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Mercè Vidal, Nutrición Sin Fronteras

«Es preciso capacitar en temas nutricionales a profesionales de la salud y en las zonas de origen»

Soportamos peor la noticia de un resultado adverso del equipo de nuestros colores en casa que la de 17.000 menores de cinco años muriendo cada día en el mundo por causa de la desnutrición. Pese a su presentación tan fuerte, esta última noticia poco o nada pesa si no se comprende la tragedia humana que representa, si no se interviene en cómo, dónde y por qué. Empeños solidarios arropan la labor de muchas ONG dedicadas a combatir la hambruna, pero Nutrición Sin Fronteras (NSF) no es una más. Presentada hace unos meses en Barcelona, esta ONG hace realidad lo de «más vale enseñar a pescar que regalar un pez». Mercè Vidal, directora y secretaria general de NSF, es antropóloga y sabe que comer no es sólo la satisfacción de una necesidad. Muchos hábitos, recetarios ancestrales e incluso especies de cultivo ven amenazada su supervivencia en un mundo más globalizador que sostenible.

Forman ustedes una ONG recién nacida. ¿No es pronto aún para encauzar problemas tan complejos como acabar con la hambruna planetaria?

Aunque nuestra constitución sea reciente, nuestras ideas y proyectos llevan años tratándose por parte de grupos especializados en distintas universidades españolas. No es que queramos ir deprisa, sino que no hay tiempo que perder. En la última sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU se objetivó que el derecho a la alimentación retrocede al tiempo que el hambre avanza. La FAO, por otra parte, constató que en el 2004 el hambre afectó a 10 millones de seres humanos más que en el 2003, sumando ya 852 millones de personas. El hambre no puede esperar.

¿Quién anda detrás de sus propósitos?

Estos propósitos nacen de una treintena de colaboradores voluntarios de las universidades de Barcelona, Navarra, Las Palmas, Complutense de Madrid, Pompeu Fabra, Rovira i Virgili de Reus, Montreal (Canadá), Universidad del Atlántico (Colombia), Alicante y otras tantas instituciones municipales, autonómicas, estatales e internacionales. Todos tenemos en común la identificación de un vacío en la lucha contra el hambre y la firme voluntad de actuar.

Pues, a recoger alimentos…

«El hambre y el analfabetismo afectan siempre a las mismas zonas del planeta y a las mismas personas»
Esta no es la función que nosotros llevamos a cabo. Más allá de la reposición de alimentos y medicinas necesarias y urgentes que llevan a cabo otras organizaciones, NSF pretende atacar el problema del hambre en el mundo partiendo de las situaciones que lo originan. Para ello es preciso capacitar en temas nutricionales a muchos profesionales del ámbito de la salud y la educación en las zonas afectadas.

¿Eso es todo?

Más: capacitarlos también en situaciones de crisis humanitarias, seleccionar a profesionales del ámbito de la nutrición y alimentación con formación de base, de pregrado o postgrado para que participen en acciones internacionales humanitarias y proyectos de cooperación internacional junto a otras ONG en cualquier lugar del mundo. Establecer desde la perspectiva de excelencia en nutrición comunitaria y cooperación internacional una plataforma científica donde se elaboren protocolos de actuación nutricional y alimentaria, aplicados a situaciones de pobreza o exclusión social, y promover el uso equilibrado de los recursos alimentarios y de solidaridad entre los pueblos mediante acciones de cooperación, sensibilización y ayuda humanitaria.

¿Y a quién acudimos?

Empezamos por implicar a nuestros inmigrantes en la solución a los problemas que afectan a sus lugares de origen, reivindicando su papel en la lucha por la disminución de las desigualdades en materia nutricional.

Catástrofes, desastres naturales, sequía, guerras… ¿No es esto luchar contra los elementos?

También contra una mala política centenaria de la que los países ricos somos responsables. Qué casualidad que el hambre, el analfabetismo y la falta de escolarización afecten siempre a las mismas zonas del planeta y a las mismas personas. Quien haya viajado por el interior de África habrá advertido que las fronteras entre países se diseñaron sobre valores estratégicos colonialistas y no de derechos humanos.

Usted es antropóloga. ¿Le preocupa el hambre de conocimiento?

«El mito de la dieta mediterránea se basa en un mestizaje cultural de productos y sabores, de influencias milenarias»
Yo trabajé primero como nutricionista en hospitales y centros de salud; más tarde advertí que el problema del hambre tenía una dimensión social, cultural, y me hice antropóloga para tratar las causas en el lugar donde se producen, estudiar a fondo sus orígenes.

¿No es más urgente tratar que estudiar?

Para tratar bien hay que estudiar el problema a fondo. Yo, por ejemplo, estudié la población del Sáhara oriental en Marruecos a fin de conocer como se autoabastecen, qué hábitos nutricionales se siguen en la cultura islámica y qué influencia se recibe del estilo de vida impuesto por la publicidad occidental y sus leyes competitivas de mercado.

Seguro que allí también es más barata una hamburguesa importada que un genuino cuscús…

Pero la gente se resiste a abandonar sus costumbres, y no lo hace de forma exclusivista o competitiva, sino integradora. De hecho, el mito de la dieta mediterránea se basa en un mestizaje cultural de productos y sabores, de influencias milenarias. No hay que excluir influencias, vengan de donde vengan, sino integrarlas a lo propio, otorgarles un cariz nuevo.

Puede que los inmigrantes prefieran flotar en la aculturación presente en vez de mirar atrás.

No es ésta nuestra experiencia. Estamos poniendo en marcha un proyecto en Gambia para el que muchos gambianos de aquí nos prestan una ayuda entusiasta y decidida. Los inmigrantes necesitan papeles, trabajo, ropa, comida y, sobre todo, que les escuchemos, que les entendamos, para que puedan vivir entre nosotros sin perder sus raíces.

¿Cala bien su discurso entre el personal sanitario?

Los médicos de familia y el personal de enfermería demandan cada vez más información sobre un sector de la población que ellos tratan en primera línea y que se esfuerzan por entender e interpretar adecuadamente. Nuestros cursos tienen siempre una gran participación y suscitan, sin duda, su interés.

UNA ONG CON VOCACIÓN DOCENTE

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Con la denominación Nutrición Sin Fronteras, esta ONG se constituyó como entidad sin ánimo de lucro, de acción humanitaria, cooperación al desarrollo e intervención en el tercer y el cuarto mundos, independiente de cualquier formación política, religiosa, grupo mediático o financiero y al amparo del artículo 22 CE y de la Ley Orgánica 1/2002. En su corta trayectoria, NSF ha organizado cursos de diversidad cultural y alimentación con el objetivo de que los profesionales del país puedan brindar un consejo alimentario y una educación nutricional a la población inmigrante.

La ONG desarrolla asimismo un proyecto de cooperación integral y co-desarrollo en Gambia y Senegal, orientado principalmente a satisfacer necesidades de nutrición materno-infantil y aplicando la experiencia y el modelo de la Fundación CONIN de Mendoza, en Argentina.

NSF colabora con esta fundación en otro proyecto de intervención nutricional y social en población infantil y marginal de Latinoamérica, patrocina un curso de expertos universitarios en nutrición y cooperación, promovido por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y otros organismos y ha promovido la creación de un grupo de trabajo conjunto IUNS-FAO-OMS-NSF para la revisión de los criterios de malnutrición en organismos internacionales


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