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Preparar el coche para hacer frente al invierno

El invierno es la temporada más dura para el automóvil y, por ello, conviene realizar un chequeo a las luces, a los neumáticos y a los sistemas eléctrico y de refrigeración

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 24 diciembre de 2005

El frío, la lluvia, el hielo, la nieve y el viento no son los mejores aliados de la conducción, que en invierno resulta mucho más incómoda y también peligrosa. La reducción de horas de luz, unida a las condiciones meteorológicas adversas, incrementan el riesgo de accidente, por lo que se debe estar preparado para hacer frente a cualquier adversidad que surja en la carretera. La mejor forma de superar las malas condiciones climáticas, además de circular con extremada precaución, es tener el vehículo a punto. En este artículo se indica cómo una revisión exhaustiva es esencial para que el coche esté listo para hacer frente al invierno y se desgranan los elementos fundamentales que deben mirarse a fondo: los neumáticos, el sistema eléctrico, así como el sistema de alumbrado y la refrigeración.

Los neumáticos

Los neumáticos son piezas esenciales de un vehículo. Son el único punto de contacto entre el automóvil y la calzada, de ahí la importancia de circular con ellos en perfecto estado. Una rueda sin el suficiente relieve puede ser muy peligrosa, sobre todo en invierno, puesto que su adherencia al asfalto se reduce debido a la nieve, el hielo o la lluvia.

Un neumático sin el suficiente relieve puede ser muy peligroso, puesto que su adherencia se reduce

La profundidad del dibujo debe ser como mínimo de 1,6 milímetros, si bien los expertos mantienen que en la temporada invernal lo idóneo es que tenga tres o cuatro milímetros para expulsar mejor el agua de la calzada.

Se debe vigilar también que la presión de los neumáticos sea la adecuada, y que la goma no presente grietas o estrías. Conviene saber además que la presión se reduce si el automóvil está expuesto a temperaturas muy bajas durante mucho tiempo.

El sistema eléctrico

En el momento de conducir, las exigencias al sistema eléctrico en invierno son superiores a las de otras épocas del año, debido a la mayor utilización del alumbrado, de los limpiaparabrisas y de la calefacción. Todo ello supone un doble esfuerzo para la batería del vehículo, por lo que resulta imprescindible revisar su estado, comprobar el nivel de carga, limpiar los bornes, así como verificar el funcionamiento del alternador.

Iluminación y visibilidad

  • Faros:

    Durante el invierno hay menos horas de luz, así que se debe cuidar de manera especial la iluminación del vehículo. Es importante comprobar el buen funcionamiento de todas las luces y verificar el reglaje de los faros. De igual forma, conviene llevarlos siempre limpios, porque así se evita que se reduzca el haz de luz que proyectan.

  • Cristales:

    En un automóvil es necesario en todo momento ver y ser visto a la perfección. Una buena visibilidad depende, en gran medida, del estado de los cristales, por lo que estos han de estar siempre limpios, sobre todo el parabrisas. Conviene que el agua del limpiaparabrisas no sea calcárea. De todas formas, en invierno lo más adecuado es sustituir el agua por un producto dotado de propiedades anticongelantes.

    Si los cristales se han helado, no hay que emplear nunca agua caliente ya que podrían rajarse. Lo mejor es quitar la capa de hielo formada en los cristales con una rasqueta, elemento indispensable que se debe incorporar al kit habitual del vehículo durante el invierno.

    Además, debido al frío, es normal que los cristales se empañen por dentro. La forma más rápida de desempañarlos es utilizar el aire acondicionado, pero también se puede corregir conectando la calefacción y el ventilador a su máxima potencia con las ventanillas algo bajadas. La opción más peculiar -pero a su vez efectiva- es pasarles una patata cortada por la mitad.

  • Escobillas:

    Otro elemento que influye en la visibilidad son las escobillas del limpiaparabrisas. Hay que mantenerlas en buen estado y cambiarlas aproximadamente cada seis meses, como recomiendan los fabricantes, con el fin de que realicen bien su servicio. Hay quienes señalan que si se desea que las escobillas estén más flexibles, se puede añadir al líquido del limpiaparabrisas un poco de bebida de cola.

    En las épocas de heladas conviene evitar que las escobillas se adhieran al vidrio. La solución es muy simple y consiste en interponer un cartón o trapo entre las escobillas y el cristal, o bien dejarlas levantadas o apoyadas sobre el parabrisas con la parte metálica en contacto con el cristal.

El sistema de refrigeración

En cuanto la temperatura empieza a caer, hay que comprobar el estado del líquido refrigerante. Este líquido conserva el motor a una temperatura de funcionamiento adecuadamente fría, pero sin congelarse, puesto que si se congela, puede hacer que reviente.

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