, Rivas-Vaciamadrid, Sabadell, Salamanca, Santander, Segovia, Sevilla, Tarragona, Torrejón de Ardoz, Torrent, Valencia, Valladolid, Vitoria-Gasteiz y Zaragoza.

¿Cuál es su objetivo principal?

Poner en común el trabajo de cada una de ellas en el ámbito de la «smart city», para que el resto pueda aprovecharlo. Así avanzamos en la aplicación de las nuevas tecnologías para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos con un menor coste para la Administración. Apostar por la innovación favorece la actividad económica y el empleo en un sector en crecimiento cuyo desarrollo será clave para un cambio de modelo productivo en todo el país.

¿Cómo pueden las ciudades españolas hacerse inteligentes?

En realidad, no se trata de ser «ciudades inteligentes», sino de realizar una gestión inteligente de las ciudades y de los servicios que pone a disposición de los ciudadanos. Para ello, es necesario el apoyo institucional y de la comunidad científica, en nuestro caso la Universidad de Cantabria, y el apoyo logístico de multitud de empresas tecnológicas interesadas en participar en el proyecto desarrollado en la ciudad.

¿En qué beneficia a los ciudadanos?

Las posibilidades son incontables. En mayor o menor medida, la innovación puede contribuir a mejorar prácticamente todos los servicios que una ciudad ofrece a sus vecinos: limpieza, iluminación, suministro de agua, recogida de basuras, mantenimiento de viales, parques y jardines, semáforos, etc. Por no hablar de lo que puede suponer el incremento de la información que se aporta a los ciudadanos, de facilidad a la hora de realizar trámites administrativos, de plantear sus quejas, opiniones o sugerencias al Ayuntamiento o de proponer sus ideas para ayudarnos a los responsables políticos a mejorar la ciudad.

¿Podría citar alguna aplicación concreta de la que ya se benefician los ciudadanos?

«Las ciudades inteligentes mejoran la gestión de los recursos naturales y la sensibilidad ambiental de los ciudadanos»Gracias al proyecto SmartSantander, desarrollado en la capital cántabra, los ciudadanos ahorran tiempo y combustible. Al buscar aparcamiento en la zona centro, saben antes de entrar en cada calle si hay disponible alguna plaza o si están todas ocupadas. Otro ahorro se produce en el riego de los espacios verdes. El sistema inteligente, gracias a los sensores en el subsuelo de parques y jardines, solo se activa cuando es necesario regar. Algo parecido ocurre con la iluminación viaria. Al activarse por presencia, consigue una gestión ultra eficiente de los servicios municipales, con el consecuente ahorro económico. Los proyectos desarrollados en realidad aumentada permiten disponer de más información sobre la ciudad.

¿Dónde se pueden disfrutar de estos servicios de realidad aumentada?

Hablo de la Administración y de los más de 2.000 puntos de interés turístico, comercial y cultural registrados en aplicaciones como SmartSantanderRA, Santander Visual o el «Pulso de la ciudad». Con esta última app conectamos de manera directa con los problemas de los ciudadanos, que hacen llegar a cada servicio municipal avisos, notificaciones o alertas para que se solucionen a la mayor brevedad posible. En esta línea, han surgido otras iniciativas similares, nuevas plataformas de comunicación entre la Administración y los ciudadanos que plantean soluciones para determinados problemas de las ciudades.

¿Cómo pueden los sistemas inteligentes ayudar al medio ambiente?

A una indudable sostenibilidad de los sistemas de gestión de los recursos naturales utilizados en las ciudades y a una mayor sensibilidad de la población, que puede ver en tiempo real el consumo registrado de forma individual o colectiva de servicios como el agua, así como parámetros ambientales reales a través de aplicaciones y pantallas instaladas en las calles.

¿Las ciudades que han implantado este sistema han notado ya sus beneficios?

Los hay, en términos de sostenibilidad de los recursos públicos, de mejora y ampliación de los servicios ofrecidos a los ciudadanos y en el ámbito económico, gracias a la eficiencia que se puede obtener. Sin embargo, es pronto para cuantificarlos, porque la mayoría son proyectos experimentales de tecnología de última generación.

¿La crisis económica ha paralizado su implantación? ¿Merece la pena invertir en estos sistemas?

En Santander la financiación proviene, sobre todo, de fondos europeos. SmartSantander es uno de los cinco grandes proyectos aprobados por la Comisión Europea en el 7º Programa Marco de Investigación, en el ámbito de la Internet del Futuro. El presupuesto total es de 8,67 millones de euros, de los que seis se corresponden con la contribución comunitaria. Al margen de esta inversión, buscamos que toda la plataforma tecnológica, una vez que se ponga en marcha, tenga garantizada su continuidad más allá del despliegue inicial. Para ello, emplearemos fórmulas de cooperación público-privada. La iniciativa privada, presente desde el primer momento en el proyecto, es fundamental en el desarrollo de la «smart city», que ofrece, a su vez, nuevas oportunidades de negocio para las empresas que trabajan en su implantación.

¿Qué desafíos presentan las ciudades inteligentes?

Principalmente dos: desarrollar una arquitectura tecnológica que haga posible una gestión integral de la ciudad y la atracción de nuevas inversiones empresariales a las capitales que apuesten por estos desarrollos.


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