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Paco Costas, director de la Escuela de Conducción Integral y Seguridad Vial del Club de Automovilistas (CEA)

Más del 80% de las causas de accidente suelen ser errores de conducción por exceso de confianza o por ignorancia

La vida personal y profesional de Paco Costas está ligada al mundo del automóvil. Ya desde pequeño despuntó como aprendiz de mecánico y repitió en las pistas como piloto aficionado. Nunca ha negado su pasión por la Fórmula 1, que ha seguido durante 25 años para diversos medios de comunicación. Asegura que le gusta la velocidad, «pero respetando las normas», y tiene en su vitrina el primer premio mundial a la prevención de accidentes, otorgado por el Gobierno de Filipinas a la serie de televisión ‘La Segunda Oportunidad’, de la que prepara una segunda parte. Periodista de profesión, tiene su propia página web y dirige la Escuela de Conducción y Seguridad de CEA, donde enseña educación vial y aporta su experiencia para mejorar la seguridad en la carretera. «Una buena parte de la juventud se nos va de una forma absolutamente dramática», lamenta.

Después de toda una vida dedicada al mundo del motor y a la seguridad vial, ¿aún le quedan reivindicaciones que hacer?

Por supuesto, siempre miro hacia el futuro y, como el motor es un tema que me apasiona y al que he dedicado toda mi vida, aún me quedan proyectos y cosas por hacer. Ahora mi mayor empeño está en sacar adelante una nueva versión de la serie de televisión ‘La segunda oportunidad’, que se llamará ‘La otra oportunidad’. Además, en el campo de la seguridad creo que hay que fomentar la educación vial entre los conductores, empezando por la propia educación infantil de respeto a los demás y de respeto a las normas «En la seguridad creo que hay que fomentar la educación vial entre los conductores, empezando por la propia educación infantil de respeto a los demás y a las normas» En definitiva, la seguridad vial vista desde el conjunto de la sociedad, de los conductores y de los peatones, a los que se debe informar desde los poderes públicos y la educación en general.

De hecho, hace algunos meses pidió a las entidades públicas y privadas que se sumaran a la causa de la educación vial. ¿Cree preocupante su falta de implicación?

Ahora el país está inmerso en una serie de confrontaciones políticas que ocupan muchas páginas en los medios. Pero a los fabricantes de automóviles, en algunas ocasiones, no les hace gracia que se descubran ciertas cosas respecto a la seguridad vial. En cuanto les toca algo que les afecta, enseguida ponen el grito en el cielo, así que los medios no dedican espacios importantes a la seguridad vial y eso es un error tremendo porque cuesta vidas, y una buena parte de la juventud se nos va de una forma absolutamente dramática.

¿Y en la parte privada, considera insuficiente o demasiado general la formación que se recibe en las autoescuelas? ¿Cree que sería necesario complementarla tras obtener el carné de conducir?

Claro que sí, lo que pasa es que las autoescuelas no pueden enseñar a nadie en 20 horas y se mueven dentro de los confines que les marca la Dirección General de Tráfico. Por otra parte, son negocios en los que la finalidad última es el lucro, es decir, se mueven dentro de unos límites económicos. Si la economía y la Dirección General de Tráfico les permitieran extenderse más en la enseñanza, seguramente lo harían. Es más, esa complementación de la conducción debería ser, al menos en parte, soportada económicamente por los poderes públicos, por el Estado, que recauda del automóvil muchísimos impuestos.

Precisamente las estadísticas sobre accidentes, tanto en España como en otros países de nuestro entorno, demuestran que durante el primer año de carné la siniestralidad es relativamente contenida, mientras que a partir del segundo año el número de accidentes prácticamente se dispara…

Es cierto, al principio los jóvenes salen con cierto temor a la carretera, pero luego creen que empiezan a dominar y es ahí donde se produce el mayor riego. Los mismo sucede en la circulación de dos ruedas, que trae una gran cantidad de desgracias y para la que, al menos, ahora se están tomando medidas con el fin de que las lesiones no sean tan graves.

El pasado año, cuando presentó la Guía Práctica de Seguridad Vial, afirmó que el 2,8% de los muertos en términos mundiales se debía a accidentes de tráfico. ¿Se tiene consciencia de la magnitud de este dato?

Yo creo que sí, lo que ocurre es que ponerle coto a eso no es una tarea fácil. La seguridad requiere inversiones grandes de dinero, es una cosa cara, porque al hablar de seguridad tenemos que hablar de infraestructuras, señalización, educación, control policial y, sobre todo, divulgación de los peligros que entraña el trafico rodado. «La seguridad requiere grandes inversiones de dinero»Es importante que la gente sea consciente de que manejar una máquina que pesa más de una tonelada y se desplaza a más de 100 kilómetros por hora en tráfico denso es un riesgo latente. Pero todos estos factores comportan inversiones muy grandes.

Una de las causas de accidente que más se está divulgando ahora es el uso del teléfono móvil al volante, que multiplica por cuatro el riesgo de siniestro. ¿Los kit manos libres son una solución o el mismo problema, pero con otra cara?

No hay que equivocarse, por supuesto que es una auténtica imprudencia atender el teléfono móvil mientras se conduce, pero no es sólo el teléfono. Los propios fabricantes de automóviles incorporan informaciones digitales y aparatos como el GPS, y eso es un error tremendo, hasta los fabricantes saben que se están equivocando. Conducir requiere una concentración absoluta y cualquier cosa que distraiga al conductor de esa concentración le impide en un momento determinado reaccionar acorde con una situación inesperada. Los GPS, los teléfonos móviles, cargar la disquetera con el vehículo en marcha, volver la cabeza hacia el acompañante… Todo lo que nos distraiga de la atención necesaria para conducir es un peligro latente y causa de accidente grave casi siempre.

¿Y está preparado quien se sienta al volante para actuar en situaciones de emergencia?

En absoluto, se está comprobando que más del 80% de las causas de accidente suelen ser errores de conducción por exceso de confianza o por ignorancia. Conducir no es complicado, pero hay que tener conocimiento básico sobre cómo esquivar una situación de riesgo. Incluso la gente ordenada y disciplinada se equivoca en un momento determinado porque no sabe reaccionar.

¿Qué papel juegan los coches en esas situaciones de riesgo? Cada vez son más potentes, con más avances tecnológicos, aparentemente más seguros, pero no siempre se conoce cómo funcionan todas sus prestaciones

El tema de la potencia es una auténtica vergüenza, hasta la publicidad incita a correr. Pero hay que tener en cuenta que el fabricante no hace más que atender los deseos del comprador, que lo que quiere es potencia y velocidad. Respecto a los avances tecnológicos, indudablemente, la electrónica ha facilitado que se perdone mucho al conductor sus errores, pero la gente tiene que pensar siempre que hay unas leyes, una física, según la cual, por muchas prestaciones que le pongamos al coche, hay que respetar los límites de velocidad porque si no se produce un accidente. La gente quiere sacarse el carné de conducir rápido, que le cueste lo menos posible y comprarse el mejor coche. Pero cuando eso ocurre, por una parte, el vendedor no esta instruido para informarle del funcionamiento de todas las prestaciones del coche y, por otra, el comprador no tiene interés, lo que quiere es subirse al coche y salir corriendo. Los coches de ahora son como esas cámaras japonesas que se venden con un manual que no lo entienden ni los japoneses «Los coches de ahora son como esas cámaras japonesas que se venden con un manual que no lo entienden ni los japoneses»

Pero no sólo es eso, porque algo tan sencillo como sentarse correctamente al volante también se desconoce, a pesar de que las lesiones más habituales en un accidente son las cervicales. ¿Cuál es la postura correcta que hay que adoptar en el asiento?

Eso es muy importante, cuando nos sentamos al volante estamos en el puesto de mando y, por lo tanto, tenemos que estar integrados en el asiento. Por eso, si no nos colocamos de una forma conveniente y no nos movemos en la misma dirección en que se mueve el coche, sintiendo a través del volante el contacto de los neumáticos con el asfalto, es que estamos desencajados, fuera de sitio. Lo mismo que si hay que hacer una maniobra y llevamos el brazo fuera de la ventanilla, porque mientras tomamos la decisión de volver al volante, se produce el accidente. Conducir bien sentado no es sentarse como en la butaca del salón, hay que ir integrado en el asiento porque el vehículo está en permanente movimiento.

Hablando de accidentes, las alergias son las culpables de más de 100 muertes al año en accidentes de tráfico en España… ¿Qué consejo daría a los conductores y conductoras alérgicas?

Que sean conscientes de que un simple estornudo en un momento determinado y a cierta velocidad puede ser causa de despiste y de accidente, porque hace cerrar los ojos y convulsiona un poco. Aparte de ser un trastorno físico que altera el estado psicofísico.

¿Cree que si nos guiáramos por los principios de la conducción ecológica el índice de accidentes se vería reducido de manera considerable?

La conducción ecológica y la seguridad vial van por caminos diferentes: la ecología quiere limitar la contaminación del ambiente y la seguridad reducir los accidentes. Pero las dos son necesarias.


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