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La actividad petrolera puede acabar con las ballenas grises del Pacífico Occidental

Perturba los patrones alimentarios de estos cetáceos, lo que repercute en su reproducción, según ecologistas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 24 febrero de 2003
El escaso centenar de ejemplares de ballena gris que aún existen en el Pacífico Occidental podría desaparecer en breve debido a las actividades de las compañías petroleras de la región, asociadas a las gigantes Exxon-Mobil y Royal Dutch/Shell, según denuncian los grupos ecologistas en una campaña lanzada en estos días. El Gobierno ruso se ha comprometido a crear el año que viene un santuario para las ballenas en la costa este de la isla de Sajalin, pero los ecologistas no están seguros de que la medida baste para asegurar su supervivencia.

En los años setenta, la variedad Ojotsk-Coreana de la ballena gris se creía prácticamente extinguida. Antes de que comenzara la caza industrial, su número se estimaba en torno a 1.500-2.500 ejemplares, pero según algunos estudios llegaban hasta 10.000. Décadas de caza sistemática para abastecer sobre todo a los mercados japoneses parecían haber borrado de la Tierra a este coloso de hasta catorce metros y cuarenta toneladas. Sin embargo, en los años ochenta empezaron a avistarse algunos ejemplares en torno a la isla de Sajalin y en el Mar de la China Meridional y hoy se calcula que existe un centenar de estos espectaculares y misteriosos cetáceos.

La "prima hermana" de la ballena Ojotsk-Coreana, la variedad que habita en la costa opuesta del Pacífico (ballena gris californiana), ha conocido un destino muy distinto. Hacia los años 40 se consideraba una especie en peligro, con aproximadamente 1.500 ejemplares, pero las medidas adoptadas por el Gobierno norteamericano (y aceleradas por la presión de los grupos ecologistas) lograron que en los 90 su población alcanzara los 22.000 ejemplares, lo que le valió ser retirada de la lista de especies amenazadas. Las dos variedades de ballena, la de la costa Este y la de la costa Oeste del Pacífico, son similares, pero no idénticas, pues presentan notables diferencias genéticas.

Las costumbres de la ballena gris Ojotsk-Coreana son en buena medida un misterio. Se sabe que cubren enormes distancias en sus desplazamientos migratorios, pero no se conoce con exactitud el patrón de los mismos. Lo que sí se sabe es que las ballenas pasan los meses entre mayo y noviembre en las costas de Sajalin, donde se encuentran sus lugares preferidos para alimentarse, en especial en la bahía de Piltun, al noreste de la isla. Las ballenas necesitan alimentarse copiosamente durante estos meses para acumular reservas de grasa que les permitan realizar largos desplazamientos. En cuanto las aguas en torno a Sajalin comienzan a cubrirse de hielo, las ballenas emigran hacia el sur.

Problemas de alimentación

Los problemas para las ballenas grises empiezan porque, para su desgracia, estas costas no son sólo ricas en la fauna marina de la que se alimentan, sino también en hidrocarburos, cuya explotación llevan a cabo compañías rusas y occidentales en dos proyectos, Sajalin I y Sajalin II. Según los grupos ecologistas, los estudios científicos independientes en la zona demuestran que las actividades de las petroleras perturban de forma significativa los patrones alimentarios de las ballenas, lo cual repercute en su reproducción.

Los biólogos han observado un creciente número de ballenas con síntomas de desnutrición y atribuyen el fenómeno al ruido generado por las instalaciones petroleras, barcos y helicópteros. Las empresas energéticas, que han llevado a cabo a su vez estudios sobre el impacto ecológico de sus actividades, afirman que no está demostrado que sean ellas las responsables y atribuyen los cambios en el metabolismo de las ballenas a variaciones climáticas y al agotamiento de especies que les sirven de alimento.

Lo cierto es que el Gobierno ruso obligó a la petrolera Exxon Neftegaz (un proyecto ruso-norteamericano) a interrumpir hace tres años las exploraciones sísmicas que estaba llevando a cabo para localizar nuevas reservas de petróleo en la zona oriental de Sajalin. Una prueba sísmica es probablemente la actividad que tiene un mayor impacto en las ballenas, que toleran con dificultad un umbral de ruido superior a 130 decibelios. Sometidas a estímulos sonoros por encima de esta barrera, las ballenas tienden a emigrar prematuramente, antes de haber completado su proceso de alimentación.

Traslado de plataforma

Royal Dutch/Shell, que también participa en las explotaciones en torno a Sajalin, acaba de anunciar que destinará cinco millones de dólares a un proyecto de investigación para conocer mejor los patrones de conducta de las ballenas y así poder tomar medidas para su protección. Los ecologistas afirman que la medida apenas tendrá efectos tangibles y piden a la petrolera que modifique sus instalaciones, sobre todo con el traslado de una plataforma situada a escasos kilómetros de la bahía de Piltun.

El proyecto ruso para construir un santuario para las ballenas es ya otra cuestión y el World Wildlife Fund (WWF) ha anunciado su cooperación junto a otros grupos ecologistas. Según indicó Amirjan Amirjanov, encargado del proyecto por el Ministerio de Recursos Naturales, los primeros estudios indican que la zona protegida a lo largo de la costa Este de Sajalin podría tener unas ochenta millas náuticas de largo por cinco de ancho. La localización de esta zona tendrá una especial importancia, ya que se trata de preservar las áreas preferidas por las ballenas para su alimentación.

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