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Las flores huelen cada vez menos, y nos afecta más de lo que piensas

Las flores atraen cada vez menos a las abejas al reducir su fragancia por la contaminación de ozono

La fragancia de las flores es cada vez más débil debido a la contaminación por ozono, según reconoce una investigación reciente. Este problema se une a los diversos impactos que están haciendo desaparecer a las abejas en todo el mundo, y con ello la reducción de la biodiversidad y la producción agrícola, entre otras negativas consecuencias ambientales y económicas. Este artículo indica que la fragancia de las flores se apaga, cómo nos afecta y qué podemos hacer, además de cómo lo descubrieron los investigadores.

La fragancia de las flores se apaga

Imagen: CREAF
La fragancia de las flores se está apagando debido al aumento de los niveles de ozono troposférico, un contaminante cuyo incremento se prevé para las próximas décadas. Así lo señala un estudio publicado en fechas recientes en la revista New Phytologist por un equipo de investigadores del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad del Este de Finlandia (UEF).

La contaminación por ozono está reduciendo la fragancia de las flores

"El ozono aumenta la degradación de todos los compuestos volátiles que emiten las plantas en general y les acorta la vida", según el primer autor de este trabajo científico, Gerard Farré-Armengol, investigador del CREAF (en la imagen abajo), quien recuerda que en grandes ciudades como Madrid o Barcelona se producen de forma puntual emisiones altas. "Este tipo de contaminación tiene lugar especialmente en áreas próximas a grandes zonas urbanas, aunque a veces se puede desplazar a grandes distancias de la zona de formación", explica.

Este estudio se une al de otros investigadores que también han detectado efectos negativos por contaminantes atmosféricos producidos por los seres humanos. Diversos trabajos han analizado la degradación de volátiles con el ozono en las hojas o las plantas enteras y han demostrado que puede tener un impacto en otros procesos ecológicos como la comunicación entre plantas. Asimismo, un informe publicado en Scientific Reports demostró de forma experimental la degradación de los compuestos volátiles de las flores con contaminantes atmosféricos diferentes al ozono, como los óxidos de nitrógeno (NOx), el monóxido de carbono (CO) o el dióxido de azufre (SO2).

"Estos trabajos constatan los efectos de la contaminación sobre la degradación de los compuestos volátiles de las plantas y demuestran impactos negativos sobre las interacciones de las plantas con otros organismos mediante dichos compuestos", subraya Farré-Armengol.

Imagen: CREAF

Así nos afecta y qué podemos hacer

La disminución del olor de las flores es más preocupante de lo que parece. Las plantas dependen de las moléculas de olor para atraer a las abejas y otros polinizadores, en su mayoría insectos, que obtienen alimento de las flores. La contaminación por ozono se suma así a los diversos factores que están provocando la desaparición de las abejas en todo el mundo, reconoce el investigador del CREAF.

La flora y la fauna en general se ve también afectada en cadena, si las flores no pueden mantener una fragancia intensa que se huela a distancia. Los polinizadores tienen problemas para encontrar su fuente de alimento, las flores, y las plantas ven que disminuyen las visitas de polinizadores y baja su éxito reproductivo.

En cuanto a los intereses humanos, este fenómeno puede afectar a las zonas naturales de nuestro entorno y cambiar su funcionamiento. La producción agrícola también puede verse perjudicada, ya que muchas especies cultivadas son polinizadas por insectos.

La solución principal y más directa es la reducción de este tipo de contaminación. Disminuir el tráfico rodado en las ciudades, mejorar la información o fomentar la cooperación internacional son algunas de las medidas posibles. Asimismo, como sugiere Farré-Armengol, es importante conocer en qué lugares son frecuentes los episodios de este tipo de polución a la hora de decidir qué zonas se dedican a ciertas actividades que se pueden ver más afectadas, como el cultivo de ciertas especies.

Imagen: CREAF

Cómo descubrir que las flores huelen menos

Los investigadores utilizaron como modelo experimental el abejorro (Bombus terrestris), uno de los polinizadores más comunes en el mundo, y analizaron los efectos del ozono en una especie de flor, la mostaza negra (Brassica nigra) -ambos en las imágenes de este artículo-. El equipo de Farré-Armengol cree que el mismo fenómeno sucedería a las fragancias de otras plantas en reacción con el ozono, al ser un proceso físico-químico bien conocido.

Para realizar el estudio los científicos emplearon un par de técnicas de laboratorio combinadas con espectrometría de masas (MS): la cromatografía de gases (GC) y la reacción de transferencia de protones (PTR). Las medidas se llevaron a cabo a diferentes distancias (cero, metro y medio, tres y cuatro metros y medio) de las flores que emitían el olor, dentro de un sistema de cámaras de reacción y bajo diferentes concentraciones de ozono (0, 80 y 120 ppm). "A mayores concentraciones de ozono las concentraciones de volátiles florales disminuían cada vez más rápido", concluye el investigador del CREAF.

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